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El niño es celíaco y los padres propusieron que comulgara con una hostia de maíz, en lugar de una elaborada con trigo, ya que si no podría tener consecuencias para su salud. Según publica hoy Heraldo de Aragón, María José Martín y su marido Javier Campo, que afirman ser creyentes practicantes, se llevaron una desagradable sorpresa cuando, primero el párroco de la Iglesia de Santiago de la capital altoaragonesa y después el vicario de la Diócesis de Huesca José Antonio Satué, les negaron la posibilidad de que su hijo recibiera la comunión con una forma de maíz proporcionada por la Asociación de Celíacos.

Como alternativa, al matrimonio les dijeron que su hijo podría hacer la comunión con vino, pero los padres se oponen a que el niño tome alcohol, y alegan que está prohibido el consumo a menores. Los padres plantearon que comulgara con mosto, pero el vicario les indicó que tenía que ser vino.

Para la Iglesia, hay cosas «muy, muy sagradas»

Por su parte, según el vicario José Antonio Satué, para la Iglesia hay cosas «muy, muy sagradas, como los sacramentos» cuyas disposiciones «no podemos cambiar nosotros porque son para la Iglesia universal» y añadió que no se pueden hacer excepciones. Apuntó como solución hacer la comunión exclusivamente bajo la especie del vino. A este respecto comentó que «no creo que sea ilegal que los niños tomen medio sorbo de vino en la comunión».

José Antonio Satué manifestó hoy, en declaraciones a Europa Press, que la disposición de la Santa Sede acerca de cómo administrar este sacramento, «no tiene dispensa» en este sentido, por lo que no depende «ni de la parroquia ni del Obispado», el poder proporcionar la alternativa de la hostia sin gluten.