La OTAN dejó morir de hambre y sed a 61 migrantes que trataban de llegar a Lampedusa

Según ’the Guardian’, los militares ingoraron las señales de ayuda dejándo a la embarcación 16 días a la deriva.

«La OTAN ha cometido una evidente omisión de socorro»

El sacerdote eritreo Moses Zerai, que denunció la omisión de socorro de los barcos de la Alianza, asegura que desde que estalló la guerra en Libia han muerto más de 1.000 personas huyendo del conflicto

MIGUEL MORA | Roma

El sacerdote eritreo Moses Zerai, director de la ONG Habeshia, que el pasado 14 de abril denunció la desaparición de la patera que llevaba a bordo a 72 inmigrantes a los que la OTAN dejó morir de sed y hambre, según The Guardian, se encuentra en Malta visitando a los cerca de 600 prófugos somalíes, etíopes y eritreos que han llegado a la pequeña isla del Mediterráneo huyendo de la guerra en Libia. Por teléfono, el cura explica a EL PAÍS que las fuerzas de la OTAN han «cometido un caso evidente de omisión de socorro», y afirma que «es urgente que la Unión Europea y la OTAN hagan una investigación seria y transparente que determine las responsabilidades».

«Los supervivientes han contado que el helicóptero les lanzó agua y galletas y que luego no enviaron más ayuda», explica Zerai. «El portaaviones francés estuvo a 400 metros de ellos pero no hizo nada; durante la travesía los prófugos vieron otros barcos militares que tampoco actuaron. Es necesario que la OTAN aclare si la alarma fue lanzada o no a las autoridades marítimas italianas o maltesas para conocer quién es el responsable, averiguar quién sabía dónde estaba la patera y por qué nadie prestó ayuda».

«Esperamos que sea solo un caso de negligencia, porque si la decisión fue tomada de forma deliberada desde arriba sería todavía más grave», afirma Zerai. «La OTAN y Europa deben dar una respuesta trasparente. Hace falta claridad y justicia», añade.

Más de mil muertos

La tragedia de los 72 prófugos africanos no es, ni mucho menos, la única sucedida desde que estalló la revuelta de Bengasi. El director de Habeshia afirma que en estos tres meses «han muerto ya más de 1.000 personas, en su mayoría somalíes y etíopes, tratando de alcanzar por mar las costas europeas». La cifra incluye el último naufragio, el de una barcaza que portaba cerca de 600 inmigrantes frente a las costas libias, el viernes pasado. Solo hubo 130 supervivientes.

Zerai recuerda además el caso de «la primera barca zarpada de Libia tras el inicio del bloqueo, el pasado 22 de marzo. Iban 335 personas a bordo, y algunos familiares lanzaron la alarma. Creemos que no llegaron a dejar las aguas libias, pero 15 días después aparecieron 200 cadáveres en la costa, y algunos de ellos, según han dicho los testigos, tenían heridas de arma de fuego».

Un eurodiputado italiano ha solicitado al Parlamento Europeo la apertura de una comisión de investigación. «Lo único que sabemos es que 200 cuerpos fueron enterrados a toda velocidad y que 130 personas desaparecieron», afirma Zerai.

Los miles de eritreos, etíopes y somalíes que se encontraban en Libia cuando estalló la revolución, que Zerai cifra en unas 6.500 personas, son los grandes olvidados de la guerra en Libia. Su dramática situación -muchos de ellos fueron desalojados de sus casas porque sus caseros eran confundidos con mercenarios- fue denunciada por el arzobispo de Trípoli, Giovanni Martinelli, a petición de Zerai, antes incluso de que empezaran los bombardeos de la OTAN.

«Pedimos a la Unión Europea que ayudara a evacuarlos, pero solo Italia transportó a 110 personas», recuerda Zerai. «El resto no hizo nada. De forma que algunos huyeron a Túnez y a Egipto, y el resto ha tratado de escapar por mar. Si la UE hubiera escuchado esa petición de socorro, esos más de 1.000 muertos, muchos de ellos niños y mujeres, estarían ahora refugiados en diversos países».

«La UE se ha comportado de forma pésima», afirma el sacerdote africano. «No ha sabido gestionar las revueltas, ni ayudar a los pueblos en sus peticiones de democracia y libertad, ni dar una acogida digna a los refugiados. No sé si es por incapacidad o por falta de voluntad política, pero el hecho es que las víctimas de esa actitud vergonzosa han sido los prófugos. Ellos ven a Europa como el lugar donde se respeta el derecho de asilo. Pero la UE no está a la altura, y solo trata de resolver el problema con acuerdos bilaterales, como si eso lograra frenar a las mafias que transportan a los inmigrantes mientras en realidad las refuerzan y solo aplaza el problema, porque siempre buscan nuevas rutas».

La última vergüenza es Malta. Más de 400 prófugos de guerra han sido «acogidos» en un hangar del aeropuerto, y 200 más están detenidos en centros de retención. «Esto parece el norte de África, no Europa», dice Zerai. «Los niños se están poniendo enfermos porque viven entre grasa y veneno para ratones. Las tiendas de campaña están dentro de un hangar donde hace un calor insufrible. Los servicios de ayuda son completamente insuficientes, algunas mujeres han sufrido episodios de violencia sexual, y gente que tiene derecho al asilo político está metida en cárceles financiadas con fondos europeos donde no se les concede ni siquiera la hora de paseo. Esta es la realidad de la Europa del siglo XXI».

Diario El País


Desmiente la información de ‘The Guardian’

La OTAN niega que dejara morir a los inmigrantes

Afirma que sólo uno de sus barcos estaba de servicio esos días y a más de 100 millas náuticas de la barcaza.

EFE / BRUSELAS La OTAN consideró hoy «erróneas» las afirmaciones de que supuestamente sus navíos hicieron caso omiso de las peticiones de auxilio de inmigrantes indocumentados procedentes de Libia, al señalar que sólo uno de sus barcos se encontraba de servicio esos días y a más de 100 millas náuticas del lugar.

La portavoz de la OTAN, Carmen Romero, respondió así en unas declaraciones a la prensa tras ser preguntada por una información que publica hoy el diario británico «The Guardian», sobre que un portaaviones de la Alianza dejó morir ahogados a 61 inmigrantes indocumentados entre el 29 y el 30 de marzo, en un punto indeterminado entre Trípoli y la isla italiana de Lampedusa.

El artículo se basa en declaraciones de los supervivientes, a los que las corrientes devolvieron de nuevo a Libia, y menciona que un portaaviones aliado avistó el buque averiado en el que viajaban los inmigrantes, sin auxiliarlo.

«Sólo un portaaviones estaba bajo el mandato de la OTAN esos días, el barco italiano «Garibaldi»», señaló la portavoz.

Indicó que, durante el periodo en cuestión, esa embarcación operaba a «más de 100 millas náuticas mar adentro», por lo que subrayó que «cualquier afirmación de que un portaaviones de la OTAN encontró y después ignoró al buque en peligro es errónea».

En ese sentido, recordó que los buques de la Alianza Atlántica conocen sus responsabilidades respecto de las disposiciones de seguridad de la vida en el mar (SOLAS) contenidas en la Ley Marítima Internacional.

Romero especificó que durante la noche del 26 al 27 de marzo varias unidades de la OTAN estuvieron implicadas en dos incidentes diferentes relacionados con la seguridad de la vida en el mar en esa región.

El primero de ellos ocurrió a 50 millas náuticas al norte-noreste de Trípoli, en el que cerca de 300 personas fueron rescatadas y, el segundo, en el que se vio envuelto un buque con 210 personas a abordo, sucedió en una posición similar, apuntó.

En ambos casos, los rescatados fueron transferidos a Italias con la asistencia de las autoridades de ese país.

La portavoz recalcó que las unidades militares de la Alianza que participaron en esos rescates «ni vieron ni oyeron ninguna señal de otras embarcaciones en el área» cuya seguridad estuviese amenazada.

Diario Información