En 1969 el régimen franquista autorizó a una visita de algunas semanas al escritor republicano exilado en México Max Aub. Durante esa estancia en territorio español Aub escribió un diario en el que relata sus encuentros con la intelectualidad del país y su impresión general sobre éste y las transformaciones que había sufrido a lo largo de las tres décadas que duró su ausencia. Transcribimos un par de párrafos del mismo. Nota de Tortuga.


España ha dejado de ser romántica: ya no es la de ¡Victoria o muerte!, o, si quieres, la de: ¡No pasarán!, sino la de la mediocridad o mediocricidad mejor o peor; es la España del refrigerador y de la lavadora; la vieja de pan y toros, del fútbol y la cerveza. Ya no hay bandidos debido a la multiplicación de los bancos. Bandidos de los que se jugaban la vida, como es natural: ahora las carreteras son seguras y las carreras aseguradas. Ya no hay atentados. La muerte ha pasado a ser exclusiva del Estado. Todos los anarquistas de los años veinte han perecido. Ya no hay atentados, ya no se queman iglesias, ya meten a los curas en la cárcel. España se ha vuelto colonia. En parte colonia norteamericana y en otra una enorme colonia de vacaciones.

(…)

-Ahora todo es ascender, trepar, desvelarlo todo para no tropezar en la subida, para llegar a cobrar antes que los demás lo que le daban a él o a los otros, todos suben arañando las laderas y si pueden dar taconazos o zancadillas a escondidas del árbitro (de algo ha de servir tanto fútbol), mejor; hay quien gatea, y si cae siempre se restablece, como algún que otro académico que conoces y no se cansa de trepar aunque no adivine camino alguno en la oscuridad sólo oliendo la cumbre. Y todo a la callada. Ascender es forzoso en una sociedad como la nuestra. Nadie puede estarse tranquilo a menos de estar dispuesto a quedarse atrás, como los hay. Mírame a la cara. Pero la mayoría, no. Y se comprende: son jóvenes. Nadie se resigna, nadie se conforma, nadie se cree desdichado. Es decir, todos empujan pa’alante con tal de favorecerse. Aquí nadie se sujeta ni quiere quedarse plantado.

-Tal vez porque no les gusta el presente.

-No; sencillamente han decidido mejorar a costa de los demás. No se trata ya de que las condiciones de vida se hagan mejores para todos. No. Sino para uno solo. O, a lo sumo, para la familia. Nunca hubo tanta indiferencia por la suerte ajena.

-No es exclusivamente español.

-No lo sé ni lo aseguro, es muy posible que sea un aire del tiempo. Sencillamente la gente no se resigna a no hacerse sino ricos (como supongo que sucede en América), por lo menos tener con qué disfrutar sin preocupaciones los fines de semana.

-O las vacaciones.

-Sí. El ocio no ha acabado con el trabajo. Al contrario, lo ha forzado por los caminos más torcidos. Y si hay que darle en la cabeza al amigo, pues eso; ¡duro y a la cabeza! Y no se trata de ostentar, como antes, ni de andar hincados en la procesión, ni de arrogancia, ni de yo soy más que tú. No: sencillamente quieren comer mś tapas, beber mejor jerez, irse más lejos, estarse más tiempo, tostarse de verdad al sol en las playas.

Max Aub

“La gallina ciega”, 1971.

One thought on “La España que dejó Max Aub y la que encuentra a su regreso”
  1. La España que dejó Max Aub y la que encuentra a su regreso
    Qué bueno Max Aub.
    A un imbécil, a un borracho, a un ignorante o atrasado mental profundo al que le han llenado su pobre mente de decirle que él es el mejor, etc., se los puede saquear, manipular, embrutecer, fascistizar, etc. de modo facilísimo. ¡¡¡Qué bien lo vio Max Aub en su vuelta a esa España del TERRORISMO Y GENOCIDIO DE ESTADO DEL FRANQUISMO!!!
    Si es que eso de dorar la píldora a un necio o a un absoluto ignorante es lo que hacen los timadores, vende-crecepelo, vende-preferentes de la banca, etc. para así engañarlo fácilmente.

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