Los activistas se separan en cuatro categorías diferentes: “radicales”, “oportunistas”, “idealistas” y “realistas”. [La estrategia de 3 pasos consiste en] (1) aislar a los radicales; (2) “cultivar” a los idealistas y “educarlos” para convertirse en “realistas”; entonces (3) colaborar con los “realistas” para que lleguen a acuerdos con la industria. Los “realistas” deberán recibir siempre la mayor prioridad en cualquier negociación estratégica sobre los problemas en políticas públicas… Si tu industria logra consolidar con éxito estas relaciones, la credibilidad de los radicales será pérdida y podrás contar con los oportunistas para que participen en la solución política final.

Ronald Duchin

De la empresa norteamericana de relaciones públicas Mongoven, Biscoe and Duchin en su discurso a la National Cattlemen’s Association.

Extraído de «Aplauso Anaeróbico» num.1, de la sección “La Literatura me la pone dura”, (pág.8).


a.

Todos los animales, necesitan algún tipo de droga. Y por supuesto el hombre nunca ha escapado de esto. Así pues, el hombre primitivo pasaba sus días buscando y buscando lo que sus instintos le pedían.

I.

Hasta que llegó el gran día, el día en el que el hombre primitivo descubrió que los granos de cereal servían para algo más que para comer. Mezclados y fermentados con agua, se podían beber. Y así nació la cerveza.

II.

Bien es sabido por todos que la vagancia es una de las grandes virtudes de la humanidad. Y gracias a ella, el hombre ha transformado el mundo. Los mayores y los menores inventos, desde el mechero hasta la rueda, nacieron fruto del deseo de haraganear y en este caso, no fue una excepción.

III.

Cansado de ir en busca de granos para fabricar la cerveza el hombre comenzó a pensar en un método para conseguirlo sin cansarse tanto.
Dicen que los hombres antiguos eran muy observadores y tal vez por ello, se dieron cuenta de que, de esos mismos granos salía la planta que los daba. Así que echaron unos cuantos en un mismo trozo de tierra. Como en esa época el tiempo aún no tenía precio, esperaron a ver que pasaba. Y así nació la agricultura.

X.

Es un hecho, por mucho que algunos traten de engañarnos contándonos lo contrario. Pues la pereza no es un vicio, es una virtud, y es por eso que unos pocos tratan de guardarla para ellos mientras obligan a trabajar al resto.

Extraído de «Aplauso Anaeróbico» num.2, sin título, (pág.6).