Los reos en las cárceles sevillanas superan al número total de internos que hay en 11 comunidades autónomas.

DIARIO DE SEVILLA (JORGE MUÑOZ).- La población reclusa de Sevilla se ha duplicado prácticamente en un período de sólo dos años, al pasar de los 2.032 internos que había en 2007 a los 3.851 que se contabilizaban a 31 de diciembre de 2009. La memoria de la Fiscalía de Vigilancia Penitenciaria de Sevilla destaca como singularidad que el incremento de la población reclusa se corresponde en el 91% con presos penados, que ya han sido juzgados y condenados.

En el espectacular incremento del número de internos de la provincia de Sevilla, que con esta cifra supera ya a la población reclusa de once comunidades -las únicas que tienen más presos son las comunidades autónomas de Galicia, Castilla-León, Madrid, Cataluña y Valencia-, ha influido indudablemente la inauguración en 2008 del Centro de Inserción Social (CIS) Luis Jiménez de Asúa y del centro penitenciario de Sevilla-II, en Morón de la Frontera, que a finales del año pasado tenía ya 1.773 presos, lo que supone el 46,03% del total de reclusos que hay en las distintas instalaciones penitenciarias.

La prisión de Sevilla-I cuenta con 1.327 internos -una cifra muy por debajo de los 1.698 que tenía en 2008 y los 1.717 de 2006-, mientras que en el penal de mujeres de Alcalá hay 173 internas -en 2008 había 146-, 345 en el CIS y 177 en el hospital psiquiátrico penitenciario. De los 1.327 presos de Sevilla-I, 961 están cumpliendo condena y otros 368 están en situación de prisión preventiva, a la espera de juicio.

La memoria de la Sección de Vigilancia Penitenciaria de la Fiscalía pone de manifiesto un descenso en el número de intervenciones de objetos peligrosos, sobre todos los clásicos pinchos carcelarios de fabricación casera. En las prisiones de Sevilla-I fueron intervenidos el año pasado 334 objetos peligrosos -frente a los 535 aprehendidos en 2008- y se levantaron 268 actas por intervención de sustancias estupefacientes, lo que refleja un leve incremento frente a las 225 de 2008. En cuanto a otras medidas coercitivas, los funcionarios de prisiones tuvieron que aislar a 234 internos -350 en 2008-, a otros 37 hubo que inmovilizarlos en sus camas y en 71 casos se vieron obligados a emplear la fuerza física. También se practicaron 23 cacheos con desnudo integral del interno.

Los funcionarios del centro penitenciario de Sevilla-I tramitaron 753 expedientes disciplinarios por faltas cometidas por los internos, de las cuales 472 fueron graves y sólo 17 muy graves.

En la cárcel de Morón, donde todos los reclusos están cumpliendo condena y no hay preventivos, salvo algunas excepciones, fueron intervenidos 81 objetos peligrosos y hubo 106 aprehensiones de drogas. Los funcionarios asilaron a 533 internos, otros 94 fueron sometidos a inmovilización, en 185 se empleó la fuerza física y en siete las defensas de goma. Los trabajadores de este recinto practicaron 33 cacheos con desnudo integral a los internos y tramitaron 875 expedientes disciplinarios, de los cuales 285 lo fueron por falta muy grave y 401 por falta grave.

Estas cifras representan que la tasa de conflictividad es mayor en la prisión de Morón que en la de Sevilla-I, algo que según los expertos puede obedecer al hecho de que la cárcel de Morón cuenta en principio con una población reclusa más conflictiva, al tratarse de presos penados que están cumpliendo condena, y además cuentan una plantilla de funcionarios en su mayoría noveles, con poca experiencia en el trabajo que se realiza en las penitenciarías.

De los 1.773 presos que hay en Sevilla-II, 798 están cumpliendo una condena de entre tres y ocho años de cárcel, otros 280 deben pasar entre 8 y 15 años, 90 reclusos acumulan penas de hasta 20 años, y 73 de hasta 30 años.