
Eso sí, nuestras compañías podrán explotar el petróleo. Nota de Tortuga.
No eran rebeldes, eran reaccionarios
Raquel P. Ejerique.
La nueva Libia ha nacido con arrugas y olor a polvo viejo. En el nuevo régimen libio, la mujer que desobedezca a su padre o a su marido podrá ser sancionada. Se abolirá el divorcio, se penalizará el alcohol y se perseguirá la homosexualidad. También se permitirá la poligamia. Eso es lo que han anunciado los rebeldes, que en realidad han resultado ser muy reaccionarios. La OTAN entró en Libia con el mandato de proteger a la sociedad civil. No sé si la ha protegido de las bombas, que también ha lanzado, pero sin duda la ha dejado desnuda y tiritando bajo el zapato castrador de la ley islámica y la ha entregado a los brazos autoritarios de una oposición que nos vendieron como demócrata. ¿Puede haber democracia en el mismo país que castiga lo que se hace en la cama de una casa? ¿Se puede iniciar una nueva etapa con unos nuevos líderes haciendo fotos a un cadáver hinchado con su smartphone? ¿Estábamos en el bando de los buenos o todos eran malos? Como dijo Ortega y Gasset, decepcionado con el rumbo de la República tras apoyarla: “¡No era esto, no era esto!”.
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