Los habitantes de la provincia de Alicante son los ciudadanos europeos que más expuestos están a sufrir los riesgo de cualquier catástrofe natural, sobre todo si se trata de inundaciones, maremotos o similares. Lo dice un informe del denominado Observatorio Europeo para la Ordenación del Territorio, un organismo comunitario con sede en Luxemburgo que ha dado la voz de alarma tras comprobar la exhaustiva ocupación a que las distintas administraciones han sometido al suelo alicantino durante la última década.

Se da la circunstancia de que precisamente el sábado se conocía el estudio de un organismo impulsado por el Ministerio de Medio Ambiente, según el cual la ocupación del suelo en la Comunidad duplica la media española, un dato que fue rechazado el mismo día por la Generalitat aludiendo a las cifras recogidas en el llamado Informe Corinne.

En cualquier caso, el estudio del Observatorio Europeo, al que ha tenido acceso este diario, no tienen reparos en denunciar el mal uso que se le ha dado al suelo y las alteraciones a que ha sido sometida la provincia durante los últimos diez años

El informe para la ordenación del territorio denuncia la masiva ocupación del suel, la mayor habida en toda Europa, junto con lo ocurrido en algunas áreas del sur de Francia. «Alicante se considera la zona de la Unión Europea más vulnerable ante los riesgos naturales, debido al intenso proceso de ocupación del suelo sufrido en los últimos años», indica el trabajo, cuyas conclusiones acabaron de redactarse en abril y van a ser integradas en las actuaciones previstas tras la aprobación de la Estrategia Territorial Europea, un documento de directrices «para la gestión y ordenación racional y prudente de los recursos» en todos los estados de la Unión Europea.

Los riesgos

El trabajo analiza cuáles son los distintos niveles de riesgo en que se encuentran los diversos territorios europeos frente a los peligros naturales y tecnológicos (centrales térmicas, nucleares…) que se pueden presentar en Europa e incluye también una serie de estudios sobre otros importantes factores de riesgo, a saber: inundaciones, sequías, temporales de viento, olas de frío o de calor, movimientos telúricos e incendios forestales, entre otros.

Aspecto destacado del informe es el apartado dedicado al denominado «factor vulnerabilidad» (es decir, el número de personas que pueden ser víctimas de un fenómeno extraordinario) y a la «exposición» (el grado de ocupación de un territorio con riesgo) que han experimentado algunas regiones europeas durante los últimos diez años. En este sentido, el informe recoge que entre dichas zonas «destaca el litoral mediterráneo español como ejemplo de presión sobre el territorio» y que particularmente «la provincia de Alicante tiene uno de los niveles de riesgo más elevado debido a la ocupación del suelo».

Sobre este tema, el profesor Jorge Olcina, catedrático de Geografía de la Universidad de Alicante y director del Laboratorio de Climatología, recuerda que la provincia de Alicante roza ya el millón y medio de habitantes y que los datos aportados por el Observatorio inciden en dos circunstancias de especial importancia: el masivo crecimiento de la población y el desordenado proceso de ocupación del suelo que se ha experimentado. «Se trata de un explosivo combinado que multiplicaría los efectos devastadores de los sucesos naturales con los que estamos obligados a convivir en esta tierra, como las sequías o las inundaciones», opina Jorge Olcina.

Compromiso

En opinión del catedrático alicantino, el estudio de los riesgos naturales que existen en la provincia debería realizarse desde un compromiso ético, «para de ese modo poder contribuir, a partir del conocimiento preciso y veraz de la realidad territorial, a evitar que haya pérdidas de vidas humanas a consecuencia de actuaciones realizadas de forma imprudente. Me refiero a hechos como permitir que se realicen construcciones sobre el cauce de ramblas, circunstancia que ya ha ocurrido en varias zonas de la provincia», explica Olcina.

A la hora de señalar los principales riesgos que amenazan Alicante, los expertos coinciden en señalar la creciente posibilidad de que pueda haber inundaciones del territorio, no sólo por la subida del nivel del mar a raíz, sobre todo, de los efectos del cambio climático, sino también por la posibilidad de que se produzcan intensas precipitaciones.

Estima Jorge Olcina que noventa de cada cien calles de los municipios de la provincia de Alicante no han asido diseñadas de tal forma que se favorezca la evacuación de las aguas pluviales acumuladas en caso de una riada. «El trazado de estas calles suele realizarse al revés, es decir de forma convexa, por lo que el agua discurre hacia los extremos de la calle y al final acaba por inundar sótanos, bajos comerciales y garajes», señala.