
Asesoria Juridica RJ
Más que hablar del contexto de Medellín en términos militares que se representa de manera enfática en las altas violaciones de los derechos humanos en forma integral; se aludirá en este documento a reflexiones en torno al proceso de militarización de la población en la ciudad.
Para ello es importante reseñar que la historia de violencia de Medellín no es un acto aislado, coyuntural y per se, por el contrario responde a un proyecto militarista implementado por las elites de poder y las estructuras económicas y políticas, con la finalidad de defender y mantener sus propios intereses por encima de las necesidades de la misma población.
En principio definamos la forma como podría entenderse el tema del militarismo:
El militarismo es una ideología según la cual la fuerza militar es la fuente de toda la seguridad. En su forma más leve se postula a menudo con argumentos muy variados, para justificar la preparación militar de una sociedad, todos los cuales tienden a asumir que la «paz a través de la fuerza» es la mejor o única forma de conseguir la paz. Su política se resume en el aforismo latino «Si vis pacem, para bellum» («Si quieres la paz, prepárate para la guerra»).
Definición que muestra que como ideología no obedece solo a estructuras militares, sino a otros aspectos, más cotidianos, como por ejemplo lo muestra el siguiente relato sobre el conflicto en Palestina:
«La ideología militarista y popular impregna la sociedad israelí. Desde que nacen, los niños son educados en valores de militarismo, que están presentes en el lenguaje, la moda y la forma de vestir, la educación… incluso en los chistes que se explican.»
En esa misma medida, un integrante de la Red Juvenil de Medellín lo entiende de la siguiente manera:
La militarización no es simplemente la institución castrense, sino una estrategia que va más allá de la conformación de cuerpos policiales y ejércitos, que raya en todos aquellos medios coercitivos y que trascienden a la manipulación mediatizada, el control social, las instituciones de control y castigo en la cárcel y el colegio, para mantener a la población como un ejercito de hombres ciegos que no ven que es la guerra lo que los sume y mantiene sin participación política y en la pobreza.
Ese modelo militarista entendido como ideología y que trasciende a la mera presencia de los ejércitos, sirve a unos determinados intereses, intereses que en este caso responden al modelo económico neoliberal; los países del mal llamados del primer mundo no escapan al militarismo, sus ciudades no están infestadas de soldados, pero el control social esta intacto y mas fuerte en este caso por medio de otras instituciones.
Es importante saber además que los procesos de militarización no son exclusivos del modelo capitalista, existen previamente a este modelo; y han existido mientras las comunidades se han organizado de manera jerárquica y han implementado relaciones de poder, de imposición y de propiedad.
Marcuse en el texto el hombre unidimensional da cuenta de cómo en el capitalismo avanzado son otras las formas de represión y control de la sociedad; por ejemplo, la tecnología como forma de controlar las necesidades de la gente; el consumo como manera de determinar sus expectativas; la industrialización y la economía globalizada, todo ello tendiente a mantener un sistema injusto; la represión ya no se da por la violencia física sino por medio de relaciones económicas mas abstractas como las mencionadas pero que mantienen las sociedades adoctrinas e incapaces de pensarse y transformarse así mismas; como quien dice, el capitalismo avanzado a cambiado el control del cuerpo por el control del alma, de la mente.
Sábato propone que en el mundo actual no es necesario hablar de clases sociales sino de los de adentro y los de afuera; en este caso un proceso de militarización social y de adoctrinamiento permite tal como lo vivimos ahora, que todos quieran estar adentro, a sabiendas que la única manera es teniendo dinero; por tanto, los seres humanos se alienan, no quieren salirse, prefieren someterse que pretender asumir el riesgo de estar por fuera, es mas; ni siquiera se cuestionan sobre la posibilidad de estar afuera, del por que están dentro, de cómo sería algo diferente, de por que no salirse todos.
En este sentido se propone un proyecto de ser humano que se amolde y responda a las necesidades de este sistema que se describe, el cual tiene entre otras las siguientes características: obediente, respetuoso de la norma, no crítico, conforme, apolítico, religioso (preferiblemente católico) y para colocarlo en un leguaje más cercano a la ciudad de Medellín, un buen ciudadano. ¿Como se logra encauzar a los seres humanos dentro de este proyecto? Para eso están los ejércitos como línea dura, y en primera instancia las instituciones sociales y los sistemas de valores, como un ejemplo de esto se mirará adelante el caso de Medellín.
El militarismo tiende en términos políticos a los totalitarismos; a la reducción de la democracia a términos meramente dialogicos y simbólicos y en casos extremos a la ausencia de esta totalmente, es decir, a las dictaduras, bien sean las militares o las civiles como las que se han presentado en América latina las últimas décadas.
Una ideología militarista favorece a determinados sectores que mantienen el poder y por tanto quieren sostener el control de la sociedad tal como se ha planteado anteriormente. Para comprender este fenómeno es necesario asociarlo directamente en el caso nuestro con el modelo económico que trata de implementarse desde los años 90, con los sectores políticos que concentran el poder y con los factores económicos que se convierten en ultimas en quienes direccional el actuar de los Estados.
De manera mas grafica sería de la siguiente manera, en una sociedad hay unos grupos económicos que proponen un modelo de desarrollo que los favorezca tanto a ellos, como a los sectores políticos más influyentes; ese modelo de desarrollo propone como se distribuirá la riqueza, propone megaproyectos, ciclos económicos, etc. Para poder implementarlo utiliza el militarismo como mecanismo de control, entonces deciden, tener unas instituciones para que la sociedad en general se dirija hacia esos intereses, proponen un sistema de valores y se encargan de que la gente ciegamente crea que eso es bueno; para los casos en los que la gente no se amolde a ello, entonces utiliza los ejércitos sean legales o ilegales; en contextos como el nuestro en los cuales la historia a estado mediada por la violencia; los ejércitos son la forma primaria como controlan a la población.
Uno podría preguntarse ¿Por qué hay que controlar la población y adoctrinarla, si los modelos de desarrollo los benefician?, precisamente por eso; porque esos modelos son creados por elites, y para beneficio de ellos; no son construidos de manera democrática y mucho menos resuelven las necesidades de la mayoría de la gente.
Hemos aludido a que el militarismo implementa un sistema de valores, ¿cuales son?, para ello recuérdense lo valores y principios que promueve un ejército y que si bien no se profundizaran en este documento si es importante tenerlos en cuenta, algunos de ellos son los siguientes:
– La competencia.
– El patriotismo.
– El valor civil.
– El sacrificio.
– El guerrerismo.
– La lealtad.
– El bienestar colectivo.
– La obediencia.
– La verticalidad.
– El trabajo.
– La unidad nacional.
– La disciplina.
– El orden.
– La uniformidad.
– El adoctrinamiento.
– La acriticidad.
– El procedimentalismo.
– El funcionalismo.
– El respeto: por las instituciones, por los símbolos, por la propiedad privada.
– La violencia como un aspecto natural de la vida humana y como manera de resolver los problemas.
– La seguridad por encima de los derechos fundamentales.
– La represión como forma de resolver las diferencias.
– La permanente existencia de un enemigo o de un peligro para el bienestar de la sociedad.
En un proceso de militarización de la vida de una población es importante tener en cuenta que estos valores no son necesariamente introyectados por los ejércitos, sino también por las instituciones sociales, los medios de comunicación, la moral y por el mismo estado.
Tampoco sería dable plantear que estos valores y principios no son buenos en sí mismos, pues nos pondrían en un dilema sobre la moral; lo que puede plantearse desde aquí es que la conjunción de estas características se implementa con la finalidad de controlar la sociedad, y en ultimas termina configurando una sociedad militarizada.
¿COMO ATERRIZAR ESTO EN LA CIUDAD DE MEDELLIN?
Para concretar estos planteamientos en la ciudad, creo pertinente tener algunas ideas generales:
• Desde la apuesta del antimilitarismo y la noviolencia, se considera que la violencia es una conducta culturalmente aprendida; que explica nuestro contexto en la medida que entendemos que la tradición urbana de la ciudad ha estado mediada por la violencia y mas profundamente por el militarismo; una cultura militarista en cambio, propone que los seres humanos son violentos en sí mismos y por tanto requieren de altos grados de control y represión para mantener el orden.
• Se manifiesta de manera permanente que asistimos no a un conflicto armado y político, sino a una amenaza terrorista sostenida por años; frente al cual, la salida mas viable es el fortalecimiento de las instituciones militares y la confrontación armada.
• Hombres representativos de las elites de poder, permanentemente sostienen que la violencia en Colombia no se explica por los niveles de pobreza, de desigualdad y de exclusión política; pues en otros países en los que se presentan estas mismas condiciones materiales no hay tales niveles de violencia; en este sentido la existencia de actores armados al margen del estado no tienen razón de ser y por tanto la alternativa no son cambios estructurales de la sociedad sino la eliminación del enemigo, pues no se trata de un diferente sino de un terrorista.
Son muchas las razones dialogicas que podrían plantearse para explicar y comprender como las sociedades afianzan y defienden la existencia y permanencia de la ideología militarista. Hagamos sobre Medellín, primero una lectura desde la presencia militar y luego desde las demás instituciones sociales.
Presencia militar en Medellín
La historia de Medellín ha estado mediada por la presencia de grupos armados tanto legales como ilegales, que en la mayoría de los casos entran a mezclarse e incluso a confundirse; recuérdese como en los años sesenta y setenta en la ciudad se comienzan a tejer los primeros grupos armados al margen de la ley pero con la ayuda de las fuerzas del estado, estos grupos se fortalecen al rededor del contrabando inicialmente de cigarrillos y licores, y posteriormente, y ya para los años ochenta del trafico de drogas, época para la que el cartel de Medellín conforma bandas de delincuencia y sicariato casi en cada barrio; bandas que luego entran a disputar el poder en muchos sectores con las milicias que en su mayoría eran grupos armados urbanos provenientes de grupos guerrilleros y reinsertados como en el caso del M19; y posteriormente se presenta el ingreso en la ciudad de los grupos paramilitares que toman el poder en casi todas las zonas de la ciudad y en otras las bandas que ya estaban se pasan a este bando.
La presencia de grupos armados ha sido coadyuvada por las instituciones del estado, y las que han sido confrontadas han sido aquellas que, o bien no se han querido aliar con las fuerzas legales, o se han convertido en actores problemáticos para quienes han mantenido el poder.
En la actualidad en Medellín se podrían, a grandes rasgos, identificar las siguientes tendencias armadas:
• Bandas delincuenciales barriales que se prestan al mejor postor.
• Bandas delincuenciales organizadas adscritas a oficinas como el caso de las bandas que trabajan desde los barrios para las oficinas de envigado, itagui y bello, entre otras; o que pertenecen a una estructura de poder mas amplia; como grupos de narcotraficantes, paramilitares no reinsertados, o bandas de paramilitares que hacen el trabajo sucio que los reinsertados no pueden hacer.
• Grupos paramilitares, en su mayoría integrantes del Bloque Cacique Nutibara, desmovilizados, que suman alrededor de cuatro mil hombres, y que ahora actúan amparados en la ley.
• Presencia de columnas de grupos guerrilleros y grupos académicos, pero que tienen una presencia muy reducida.
• Las fuerzas militares legales como el Ejército Nacional, la Policía.
• Las Convivir que son grupos de bandas organizadas de manera ilegal para la vigilancia.
• Las empresas de vigilancia que son legales, que en su mayoría son gerenciadas por exmilitares.
• Organizaciones civiles organizadas desde el estado, que no están armadas pero prestan una ayuda permanente, como la red de informantes y los comités de convivencia.
• Organismos administrativos como el DAS y Metro seguridad.
En este panorama, cada una de las calles de la ciudad es controlada por un grupo armado ilegal o reinsertado, en la mayoría de los casos ayudado por las instituciones legales; entre las actividades más comunes que prestan estas organizaciones en los barrios están:
• Mantener el orden y el control de la población.
• Resolver los problemas de convivencia.
• Establecer horarios para transitar las calles.
• Determinar patrones para hombres y mujeres; por ejemplo, las expresiones culturales alternativas no son aceptadas por la mayoría de estos grupos, así como sectores marginados; los homosexuales y trabajadoras sexuales por ejemplo.
• Control del narcotráfico; los expendios de drogas, los lugares para consumir son controlados por ellos.
• Economía ilegal, el expendio de licores por ejemplo es controlado por actores armados, incluso establecimientos públicos son obligados a comprar licor adulterado.
• Control de la economía informal, por ejemplo los trabajadores informales les deben de pagar una cuota para poder trabajar; ademas de ello, han implementado los paga-diarios, que es un sistema de préstamo a la gente que necesita dinero con unos intereses que van desde el 20% hasta el 50%.
• Control de algunos monopolios económicos como pasa con la concentración de las apuestas.
• Cobros a la población: en todas las casas, negocios y empresas, el actor armado que hace presencia cobra una cuota en la que la gente por miedo paga semanalmente y en otros casos llega a ser diaria.
• Control político, en los últimos años los grupos armados especialmente paramilitares han cooptado los espacios políticos locales como las juntas de acción comunal, las juntas administradoras locales, las directivas de los colegios y algunas organizaciones sociales.
Curiosamente la población tiende a sentir cierta sensación de seguridad con la presencia de un grupo armado en su barrio; esta situación de presencia armada parece no tener problema mientras se da un control de un único poder ilegal apoyado por la legalidad; los niveles de violencia incrementan cuando hay una confrontación de poder o una lucha territorial del actor armado de un sector que quiere entrar a otro sector; actualmente la mayor parte de la ciudad se encuentra controlada por un único actor armado que hace parte de las estructuras paramilitares desmovilizadas; el modelo de control es mas o menos así:
La ciudad tiene un mando central conformado por los lideres desmovilizados que tienen una sede desde donde se hace todo el control; cada zona tiene una sede alterna encargada de varios barrios, desde estas sedes alternas se controlan las bandas locales, las bandas locales tienen a su vez combos por cada calle. Toda esta estructura armada es vertical, es decir, desde el centro se dan las órdenes; lo que permite que se pueda mantener. Además de ello, esta estructura es direccionada por la oficina de Envigado, que ahora se encuentra en un proceso de reacomodamiento. Por lo general los lideres de esta organización son de dos tipos un tipo de dirigente que hace el trabajo de control, o el trabajo sucio en los barrio y un dirigente que es el que muestran en los medios de comunicación.
En muchos casos las bandas que son independientes trabajan para las estructuras más poderosas, por ejemplo, muchas bandas barriales prestan sus servicios a los paramilitares y se someten a sus ordenes, pero en el caso de que aparezca otro actor armado pagando mejor, estas bandas cambian de mando; es el típico caso de los grupos de mercenarios.
Estas estructuras armadas trabajan con la connivencia de la fuerza publica y en la mayoría de los casos han cooptado la institucionalidad, lo que les permite tener un amplio dominio; claro está, no representan un peligro para el modelo de desarrollo impuesto, pues en cambio lo que hacen es mantener el control de la sociedad de tal manera que su economía se mantenga a la vez que la institucionalidad.
Pero, además de los controles que hacen los grupos armados ilegales están las actuaciones ilegales de los ejércitos legales, por ejemplo en los casos de reclutamiento forzado a jóvenes que no quieren prestar el servicio militar, la brutalidad policial sobre la población que protesta contra este sistema de represión, al judicialización de los defensores de derechos humanos y de lideres de movimientos estudiantiles.
El caso del reclutamiento es un asunto complejo para la población especialmente juvenil, pues por un lado lo hacen las fuerzas militares y por otro los actores ilegales; en esta situación se desconoce el derecho a la objeción de conciencia, pero como un asunto agravante esta el hecho, de que en una cultura mediada por la violencia y la presencia de actores armados en los barrios, muchos jóvenes ven en la pertenencia a grupos su ideal de vida, pues logran concentrar poder en muy poco tiempo sin importar los riesgos que se puedan asumir; y por otro lado, están las difíciles condiciones de la población que obliga a que muchos jóvenes solo vean como alternativa incluso económica la vinculación a un grupo armado.
Esta estrategia dura de militarismo en la ciudad ha implicado fuertes violaciones de derechos humanos, a su vez que la ineficiencia de las instituciones del estado para responder a estas situaciones; pues, por un lado, ha sido incapaz de responder a este contexto de violencia y ha optado por vender una idea prometedora de la ciudad; por otro, por que muchos espacios de poder han sido cooptado por integrantes y simpatizantes de estos grupos; y por otro, y el mas grave de todos, es que los controles de los grupos armados en los barrios y las practicas de violencia mientras no se representen en muertes, son funcionales para que el sistema capital funcione.
Con todo este panorama hay que mencionar que los actores armados no existen per se sino que cumplen labores que el estado no ha podido hacer, y en ese sentido, estos grupos armados les sirven a las elites de poder, es decir, son funcionales al sostenimiento de las estructuras injustas de la sociedad, defienden las institucionalidad, pretenden mantenerla tal y como está, y en ese sentido hace la labor sucia del estado, es entre otras razones, por lo cual al estado no le interesa acabar con estas estructuras; se han preguntado ¿Por qué los paramilitares amenazan a las personas que van a las marchas en contra del gobierno actual?, ¿Por qué las barras de fútbol de Nacional y Medellín, no pueden hacer reuniones en algunos barrios?, ¿Por qué las personas desconectadas no pueden hacer manifestaciones en los barrios?; precisamente por eso, por que a pesar de que son estructuras ilegales, cumplen funciones de mantenimiento del sistema y de las instituciones del estado.
Pensar en desmontar el aparato militar en la ciudad, más que atacar estos grupos armados es desmontar el esquema de militarismo arraigado en la cultura, en la necesidad que ve la gente del grupo armado en su barrio, y como es obvio, restarle el poder a los factores reales y especuladores de la guerra en la ciudad; identificar quienes han sostenido este modelo militarista no es complejo, pues las grandes empresas de la ciudad se concentran en su mayoría en un solo sindicato, el poder financiero en un grupo, las elites políticas en algunas familias, los medios de comunicación igual, y claro esta, la iglesia en una sola.
La militarización de la vida trasciende a los ejércitos
Cuando uno visita un barrio de la ciudad se encuentra además de la banda local con las siguientes características:
1. Una iglesia católica inmensa y por lo menos una sede de una secta también cristiana.
2. Cada barrio tiene una escuela
3. El núcleo básico de la sociedad es la familia, así que en cada casa vive por lo menos una familia.
4. Cada casa tiene por lo menos un televisor en donde los canales más vistos son Caracol y RCN.
5. En cada casa hay por lo menos una grabadora o un equipo de sonido, en donde las emisoras mas escuchadas son Radio Cristal, Candela, Radio Uno, Fiesta.
6. Y en caso privilegiado una empresa o muchas maquilas.
7. Una que otra cárcel.
8. Una oficina de los muchachos que cuidan el barrio.
9. Una CAI o una base militar.
Esto me recuerda a Foucolt cuando en el texto Vigilar y castigar mencionaba las formas de adoctrinamiento y disciplinamiento social; mas o menos mencionaba este autor que cuando una persona nace se encuentra con una familia que tratará de disciplinarlo, luego pertenecerá a una religión que tratará de hacer lo mismo, cuando está un poco mas grande entra a la escuela que tiene este mismo interés por medio de la información, cuando termina entra a la empresa; en la medida que se relaciona con los demás se irá sometiendo a una estructura social, y si todo eso no sirve, entonces aparece la cárcel; a cada uno se le enseña que debe de procrear para que el modelo de disciplinamiento pueda continuar, debe casarse para ser controlado en lo mas intimo. Sin entrar a ser dramático, pero en un diseño de barrios como el nuestro y en medio de una ideología militarista, lo que se pretende con todas estas instituciones es disciplinar en la lógica del modelo capitalista avanzado.
Voy a hacer algunas especificaciones sobre las instituciones sociales mencionadas arriba, y que hacen presencia en los barrios, ello para aclarar un poco la forma como aportan a la militarización:
1. El papel de la religión Católica:
Las religiones, en particular las occidentales, han jugado un papel importante en los procesos de dominación en la historia, y de manera más concreta, la iglesia católica no ha estado extraña a ello. Este interés de la iglesia católica se nota en Medellín en algunos casos de manera evidente, por citar algunos casos:
• El reconocido caso del grupo paramilitar denominado los 12 apóstoles del norte de Antioquia llamado así por que era coordinado por un sacerdote.
• El sacerdote del barrio limonar que ha sido en varias ocasiones acusado de tener vínculos con grupos paramilitares.
• Los permanentes discursos de los sacerdotes en las misas haciendo apología de determinados sectores políticos y en tiempo de elecciones recomendando votar por alguien en particular.
• La incidencia de sacerdotes dentro de las guarniciones militares, cada batallón por ejemplo, tiene un sacerdote, bendicen las armas y hacen apología de valores guerrreristas.
De manera general el papel de la iglesia en los procesos de militarización esta relacionado también con la promoción de los valores militaristas que se mencionaron arriba, es curioso que los valores que promueve una ideología militarista son los mismos que promueve la iglesia católica, con el agravante de asociarlos a la fe, y de esa manera excluirlos de cualquier posibilidad de debate racional.
Hay que resaltar que algunos sacerdotes han realizado una importante labor comunitaria como lo fue el grupo Golconda, sacerdotes teólogos de la liberación que apoyaron la fundación de los barrios de Santo Domingo; pero que fueron excluidos en su mayoría de la iglesia.
Esta religión, bajo el amparo de la neutralidad, se ha mantenido a través de los años como una fuerte elite de poder nacional, incluso con una importante influencia política, impidiendo el avance hacia la protección de derechos fundamentales en casos específicos como el aborto, los anticonceptivos, el matrimonio de homosexuales y el consumo de droga.
Frente a los casos de las demás sectas religiosas que vienen posicionándose en la ciudad, está por decir, que en los Estados Unidos, las grandes sectas fueron creadas por economistas, y que estas han ayudado al fortalecimiento de del modelo económico, en la medida en que permiten que las desde el campo espiritual estas sectas las controlen para que respondan bien al modelo de sociedad implementado.
En términos generales lo que hacen las religiones occidentales, por que las orientales como Budistas, el Tao, el Zen, no lo hacen; es determinar una escala de valores que son introyectados en los individuos bajo ideas religiosas y el trabajo espiritual para facilitar los procesos de dominación por parte de elites políticas y económicas.
2. El papel de la escuela
Los procesos de disciplinamiento se estructuran de manera mas clara en la escuela; y mucho mas en modelos educativos como el nuestro; sin hablar de los índices de desescolarizados en la ciudad, y mucho menos de la mala calidad de la educación, es por decir, que en términos de política educativa, hay un proyecto de sociedad claro; ¿Qué tipo de joven quiere el modelo educativo local, que además obedece a un proyecto nacional, que además está diseñado por exigencias del Banco Mundial?:
– un joven capacitado para trabajo de bajo salario.
– Un joven apolítico y acrítico.
– Un joven receptor de información pero no capaz de transformarla y crear.
– Un joven buen ciudadano: obediente, disciplinado.
– Un joven sometido a unas altas vulneraciones de derechos humanos: pues en Medellín, a los jóvenes en las escuelas se les vulneran permanentemente derechos fundamentales como la libertad de expresión, la libre movilidad, la libertad de conciencia, el libre desarrollo de la personalidad, la libertad de asociación, y claro está, el derecho a una educación critica y liberadora.
Las infraestructuras de las escuelas, las cárceles y las empresas son iguales, adobes montados para enjaular a los seres humanos.
3. La Familia
Todas estas instituciones sociales son repetidas y proyectadas nuevamente en las familias; los valores que se promueven en las calles, las estructuras de poder, los modelos patriarcales, los sistemas normativos y las medidas represivas.
No es que las familias sean violentas sin causa alguna, es que están implementando en su interior el modelo de militarización al que se someten en la calle. Y como si fuera poco, habla el estado de que hay que socializar los hogares, es decir, militarizarlos mas, hacerlos mas funcionales, mas adoctrinados, eliminar cualquier posibilidad de insurrección.
El modelo patriarcal que implica las relaciones de dominio, la imposición por la fuerza, la horizontalidad, los castigos, entre otros, ha sido impulsado por las familias que han interiorizado de manera mecánica las dinámicas del militarismo.
4. Los medios de comunicación
Cada casa tiene por lo menos un televisor en donde los canales más vistos son Caracol y RCN. En cada hogar hay por lo menos una grabadora o un equipo de sonido en donde las emisoras mas escuchadas son Radio Cristal, Candela, Radio Uno, Fiesta. Todo este sistema de comunicación masivo es presidido por dos sectores de poder, RCN y Caracol. Ambos, medios de comunicación oficialistas, ambos promotores de salidas armadas al conflicto, ambos promotores de las políticas del estado, ambas desinformadoras, ambas acriticas, ambas dedicadas a la entretención, ambas adoctrinadoras, ambas institucionales.
Estos medios de comunicación se han encargado de que la única salida de las personas a un medio de control sea a televisión o la radio, es decir, mas control y con ello, mas consumo, mas infelicidad, mas tiempo perdido y mas soledad.
De las dos que restan: la empresa y la cárcel no hablaré en esta ocasión por que su presencia ya es suficiente para la referencia del control, la represión y la infelicidad; sin embargo, es claro que son muchas las cosas que quedan por decir y por pormenorizar sobre este tema.
ES POSIBLE LA ALTERNATIVA, LA DESMILITARIZACION.
A la par que se han diseñado estos procesos de militarización no solo en la ciudad, también se han planteado procesos de desmilitarización, mas que un asunto de política institucional, se trata de liberar la vida, de apostarle a una sociedad en la que la vida humana no sea controlada y puesta al servicio de un modelo económico.
La vida por la vida, la vida por la dignidad y la libertad; el antimilitarismo va abriendo espacio desde la cotidianidad, desde la exigencia de espacios liberados, desde la posibilidad de que en la familia los valores se modifiquen de manera que permitan relaciones de equidad, inclusión, verticalidad, fraternidad; cuando las sanciones no son venganzas sino llamados a la conciencia, cuando las normas no son imposiciones sino que son acuerdos; ninguna norma por justa que sea, es digna de obedecerse cuando es impuesta por la fuerza.
Queremos una sociedad diferente, y estamos diciendo en todo este trabajo, esta sociedad que vivimos es así, por que responde a un modelo militarista, es necesario desmontar ese modelo para acércanos a la utopía, en eso estamos y en eso seguiremos: resistiendo, persistiendo, desobedeciendo, proponiendo, criticando, y sumando para que vayamos siendo mas y mas…
Asesoria Jurídica
Red juvenil de Medellín.
Para la guerra y la miseria miles de excusas,
para la resistencia muchas razones