NOTA de Tortuga Internacional: muchos no entedemos eso de llamar «meidei» a un 1 de mayo convertido en simple carnaval, convocado con además con textos ininteligibles. El 1 de mayo recordamos la lucha de unos anarquistas de Chicago, ejecutados por revindicar la jornada de OCHO HORAS. Conviene no olvidarlo. Esperamos también poder comprender alguna vez lo de los «precarios cognitivos», «flexicuridad»… en fin.

Web del EuroMayDay

LA INSURGENCIA EUROPRECARIA – por Franco Berardi (Bifo)

Un nuevo ciclo europeo

La lucha de los precarios cognitivos franceses puede ser el inicio de un
nuevo ciclo político y cultural en Europa. Han ocupado las escuelas con
la conciencia de ser al mismo tiempo estudiantes, trabajadores
cognitivos y precarios del ciclo fluido del capital recombinante. Y esto
representa un hecho nuevo, que no se había jamás manifestado, con esta
claridad, en las luchas estudiantiles precedentes.

Que quede bien claro: los precarios cognitivos franceses colocan una
cuestión que es directamente europea, aún si es verdad, como dice
Villepine, que el CPE es mucho mejor que los reglamentos esclavistas que
gobiernan otros países, Italia el primero de ellos.
La ley Biagi y el paquete Treu son cien veces peores que el CPE que los
estudiantes franceses están combatiendo. Por esto es claro que si
aquellos vencen la cuestión se pondrá inmediatamente en cada uno de los
otros países europeos.

Si los estudiantes franceses consiguen golpear el CPE esto no
significará por cierto que hayan derrotado la precariedad, querrá decir
solamente que habrán rechazado la formalización jurídica de la
precarización. Y por lo tanto habrán abierto una fase nueva
en la historia social europea. Una fase de lucha y de invención social
que más allá del esclavismo liberal permita formular nuevas reglas,
nuevos criterios de regulación de la relación trabajo-capital.

Corazón negro

La precariedad no es un elemento particular de la relación productiva
sino el corazón negro del proceso de producción capitalista en la esfera
de la red global en la que circula un flujo continuo de info-trabajo
fractalizado y recombinante. La precariedad es el elemento transformador
de todo el ciclo de producción. Nadie queda a salvo. El salario de los
trabajadores temporarios es golpeado, reducido, usurpado, la vida de
todos es amenazada por la precarización.

El info-trabajo digitalizado puede ser fragmentado en forma fractal al
punto de ser recombinado en una sede separada de aquella en que el
trabajo es dispuesto.

Desde el punto de vista de la valorización del capital el flujo es
continuo, pero desde el punto de vista de la existencia y del tiempo
vivido por los trabajadores cognitivos la prestación de trabajo tiene
carácter de fragmentariedad recombinable en forma celular. Células
pulsantes de trabajo se encienden y se apagan en el gran cuadro de
control de la producción global.

El info-trabajo es precarizado no por una maldad contingente de los
patrones sino por la simple razón de que la disposición de tiempo puede
ser desligada de la persona física y jurídica del trabajador, océano de
células valorizantes convocadas celular y recombinantemente por la
subjetividad del capital.

Renta de existencia o esclavitud

Por esto es preciso reconceptualizar la relación entre capital
recombinante y trabajo cognitivo, y es necesario dotarse de un nuevo
esquema de referencia. Dado que se ha vuelto imposible una contratación
del costo del trabajo fundada sobre la persona jurídica, dado que la
prestación de tiempo productivo abstracto es desligada de la
persona individual del trabajador, la forma tradicional del salario está
fuera de carrera, no garantiza más nada. Tan es así que la retribución
del trabajo dependiente tiende constantemente a disminuir y tienden a
reconstituirse todas las condiciones del trabajo esclavo.

Es cierto que aumentan los puestos de trabajo, pero disminuye el monto
salarial global.
Pero la desocupación es mucho mejor que la esclavitud. Y esto lo han
entendido los rebeldes del marzo francés, que rechazan el chantaje
patronal: si querés trabajo aceptá la esclavitud.

La lucha de los precarios franceses pone a la orden del día el problema
del salario como problema político global, y reclama a grandes voces una
nueva forma: la renta de existencia desligada del trabajo.

La renta de existencia ya no puede ser más considerada una consigna
extremista. Es la única posibilidad de huir de la constitución de un
régimen esclavista generalizado de la relación del trabajo.

Naturalmente no será jamás posible hablar de renta de existencia
mientras los criterios del gobierno de la sociedad permanezcan
vinculados al esquema conceptual de la economía de crecimiento, es decir
al predominio de la acumulación respecto de los intereses
sociales. Los vínculos del crecimiento y de la competitividad que se
difunden como leyes naturales del pensamiento dogmático liberal (y
aceptados como tales por la izquierda incapaz de pensamiento autónomo no
dogmático) son en realidad reglas estables en base a una relación de
fuerzas que las tecnologías digitales han desbalanceado a favor del
capital a través de la desterritorialización del trabajo.

Las reglas y la fuerza

Las reglas no son inmutables, y no existe ninguna regla que imponga
respetar las reglas. Esto es algo que la izquierda legalista nunca ha
entendido. Firme a la idea de que es necesario respetar las reglas, no
ha sabido sostener la confrontación sobre el nuevo terreno inaugurado
por las tecnologías digitales y por la globalización del ciclo del
info-trabajo.

La derecha, por el contrario, lo ha entendido perfectamente bien y ha
subvertido las reglas que habían sido establecidas en un siglo de
historia sindical.

En el modo de producción industrial clásico, la regla se fundaba en una
relación rígida entre el trabajo y el capital, y sobre la posibilidad de
determinar el valor de una mercancía en base al tiempo de trabajo
socialmente necesario. Pero en la forma recombinante del capital, basado
en la explotación del info-trabajo fluido, no existe más ninguna
relación determinista entre tiempo de trabajo y valor.

No debemos restaurar las reglas que la derecha ha violado, debemos
inventar reglas nuevas adecuadas a la forma fluida de la relación
trabajo-capital, que no conoce más ningún determinismo cuantitativo
tiempo-valor, y por lo tanto no conoce más ninguna
constante necesaria en las relaciones entre medidas económicas.

Insurrección cultural en Europa

Luego de las elecciones en Italia deberá abrirse un proceso de
insurrección cultural generalizada con la forma precarizada de la
existencia. Echar a la derecha servirá solo para quitar el instrumento
del poder político de manos de gente peligrosa, pero la
batalla empezará después, y debemos conseguir ubicarla bajo el signo de
la renta de existencia desligada del proceso fluido de prestación
celular recombinante.

La lucha de los estudiantes franceses puede tener un efecto de
relanzamiento del proceso europeo. El NO francés al referéndum sobre la
carta constitucional europea estaba motivado esencialmente por el
rechazo de la precarización y de devaluación del salario.
Hoy vemos la cara propositiva de aquel NO.

El proceso europeo no puede estar gobernado por los intereses del
capital, tanto sea éste proteccionista o globalizador. Sólo el trabajo,
en su proceso de recomposición social, puede funcionar como fuente del
derecho y de la cultura europea.

Esta es otra de las lecciones del marzo francés.

Texto: Franco Berardi (Bifo)

Traducción: Emilio Sadier. Buenos Aires, Argentina. Marzo 2006

2 thoughts on “La insurgencia europrecaria”
  1. ¿modernidad entonces?
    Pues si que estais lentos en esto tortugas internacionales. Si lo que os parece normal (¿modernista?) es una mani donde vayan de la mano CCOO-PSOE-UGT-IU… me quedo con lo inentiligible, postmoderno y otras sinsorgeces…

    1. > ¿modernidad entonces?
      ¿No te suenan sindicatos como CGT, CNT-AIT, Solidaridad Obrera, ESK…?

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