
Nos choca el dato del Habeas Corpus. Ya saben que es un derecho de todo detenido a exigir ser llevado inmediatamente ante un juez para que este dictamine si su detención es legal o ilegal. Cuando los activistas políticos invocamos este derecho lo normal es que el juez considere legal la detención y volvamos a comisaría. Pero qué casualidad que si quien lo pide es un suboficial de la Guardia Civil la cosa cambia. Por cierto que la concesión de la libertad tras el Habeas Corpus supone que ha habido una detención ilegal, lo cual es un delito y teóricamente obliga al juez a abrir un proceso contra los agentes que realizaron la detención. Veremos. Nota de Tortuga.
Los agentes también arrestaron a un guardia que le acompañaba después de que chocaran con un coche
TERESA DOMÍNGUEZ. VALENCIA
La Policía Local de Sagunt detuvo en la madrugada de ayer al sargento y a un agente del cuartel de la Guardia Civil del mismo municipio por negarse a realizar la prueba de alcoholemia, el primero, y por resistencia a la autoridad, al segundo. Ambos están en libertad, el primero, por orden del juez de guardia de Sagunt al conceder al comandante de puesto del municipio el «habeas corpus» que él había solicitado al poco de producirse su arresto.
Los hechos, según ha podido saber Levante-EMV de fuentes de toda solvencia, ocurrieron pasada la una y media de la madrugada cuando el vehículo en el que viajaban el sargento y el guardia colisionó por alcance contra otro coche, provocando daños materiales. La Policía Local acudió y, al mediar un accidente, pidió a los conductores que se sometieran a la prueba de alcoholemia, algo preceptivo en estos casos.
Sin embargo, el suboficial se negó alegando que él no conducía el coche. La negativa a la prueba de consumo de alcohol al volante supone un delito y, por lo tanto la detención, así que los policías locales lo arrestaron.
En ese momento, según las fuentes consultadas, el guardia civil que lo acompañaba medió para evitar la detención y acabó también arrestado bajo la acusación de un presunto delito de resistencia a la autoridad. Ninguno de ellos estaba de servicio.
Ambos fueron trasladados a la central de la Policía Local para instruir las diligencias correspondientes. El guardia fue puesto en libertad por los policías al acabar el atestado, sobre las cinco y media de la madrugada, mientras que el sargento solicitó un «habeas corpus», el derecho que asiste a todo detenido que entienda como ilegal o arbitrario su arresto a ser puesto de inmediato a disposición de un juez que valore los fundamentos de su privación de libertad.
El juez de guardia, tras analizar el caso, ordenó su inmediata puesta en libertad. Ahora, será el juez quien decida en qué acaba el incidente, que generó momentos de gran tensión entre los protagonistas, una vez que reciba el atestado policial y celebre juicio rápido. Por ahora, no se han adoptado medidas cautelares, aunque ambos continúan imputados hasta la celebración de esa vista.
Levante