”El largo plazo es una referencia engañosa para los problemas actuales. A largo plazo, todos estaremos muertos. Los economistas se imponen una tarea demasiado fácil y demasiado inútil si en los tiempos difíciles sólo pueden decirnos que cuando la tormenta pase el océano será otra vez plano”.

John Maynard Keynes

1. Aunque a ciertas personas pueda parecerles difícil de creer, lo cierto es que los conflictos bélicos son –desgraciadamente- una más de las
estrategias a las que los Estados recurren de hecho con el fin de superar las situaciones de crisis económicas graves.

2. ¿Cómo es esto posible? Las razones pueden ser varias. Existe siempre, evidentemente, junto a las razones económicas, un contexto político determinado que explica que se recurra a una medida tan drástica, siempre difícil de entender desde la perspectiva del interés general.

3. En principio, desde el punto de vista de
superación de las crisis económicas, las guerras
pueden tener un efecto similar a las políticas de
demanda keynesianas. El Estado se vuelca
presupuestariamente en el reclutamiento y la
fabricación de armamento y genera así un
significativo impulso de la demanda agregada de
la economía. El desempleo se resuelve
rápidamente, en parte como consecuencia del
reclutamiento militar y en parte por las
necesidades de producción de las fábricas de
armamento y suministros militares.

4. ¿Significa esto que, efectivamente, las guerras
son un instrumento “eficaz” en las políticas anti-
crisis?
Difícilmente. Los recursos que el Estado necesita
para hacer frente a los ingentes gastos bélicos los
detrae necesariamente del conjunto de la
economía a través del endeudamiento. Este
endeudamiento puede producirse en un contexto
de alta inflación o en un contexto en el que la
masiva intervención estatal en el mercado de
deuda ahoga la capacidad de crédito para las
empresas. Y, por otro lado, el desastre que estas
intervenciones generan en la economía se
manifiesta fundamentalmente a la hora de hacer
frente a los vencimientos de la deuda acumulada.

5. El problema es que la teoría keynesiana parece
obviar los efectos a medio y largo plazo de un
impulso artificial de la demanda. Los esfuerzos
del sector público deben asegurar mejoras de
equipamiento social o económico que al menos
compensen más adelante los efectos negativos
que a medio o largo plazo tendrá sobre la
economía el sobreesfuerzo realizado.

Pero claro, ya dijo Keynes que “a largo plazo,
todos muertos”. Y esta interesante frase adquiere
una especial relevancia cuando analizamos las
políticas keynesianas en su modalidad “bélica”.

6. En efecto, ante una situación bélica, es muy
fácil que los Estados prescindan de cualquier
preocupación por el medio o largo plazo y
simplemente se aseguren de obtener a cualquier
precio los recursos humanos y materiales
necesarios para ganar la guerra.

7. Una clave esencial para entender estos
posicionamientos desde el punto de vista
económico es que los gobiernos que inician las
guerras suelen estar convencidos de que las van a
ganar y, además, de que las van a ganar a corto
plazo.

8. Y esto nos lleva a una de las variables más
importantes para analizar los efectos económicos
de las guerras. El hecho de que los efectos son
esencialmente distintos para los países que las
ganan y para los países que las pierden.

9. Por supuesto, los países que se plantean iniciar
un conflicto bélico como instrumento para luchar
contra la crisis económica suelen hacerlo
pensando en ganar las guerras, de tal forma que
ello permita conseguir determinadas
compensaciones suficientemente significativas
del coste bélico. Pero, como sabemos, esto no
siempre sucede así.

10. Esta dialéctica puede haberse manifestado,
por ejemplo, en la invasión de Irak por parte de
USA y otros países aliados. La expectativa de un
acceso privilegiado a los futuros recursos
petrolíferos parecía ser una fuente de recursos
compensatoria más que suficiente. Sin embargo,
está claro que esto no fue así en la Primera
Guerra del Golfo, en la que el régimen iraquí se
mantuvo en el poder y no está del todo claro que
vaya a ser así en el futuro, a partir del momento
en que los aliados abandonan definitivamente el
país. Mientras tanto, estos esfuerzos bélicos han
supuesto una pesada carga sobre la economía
USA de la que le costará mucho tiempo
recuperarse. Está claro que, al menos en el caso
de la Guerra de Irak, el resultado –en términos
económicos- ha sido, hasta ahora, desastroso
para los Estados Unidos.

11. En algunos casos, evidentemente, los países
que ganan las guerras obtienen de la victoria
réditos económicos de tal magnitud que ello les
permite compensar los problemas derivados del
endeudamiento acumulado durante el conflicto.
Un caso claro es el de USA en la Segunda Guerra
Mundial. Las variables clave de la crisis
económica -que, iniciada en 1929, continuaba sin
ser superada-, eran, por supuesto, el desempleo
y la caída de la producción. Ambas variables
mejoraron sustancialmente incluso antes de que
USA entrara en guerra, como consecuencia de la
expansión presupuestaria y productiva que
supuso el esfuerzo bélico previo.

12. Finalizada la guerra, USA se encontró con un
presupuesto muy endeudado y con un sector
productivo muy enfocado hacia el esfuerzo bélico
y, por lo tanto, sin mercado, al menos hasta el
estallido de la guerra de Corea en 1950.
Pero, como contraste, estos problemas, aunque
afectaban muy duramente a determinados
sectores muy directamente relacionados con el
esfuerzo bélico, se compensaban de forma clara
con la expansión comercial que supuso para la
industria USA el final de la guerra, como
consecuencia de la importantísima destrucción
de equipo productivo y empresarial en los países
europeos. No sólo Europa, sino también el resto
del mundo que dependía de las importaciones
procedentes de la industria europea, quedó en
manos de la industria USA. Éste fue sin duda el
elemento clave que permitió “rentabilizar”
económicamente el esfuerzo bélico USA.

13. No obstante, la victoria en la guerra no
asegura en absoluto la rentabilidad económica
del esfuerzo bélico. Incluso en la propia Segunda
Guerra Mundial, el ejemplo del Reino Unido
ilustra un caso evidente de un país protagonista
desde el principio de la contienda en el que
finalmente sería el bando vencedor y que, sin
embargo, fue quizás a largo plazo uno de los
principales perjudicados. El Reino Unido “superó”
la crisis del 29, pero la Segunda Guerra Mundial
supuso para este país un esfuerzo económico de
tal dimensión que el endeudamiento de su
economía no pudo situarse en términos
“razonables” hasta pasados 35 años del fin de la
guerra, en un período de claro estancamiento.

14. Como vemos, si las guerras son un desastre
económico para los países que las pierden, con
frecuencia lo son también para los países que las
ganan, incluso aunque se considere que, gracias a
ellas, “se ha superado la crisis”.

15. El esfuerzo bélico nunca es un esfuerzo de
creación de riqueza sino, al contrario, un esfuerzo
para destruirla. De ahí que, si –con un cierto
cinismo- nos mantenemos en el ámbito lógico de
las políticas anti-crisis de demanda, las
inversiones destinadas a la preparación y
desarrollo de las guerras nunca tendrán la
justificación que pueden adquirir políticas de
impulso de demanda basadas, por ejemplo, en
infraestructuras productivas.

16. De ahí que la guerra como política anti-crisis
sólo puede tener sentido “económico” en ciertos
casos que bien podríamos calificar como de
“rapiña”, como hacerse con determinados
recursos del país vencido o acceder al control de
mercados desabastecidos como consecuencia de
la guerra (o anteriormente en manos de los
países vencidos).

17. A todo esto hay que añadir, por supuesto, el
inmenso coste humano, social y ético que las
guerras suponen.

18. ¿Significa esto que hay que descartar la
guerra como política anti-crisis? En absoluto.
Porque, desgraciadamente, las decisiones
políticas –incluso en los estados democráticos-
no siempre responden al interés general.

19. El hecho de que –junto al inmenso coste
humano- el altísimo coste económico de las
guerras sea más que evidente hace que
difícilmente la guerra pueda considerarse como
un instrumento “lógico” anti-crisis, siempre
desde la perspectiva del interés general.

20. Pero en la dinámica de las políticas anti-crisis
no es posible analizar exclusivamente los
elementos que giran alrededor del interés
general. La realidad es que muchas de las
políticas anti-crisis se ponen en marcha en
función de intereses particulares o de grupos con
la suficiente capacidad de incidencia en las
políticas públicas.

21. En el mismo sentido, los objetivos de las
políticas anti-crisis no siempre están
determinados en función de la necesidad de
corregir o reorientar los problemas básicos desde
la indicada perspectiva del interés general, como
el desempleo, la inflación o la falta de desarrollo
económico.

22. Para determinados colectivos, los riesgos
políticos derivados de la desestabilización, el
malestar social o de determinadas políticas
públicas contrarias a intereses específicos,
pueden ser el factor esencial a la hora de
determinar sus propios objetivos con respecto a
las políticas anti-crisis. El riesgo de un
hundimiento de un determinado sector
empresarial, o de un grupo de interés
determinado puede fácilmente generar un
interés claro por parte de este sector para la
superación a toda costa de la preocupante
situación de inestabilidad. Y un conflicto bélico
puede ser con frecuencia un instrumento
excelente para ello.

23. En la medida en que estos grupos de interés
sean capaces de trasladar sus objetivos
particulares a las políticas públicas, el riesgo de
que los Estados se planteen claramente el inicio
de un conflicto bélico como instrumento clave
para superar los riesgos de desestabilización
derivados de una crisis económica es evidente.

24. Por supuesto, no es fácil llevar a los países a
la guerra. Ello requiere un esfuerzo detenido de
control de líderes políticos y medios de
comunicación. A veces pueden ser necesarios
años de esfuerzo para la mentalización de un país
o de una clase política determinada.

25. Pero si se consigue, una guerra puede ser el
instrumento ideal para reorientar las
preocupaciones sociales y las prioridades
políticas, a la vez que se combate a corto plazo la
desestabilización del desempleo o se incrementa
rápidamente la producción. Todo ello puede ser
claramente percibido por determinados grupos
de interés como la tabla de salvación ante los
particulares riesgos que para ellos puede suponer
una crisis económica (o la actual crisis financiera).

26. ¿Es esto posible en el actual contexto de
crisis financiera? Sin duda. La experiencia
histórica debería alertarnos del alto riesgo de
que, a medida que la situación económica se
estanca, el clima social se desestabiliza y
determinados grupos de interés se encuentran
en un evidente riesgo económico, contemplar un
escenario bélico como una posible “huida hacia
adelante” puede ser una tentación creciente para
ciertos sectores en algunos países occidentales.

27. Los dirigentes políticos, los medios de
comunicación –y la ciudadanía en general-
deberían permanecer especialmente atentos
ante iniciativas políticas o mensajes mediáticos
que puedan colocarnos, por unas razones u otras,
ante situaciones de riesgo bélico, ya sea para
determinados países o para el conjunto de
occidente. En estas situaciones, lo habitual es
buscar uno u otro pretexto diplomático,
distorsionar realidades, exagerar conflictos y
utilizar los medios de comunicación para
manipular y polarizar las valoraciones de la
realidad en otros países, todo ello con el fin de
orientar progresivamente a la clase política y a la
opinión pública hacia una cada vez mayor
aceptación del riesgo o de la inminencia de la
guerra.

28. Todos debemos permanecer atentos y alerta.
Porque, como hemos dicho, los conflictos bélicos
no son nunca una solución a las crisis desde la
perspectiva del interés general pero,
desgraciadamente, sí lo son desde la perspectiva
de ciertos intereses particulares.

Fuente:
http://www.ekaicenter.info/mailing/verenlace.aspx?e=jANmm7BebU3xiWLO%2bXmDsZCc6E9l6l5Q2KqYD1N7gFLWTh5QcugOIw%3d%3d&c=lvhmwpYtuVw%3d

2 thoughts on “La guerra como política anti-crisis”
  1. La guerra como política anti-crisis
    por si quereis publicarlo: http://laprisionmental.wordpress.co… Por cierto creo que la web no tiene mucha difusión, es la única pagina con noticias antimilitares diarias a nivel nacional (noticias nacionales e internacionales). Y para el contenido que tiene merece ser más conocida. Podeis hacer un icono para enlazaros en blogs o webs de contrainformacion

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