
Intervención realizada durante las II. Jornadas sobre Noviolencia Activa celebradas durante noviembre y diciembre de 2003 en el Koldo Mitxelena y Kresala Elkartea de Donostia/San Sebastian, y en el Hikateneo de Vitoria-Gasteiz.
LA NOVIOLENCIA EN EL CONFLICTO JUDEO-PALESTINO
Tal Haran, miembro del grupo New Profile, Israel
Este documento contiene una breve presentación del grupo al que pertenece la ponente, y un resumen de la charla mantenida con ella. Tal Haran es una mujer israelí, nacida en Palestina -de padres israelíes (tercera generación en el pais)- poco antes de la creación del Estado judío, que como todos los ciudadanos israelíes de su tiempo, hizo el servicio militar obligatorio.
Su charla comienza haciendo una breve presentación de su grupo.
New Profile
New Profile es una organización que nace hace cinco años de la creencia de que es preciso cuestionar la arraigada influencia del militarismo en la sociedad israelí. El movimiento, compuesto de mujeres, hombres y jóvenes feministas, es una organización de carácter voluntario y base popular.
Su nombre, “nuevo perfil”, alude al objetivo de la organización a largo plazo: cambiar el perfil de la militarizada sociedad israelí de guerra para hacerla una comunidad que construya activamente la paz, en la que se protejan y promuevan por igual los derechos de todos sus ciudadanos, y se respeten los derechos humanos de todos cuantos residan dentro y fuera de las fronteras de Israel. El grupo trabaja en coordinación con otros grupos israelíes, antimilitaristas y feministas.
Apoyo al creciente movimiento de objetores
Aumenta sin cesar el número de quienes declaran negarse, por motivos de conciencia, a participar en las acciones inmorales realizadas por el Ejército de Israel. Algunos tienen que pagar el precio de un tiempo de prisión. Estos objetores, más que nadie, han conseguido desestabilizar el actual consenso político en Israel. El movimiento New Profile está constituyendo una red de asesores que facilita apoyo e información a los objetores.
Estímulo a la voz de la “objeción tranquila”
Cada año, muchos miles de israelíes optan por no servir en el Ejército. Aunque a menudo no declaran sus motivos, constituyen un movimiento social importante. Estos “objetores tranquilos” consiguen con su práctica desbaratar el mito oficial de que “Todo el pueblo es un ejército y el ejército es el ejército del pueblo”.
New Profile quiiere también documentar este movimiento de “objeción tranquila” y darlo a conocer al público en general. Con ello, al intentar que la población de Israel sea consciente de este amplio fenómeno social, se puede producir un doble efecto: por un lado, que el propio movimiento de “objeción tranquila” se consolide, y por otro se alerta a la opinión pública israelí sobre el carácter ilusorio del consenso en torno a los militares.
Negativa de las mujeres
Como las mujeres no están obligadas a servir como reservistas, la mayoría de las mujeres de Israel no tienen la opción de negarse a participar directamente en la guerra. No obstante, las mujeres también son requeridas a cooperar con la guerra, y consiguientemente con sus crímenes, en muchos planos diferentes además del servicio militar.
New Profile participa en Women Refuse (“Negativa de las mujeres”), que es un nuevo movimiento popular que estudia y practica las formas en que las mujeres pueden negarse a cooperar: bien como madres, compañeras o amigas, bien como lectoras de periódicos o teleespectadoras, ciudadanas y seres humanos en general.
Tras esta introducción, Tal Haran prefiere convertir en coloquio su charla, debatir con los presentes y responder a las preguntas que se le formulen. A continuación los asistentes van haciendo preguntas en torno a las cuales Tal va ampliando sus puntos de vista y los de su grupo acerca de su trabajo, la sociedad israeli, y el conflicto con los palestinos. Resumimos a continuación el contenido de esas preguntas y las respuestas de Tal.
Pregunta desde el público: ¿Qué diferencias existen entre el servicio militar obligatorio de mujeres y el servicio de los hombres en Israel?
Para empezar, el de los hombres es de tres años y el de las mujeres dura dos. Además, las mujeres, aunque portan y usan armas, no son combatientes. Pero hay más. Mi experiencia puede servir de ejemplo para explicarlo. Yo hice el servicio en 1964. En ese tiempo mi familia y yo vivíamos en EEUU, pero cuando me llegó la edad militar, todos decidimos de forma natural volver a Israel para que yo cumpliera mi SMO.
En un primer periodo hicimos un entrenamiento clásico, en campamento, con barrigazos y demás. Fue una preparación que no tuvo nada que ver con lo que después yo iba a hacer en el Ejército. Fue algo humillante, absurdo. El entrenamiento era fundamentalmete mostrarnos lo que hacían los chicos. Era un golpe psicológico, un romper con todo lo anterior para sumergirnos en la vida militar, en su machismo, en su sexismo y en su jerarquización. Nosotras éramos como un espejo distorsionado donde los soldados podían mirarse para ver lo que no debían ser, para saber cómo es ese soldado defectuoso que éramos nosotras, que estábamos allá para apoyarlos y servirlos.
Yo sentía que había algo en mí que era anormal, pero pasaron muchos años hasta que me di cuenta de que no era mi problema.
Para entender cómo mi generación y las posteriores han podido ser tan estúpidas durante tanto tiempo, hay que tener en cuenta la historia del pueblo de Israel, para poder ver cómo han crecido las semillas de la estupidez y la locura actual. Es un contexto muy complejo. En todo este proceso, se va dando una degeneracion gradual lenta, cuyo resultado es una elite muy marcial, con su propio idioma, con su poder, con sus relaciones, que lleva a encontrarnos con ex generales en el comercio, en la política, en el sistema educativo, en el municipio… por todas partes. Se llega a crear un sistema cerrado, no sólo contra los árabes, sino también contra las mujreres, contra los nuevos inmigrantes, contra todo el que no sea el macho dominante.
Desde el público se le pide que hable algo más sobre los miembros de su grupo: ¿abarca también a reservistas o sólo sois personas en edad militar?
New Profile es una organización pequeña, con unos 40 miembros activos, la mayoría mujeres. La mitad de nosotras, de entre 50 a 60 años. Por tanto, hemos hecho el SMO, pero al ser mujeres no somos reservistas. Parte de nuestros miembros han objetado y han ido a la cárcel por ello. Otros más son muy jóvenes, potenciales resistentes y objetores.
Has mencionado que trabajáis en coordinación con otras organizaciones. ¿También trabajan las mismas en el ámbito educativo? ¿Qué tipo de organismos son?
Dentro de las organizaciones a las que me he referido, las hay sólo de mujeres y las hay mixtas. Aunque no todas tienen la misma agenda que New Profile, todas tienen en común la negativa a la ocupación, y el mismo objetivo de alcanzar justicia y paz para todo el mundo, en especial para las mujeres, y en especial para sus mujeres.
Una de esas organizaciones es Ta’hayush, en la que también milito. Este grupo ha organizado convoyes, no sólo humanitarios, sino especialmente con un carácter marcadamente político, de denuncia. Entre éstas se encuentran actividades para contrarrestar la presencia del Ejército en los territorios palestinos y el bloqueo a que se somete a su poblacion, especialmente en las aldeas sitiadas. Fuera de Israel son completamente desconocidos estos grupos.
Se trata de unas 200 personas voluntarias, árabes y judías. En una ocasión formaron una cadena humana durante cinco horas, pasando comida de mano en mano para llegar a la aldea, cuya única carretera de acceso había sido destrozada por el Ejército. Cuento esta acción, no para aparecer como héroes, sino por el valor que damos a estas experiencias personales. En mi caso, uno de los momentos que más me han impactó y determinó como activista fue al ver la cara que ponían tres niñas palestinas al contemplar la cadena humana y observar que había entre sus componentes tanto judíos como palestinos trabajando juntos, sin hacerles daño, sino que colaboraban juntos para ayudarlos. Doy mucha importancia a este tipo de experiencias.
New Profile no hace ese tipo de acciones. Se dedica más a dar apoyo y consejo a los objetores. No hay en Israel una ley de objeción de conciencia. El que se declara objetor tiene que pasar por una especie de tribunal, que establece quiénes son los objetores ‘oficiales. Si se es mujer, en el 95% de los casos se aprueban; si se es chico, va a la cárcel el 95%. A los que sí se les reconoce el status de objetor son homosexuales, vegetarianos… no son el modelo de hombre que se quiere en el Ejército. Una parte importate de nuestro trabajo es descubrir que hay una objecion gris tremenda, desde hace unos años. Son los que evitan el servicio pero no se declaran objetores para no verse estigmatizados como traidores o saboteadores. Para nosotras, es bueno todo aquello que debilita al Ejército.
Actualmente, esta objeción gris supone casi el 30% de los llamados a filas. Además, alrededor del 10% de los que van a filas no terminan su servicio, lo abandonan. También hay muchos suicidios entre ellos. Nos consta que muchos de estos casos provienen de gentes de “buenas familias”, con un fuerte deseo de contribuir a la sociedad, y que cuando se encuentran con la triste realidad del Ejército, o bien no son capaces de desertar por la presión social a que están sometidos, o bien no son capaces de convertirse en soldados.
¿Cuál puede ser la condena para un objetor en Israel?
Más de tres años en la cárcel. Aunque tienen apoyo legal. No son pacifistas en sentido gandhiano; son objetores al Ejército israelí.
Pero nuestro objetivo como grupo va más allá: queremos sumergirnos en la sociedad israelí como microbios; tenemos que ser como un virus. El cómo hacerlo es una buena pregunta. Hace dos años y medio organizamos una coferencia internacional de profesionales de la educación, en colaboración con la Universidad de Jerusalén, con el tema “militarismo en la educación, una mirada critica”. Consideramnos un éxito esta actividad, especialmente por hacerse en la universidad, pues esta institución es una de esas que muestran una cara mucho más liberal de lo que realmente son. Fue muy valiosa para entrar en contacto con organizaciones de fuera.
New Profile trata de llegar al máximo de madres para que se cuestionen el material de enseñanza que se les da a sus hijos en las escuelas, pues nuestra postura es la de que el problema del militarismo empieza mucho antes del SMO, empieza en la misma socialización de la persona, en las escuelas, en las pequeñas cosas de la vida cotidiana que construyen una conciencia y no otra.
Tengo oído que hace unos años se hizo una experiencia consistente en reunir semanalmente a niñas y niños palestinos y judíos para que jugaran juntos. ¿Qué sabes de ello?
Hubo muchos ensayos de ese tipo en los 80, en los años de Oslo. En ellos hubo mucha gente sensibilizada que se comprometió a abrir vías de colaboración con los palestinos, preparando el terreno para la paz. Conozco a muchos grupos que hicieron proyectos muy bonitos con niñas y niños, incluso con adolescentes. La tragedia fue que el Gobierno veía las cosas de otra forma, presentando dos caras: por un lado la cara amable, con bonitos proyectos y el Premio Nobel de la Paz, y por otro otro dando carta blanca a nuevos asentamientos en territorrios palestinos.
Cuando irrumpió la Intifada, no fue ninguna sorpresa para los activistas que estábamos viendo lo que pasaba en los territorios ocupados. Pero para la mayor parte de la población judía, que no sabía lo que estaba pasando en esos territorios, la Intifada fue un shock, una sorpresa. Tuvieron la sensación de que el proceso de paz se fue al garete por culpa de los palestinos. La izquierda clásica se evaporó y dejó todo el espacio de opinión pública en manos de la derecha, en manos del Gobierno, que se suponía de izquierdas, pero que a la vista de los activistas se comportaba como un Gobierno de derechas.
Desde entonces, desde la Intifada, no hay nada parecido a ese tipo de proyectos. Hace diez años se inició algo similar, el proyecto conocido como “ventanas”, un proyecto de compañerismo. Es una asociacion de amistad infantil palestino-israelí. Cuentan con una publicación mensual. Es un proyecto que no sólo tiene continuidad, sino que crece.
Hay opiniones sobre el tipo de activismo que debe llevarse a cabo en Israel. Yo no veo muy útil las pancartas y manifestaciones, ya que a menudo son contraproducentes. Es el caso de las protestas en el mundo occidental contra la política de Sharon, que son aprovechadas por éste u otros políticos similares para hacer victimismo y obtener rentabilidad política de ellas. Otro ejemplo de esta inutilidad lo dan las manifestaciones contra la guerra de Irak en Europa, que no han logrado mover a los gobiernos. New Profile es más partidaria de otro tipo de actividades para atraer a la ciudadanía que no es de nuestra opinión. Si hacemos una manifestación, a menudo no sirve de nada, nos quedamos en nuestra propia burbuja. Necesitamos otras vías para penetrar en las mentes que no piensan como nosotras y nosotros. Hay que poner en marcha la creatividad y la imaginación. Son muy significativas estas experiencias con los niños y niñas.
¿Con qué apoyo cuentan los grupos como el vuestro en Israel? ¿Qué proporción de la población os apoya?
Somos totalmente “marginales”, insignificantes. Pero tenemos la sensación de que crecemos cada vez más. No hace mucho, 54 reservistas firmaron una carta rehusando a servir en los territorios ocupados y denunciando la situación en los mismos. Esto ha sido algo sin precedentes en la historia de Israel. En meses, el grupo creció a 500. Fue un shock para la sociedad; para nosotras, un milagro. Estos días se ha conocido también el caso de los pilotos que se han negado a participar en bombardeos en los territorios. Esto ya supone una “hecatombre” para el Gobierno, ya que hay que tener en cuenta que los pilotos son la elite de la elite del Ejército y de la sociedad israelíes.
Has dicho antes que trabajáis con las madres para que se cestionen el material que se da en las escuelas, ¿qué tipo de actividades hacéis para calar en ellas?
Hacemos un trabajo de hormiguitas. Conozco casos como el de el marido de una activista, oficial militar, que el día de su cuarenta cumpleaños regaló a su esposo su carta de renuncia al Ejército. Algunas amigas mías estaban desoladas cuando yo empecé a trabajar en esto, y hoy apoyan el movimiento. Escuchar y hablar es la base de nuestro método de trabajo. Todos tenemos contradicciones, y este problema no se puede resolver con pancartas o con fórmulas analíticas; podemos sostener cada cual discursos y emociones contradictorios, pero si nos escuchamos, hay posiblidades de cambio.
Has cuestionado, por inútiles, las movilizaciones en Occidente contra la política de Sharon. ¿Qué podemos hacer, entonces?
Escuchar las historias de la gente. Poner atención en los conflictos, no sólo en el nuestro, también en los pequeños conflictos locales, siendo activos en generar dinámicas… Yo no tengo fórmulas para cada uno. Lo propio de New Profile es que cada cual tiene su manera de ser activista. Unas hacen teatro, otras dan charlas…
Tengo una amiga israelí que opina que la solución al conflicto vendrá cuando se dé un cambio en la propia sociedad israelí. ¿Estás de acuerdo?
En principio opinamos lo mismo, pero en su versión toma un atajo. Mi versión es la versión típica de New Profile: no podemos afirmar que si se da ese cambio en la sociedad tendremos paz; no lo sé, no sé qué pasará en el lado palestino, no sé si el resultado de las atrocidades que están ocurriendo ahora dejan alguna posibilidad dentro de la sociedad palestina para llegar a la paz. Por eso, a veces pienso que tal vez todo lo que hacemos ahora es demasido poco y demasiado tarde. En ese punto tal vez tu amiga sea más optimista que yo. Ojalá ella tenga razón.