Julia Damiá, Valencia

Las amas de casa son uno de los colectivos que con mayor frecuencia se convierten en las víctimas de los pequeños delincuentes que, en muchos casos, causan grandes daños. Con la intención de evitar en la medida de los posible las situaciones más peligrosas, y cotidianas, la policía local de Ciutat Vella ofreció ayer una charla a las amas de casa de la asociación Tyrius en la que trató de enseñarles a ser más precavidas.

La primera de las reglas, que aunque básica es fundamental, consiste en mantener bien cerradas las puertas y ventanas susceptibles de ser que tengan un acceso fácil, así como no confiar en que los pasadores metálicos de las cerraduras evitarán que alguien pueda entrar en el domicilio. La segunda regla, es no dejar llaves ni objetos de valor en el recibidor, y desconfiar de cualquier desconocido que se encuentre cerca cuando vayan a entrar en su domicilio. Por supuesto, los agentes aconsejaron a las amas de casa no franquear la entrada a los que no son conocidos y ser muy cuidadosas en el momento de meter la compra en el domicilio, para no dejar la puerta de la casa abierta a cualquiera que pase cerca.

Contra los pequeños timadores, lo más recomendable es evitar caer en el engaño de grandes ofertas y premios obtenidos de la nada, y no revelar nunca datos de tarjetas de crédito, o de la gente que está en el domicilio en un momento determinado.

En la calle, los peligros se incrementan, y la vigilancia debe ser aún mayor. La policía local explicaba ayer a las amas de casa cómo deben llevar el bolso «con elegancia, pero bien sujeto», o la importancia de evitar acudir solas a hacer gestiones a los bancos o sacar dinero de los cajeros. Los agentes recomendaron, en el caso de las personas mayores, que intenten ir acompañadas al banco los días en que suelen cobrar las pensiones porque, advirtieron, son muchos los robos que sufren las amas de casa en esta situación.

No llevar el bolso en el asiento de al lado en el coche, porque resulta muy atractivo para los ladrones; evitar colgarlo de la silla cuando se está en un restaurante, ante la posibilidad de que quien se siente detrás lo vacíe sin que nadie se percate; o asegurar a los niños, si los hay, dentro del coche antes de meter la compra son otros de los consejos con los que se pretende reducir el nivel de delitos en este colectivo.

Cuando es inevitable y la mujer está siendo víctima de un asalto, la recomendación de la policía es muy clara: gritar «¡fuego!». Así, explicaron los agentes, conseguirán ayuda con más éxito que si pidieran socorro.

(Noticia aparecida en el diario «Levante»)