
El Gobierno revela que los dos centros penitenciarios de la provincia albergan a presos de hasta 56 nacionalidades diferentes
JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ
La masificación de las cárceles en la provincia está provocando que en Fontcalent hasta tres reclusos tengan que compartir celda, según denunciaron los sindicatos de prisiones. Según una respuesta parlamentaria del Gobierno, en la prisión de Fontcalent el pasado mes de abril había 968 reclusos para un total de 607 celdas; mientras que en Villena hay un total de 1.285 reclusos en 845 celdas. Según los sindicatos, en la actualidad el número de reclusos de Fontcalent supera el millar mientras que en Villena se han rebasado los 1.400. La saturación en las prisiones está causando que los dos nuevos centros penitenciarios que el Gobierno proyecta en Murcia y Albòcasser nazcan ya llenos, según ACAIP. Según la misma respuesta parlamentaria, las prisiones de la provincia albergan reclusos de hasta 56 nacionalidades diferentes.
La tensión volvió a la cárcel de Fontcalent la semana pasada después de que un recluso agrediera un funcionario con un pincho en el cuello, tal y como ya publicó este diario el pasado viernes. Para fabricar el arma, el preso había usado el cristal de la pantalla de su televisión. A juicio de ACAIP, tener a tres presos por celda es una situación que además de tener a los reclusos en condiciones infrahumanas, supone un riesgo para los funcionarios. Tener que registrar una celda que comparten tres personas es mucho más problemático, además de las tensiones que pueden surgir entre los tres ocupantes del habitáculo. A esto se añaden las altas temperaturas y que los presos comparten un espacio muy reducido cuando, según los sindicatos, con la ley en la mano debería haber un preso por celda. Al que le toca la litera superior está prácticamente pegado al techo. El delegado de UGT, José Luis Guerrero, responsabilizó a los directores de las prisiones de la provincia de permitir que se produzcan estas situaciones y señaló que la máxima preocupación de éstos es más intentar tapar estos hechos que buscar soluciones
El aumento de la población penitenciaria en los últimos años ha sido evidente. El 31 de diciembre de 2003, el Gobierno tenía contabilizados a 1.005 reclusos en Villena y 894 en Fontcalent. En abril de este año, en Fontcalent se alcanzaron los 986 presos y en Villena los 1.285. El carácter de cárcel para presos preventivos que tiene Fontcalent viene a complicar la situación en el penal alicantino. Las causas contra el crimen organizado se van incrementando año tras año, investigaciones que suponen una instrucción muy compleja. La ley marca un plazo de hasta cuatro años como el límite que puede estar un detenido en prisión preventiva hasta que se celebre el juicio. Por ello, si el delito por el que estos detenidos están encarcelados es grave, lo normal
Aunque los sindicatos de prisiones ACAIP y UGT coinciden en aplaudir la construcción de los nuevos centros penitenciarios, también advierten de que el nivel de masificación que hay en las cárceles de la Comunidad Valenciana va a suponer que los centros vayan a crearse ya llenos y con el fantasmade la masificación. La situación es muy parecida a la que ocurrió con la cárcel de Villena, que ya aparece totalmente saturada y con elevados índices de conflictividad, a pesar de que hace escasos años que se puso en funcionamiento.
Según los datos que aparecen en la citada respuesta parlamentaria, en las dos cárceles de la provincia conviven presos de hasta 56 nacionalidades diferentes, sin contar la española o los casos de presos que ocultan su procedencia. En el caso de Fontcalent, el número de presos extranjeros ha superado ya al de españoles, y supone ya hasta el 60 por ciento de la población penitenciaria. Durante los últimos años, el número de reclusos foráneos y españoles en Fontcalent han ido prácticamente
Por nacionalidades, el colectivo más numeroso en las dos prisiones es el de marroquíes con 119 reos en las dos cárceles; seguido de Rumanía con 73; Colombia 72; y Argelia 71.
Sin datos sobre el 10% de los reos foráneos
El Gobierno tiene contabilizados un total de 59 presos en Fontcalent a los que no les consta nacionalidad, según la citada respuesta parlamentaria. Esta ausencia de origen puede obedecer a las circunstancias especiales de determinados estados o a que los inmigrantes detenidos dan en ocasiones datos falsos para frenar su expulsión. Unas veces dan un nombre falso o la nacionalidad con el fin de obstaculizar la marcha de las investigaciones. Al decir, por ejemplo, el nombre de un país en el que haya un conflicto las autoridades tienen verdaderas dificultades para confirmar que ésta es la nacionalidad real del arrestado. El volumen de presos que se encuentran en esa situación supone cerca de un diez por ciento de los reclusos extranjeros que hay en el penal. En cambio, ni en la prisión de Villena ni en la Picassent en Valencia hay presos de procedencia desconocida. Según las fuentes consultadas por este diario, la situación se debe a que Fontcalent es un centro destinado a albergar presos preventivos, es decir, que están encarcelados antes de que se celebre el juicio. En cambio, los otros dos centros penitenciarios son para cumplir la condena impuesta por el tribunal y tienen una población mucho más estable. «Cuando entran en prisión, la investigación judicial está prácticamente empezando. Sin embargo, en el momento en que sale la sentencia, es normal que el preso esté perfectamente identificado y ya se sepa cuál es su verdadera nacionalidad», explicaron las fuentes consultadas por este diario. En el momento en que se desconoce su origen estos presos se les suele conocer como presos «apátridas».
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