
De creer al jefe de las Fuerzas Armadas israelíes, Hizbolá se
encuentra en el límite de su resistencia. De momento, descarta que sus
tropas vayan a penetrar en territorio libanés, pero sólo porque no lo
cree necesario. El general Dan Halutz ha hecho hoy un balance que tiene que sorprender a sus compatriotas:
«We do know, however, that we crippled Hizbullah’s
major transportation points and prevented them from transferring more
weapons to their artillery units. We also know that we cleared out
Hizbullah’s major support networks.»
«We are striking at the heart of the organization;
we know that [Hizbullah leader] Nasrallah has not seen the light of day
since the start of the campaign».
La contundencia de la campaña de bombardeos en el Líbano está fuera
de toda duda. El aeropuerto de Beirut ha sido atacado en cinco
ocasiones, el barrio de la ciudad donde se encuentra la sede central de
Hizbolá ha sido arrasado, puentes y centrales eléctricas han corrido la
misma suerte.
Hasta ayer, 141 libaneses,
la mayoría civiles, habían muerto en los bombardeos. El ataque más
letal del domingo tuvo como objetivo la sede en Tiro de la Defensa
Civil: 20 muertos y 50 heridos. Las víctimas mortales de hoy lunes son ya cerca de 30.
Y sin embargo, este Ejército victorioso no puede impedir que todo el
norte del país viva bajo una amenaza desconocida para ellos. El ataque
de ayer sobre Haifa, con ocho trabajadores del ferrocarril muertos por
un proyectil que no podía ser sólo un katuysha, demuestra que la
tercera ciudad de Israel no está a salvo.
Las explosiones sobre Haifa, aunque esta vez sólo con heridos, se
han repetido hoy. Otro cohete ha caído sobre la ciudad de Afula, y eso
ya son 50 kilómetros al sur de la frontera con Líbano.
A través de los medios de comunicación, el Ejército advierte
a los israelíes de que deben estar preparados para ataques mucho más al
sur. La misma Tel Aviv no se encuentra lo bastante lejos como para
estar a salvo:
The army is concerned that Iranian-made Zelzal
missiles, whose range is estimated to exceed 200 kilometers, may be
used, thus allowing Hezbollah to target the Tel Aviv metropolitan area.
Intelligence information suggests that the organization has a limited
number of these missiles. The IDF on Sunday told Israelis from Tel Aviv
northward to «be alert.»
Israel sospecha que Irán mantiene aún el control sobre estos
misiles, por lo que Hizbolá no podrá emplearlos a menos que Teherán dé
su autorización.
¿Ha caído Israel en la trampa de Hizbolá o ha sido la guerrilla
integrista la que sobrevalorado el poder de su arsenal? Quizá ambos
bandos sólo aspiren a que la anémica diplomacia internacional se ponga
en marcha para negociar el fin de los bombardeos y un nuevo statu quo
que durará hasta que convenga a los intereses de Israel o Irán.
Pero las apuestas se han elevado demasiado. Israel mantiene como
objetivo la destrucción de Líbano. Hizbolá pretende tomar como rehén a
toda la población de la costa israelí, donde se encuentra la riqueza
económica israelí.
En ambos frentes, es la población civil la que paga el precio más
alto. En este conflicto no se ven a muchos muertos con uniformes.
Ya no estamos ante operaciones de represalia, sino ante una auténtica guerra. Sí, «una mierda», que diría Bush. Y de las grandes.