
En plena precampaña electoral, con las espadas ya en alto, el PP anda de lleno atacando sin tregua a todos los frentes que le puedan restar votos llegado el momento electoral, o gobernabilidad si se diera el caso tras las elecciones. Uno de los frentes que tiene abiertos es, como no, Podemos, y basándose en diversos razonamientos, ataca desde todos los lados posibles a los líderes de tal formación. Contra ellos, una de las mejores bazas esgrimidas está siendo el “factor Venezuela”. La relación de los líderes del emergente partido con el gobierno venezolano, así como la presunta financiación de la formación política por el país sudamericano están empezando a hacer mella en el electorado. Esta mella es normal, son ya bastantes los años de trifulcas del ejecutivo español con el venezolano y muchas las salidas de tono, por ambas partes, pero sobre todo por parte de Chaves y compañía; trifulcas que han calado en el imaginario colectivo español y que nos hacen ver a Venezuela como un país dominado por una dictadura que ahoga en la pobreza a una nación rica pero con una población cada vez más empobrecida.
Sin embargo, más allá de las declaraciones de unos y otros, de cara a la galería, la mayoría, nos encontramos con que las relaciones comerciales entre los dos países, lejos de seguir las declaraciones de los políticos, van incrementándose cada año, acercándose en los últimos años a los 4.000 millones de dólares. Así, el embajador de España en Caracas, Antonio Pérez Hernández, resaltó los vínculos “profundos y estrechos” entre ambos países, cuyas relaciones económicas calificó de “muy relevantes” tanto en el aspecto comercial como en el de la inversión. Pérez Hernández dijo que más de 110 empresas españolas presentes en el país caribeño representan una inversión cercana a los 5.000 millones de dólares “con una vocación de largo plazo y en sectores estratégicos” como el de infraestructuras, telecomunicaciones, turismo o construcción, donde “hay campo todavía para más”.
En medio de esas buenas relaciones, que a pesar de todo, seguro que las hay, un campo del que mucho se ha hablado ha sido la venta de material bélico al país caribeño. De hecho, sólo desde marzo de 2014 las exportaciones de armamento a Venezuela han disminuido, fue en esas fechas cuando se suspendieron todas las licencias de material antidisturbios. Aun así, se siguió suministrando el material ya contratado a lo largo de ese año, hasta un total de 637.072 euros.
Pero la historia viene de más lejos, ya con el gobierno de Aznar, se vendieron al país caribeño varios aviones militares de transporte. Con el gobierno de Zapatero, según las estadísticas de exportación de material de defensa y de productos y tecnologías de doble uso del año 2007, elaborado por la Secretaría de Estado de Comercio, el valor de lo exportado pasó de 405,9 millones de euros en 2004 a 932,94 millones en el citado año. Fue en esta época en la que se vendieron al país caribeño cuatro patrulleras, cuatro corbetas, 10 aviones de transporte C-295 y dos de vigilancia marítima CN-235, todo ello movido con el noble fin de contribuir a la seguridad y la lucha contra el narcotráfico, por lo que “va en beneficio de los pueblos”, según el propio Zapatero. Esta operación, que levantó no pocas suspicacias en nuestros amigos y aliados norteamericanos, que de hecho lograron vetar la venta de los aviones, ayudó a convertir en aquellos años a España en la octava potencia exportadora de armas.
Precisamente en estos años, y hablamos del 2008, Aznar, el expresidente reconvertido en empresario de éxito internacional, negoció un contrato como comisionista con la empresa española Einsa, proveedora de armamento a Venezuela, para que abriera mercado en la Libia de Muammar el Gadafi y Argelia. El intermediario de tal operación fue Miguel Blesa (cuanto nombre ilustre en un párrafo tan corto), según los correos del expresidente de Caja Madrid, y se usó parte del equipo de la fundación FAES y las influencias de Alejandro Agag para ayudar en la operación.
Entre los años 2008 y 2011, Venezuela realizó las siguientes compras a España en materiales para la defensa: en el año 2008 invirtió casi 93 millones de euros, donde se incluyen 111.450 euros en gas lacrimógeno con destino a las Fuerzas Armadas y la Policía, 155.942 euros en material policial y 4,11 millones de euros en tecnología dual. En el año 2009 se exportaron a Venezuela cerca de 800 mil euros en materiales para la policía. En el año 2010 los ingresos a empresas españolas alcanzaron los 212 millones de euros, correspondiente a dos de las ocho patrulleras de vigilancia oceánica. Este monto representó el 19% del total de las ventas de materiales para la defensa de empresas españolas. En cuanto al año 2011, España exportó a Venezuela 567 millones de euros que incluyeron 3 patrulleros oceánicos y un buque de vigilancia del litoral, así como municiones para piezas de tiro instaladas en buques. Esas cantidades representaron el 24% del total de las ventas españolas de material de defensa.
Finalmente en el año 2012, la empresa Navantia ingresó la cantidad de 162 millones de euros, correspondiente a la entrega de otro patrullero, herramientas y consumibles para los cañones instalados en los buques. Esta cantidad fue el equivalente al 27% del total de las ventas de empresas españolas del ramo y de hecho durante el primer semestre de 2012, Venezuela se posicionó como el primer cliente de la industria militar española. A mediados del año 2012, España intentó negociar la venta de nuevo material militar a Venezuela. Esta información la suministró al Parlamento el ministro de Defensa, Pedro Morenés, que calificó al presidente venezolano Hugo Chávez de “gran amigo”. En 2012, Venezuela era el principal destino latinoamericano y el segundo a nivel mundial, de las exportaciones de armas españolas, las cuales se situaron en el país suramericano por un valor de 182,4 millones de euros.
Con todo esto, lo que tenemos es que, mientras uno de los dirigentes del partido emergente Podemos presuntamente se lucra por realizar estudios económicos para el gobierno venezolano y tratar de escamotear los ingresos al fisco, los dirigentes de los partidos tradicionales critican tal relación y sólo recientemente han dejado de suministrar armamento y material antidisturbios que ayudan a perpetuarse al gobierno chavista.
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