Guerra Eterna

De todos los legados que dejó Rumsfeld en el Pentágono, éste es el que perdurará durante más tiempo. Algún día, quizá en la próxima década, EEUU abandonará Irak. Lo que nunca cambiará ya será la implicación de la empresa privada en el negocio de la guerra.

Blackwater es una compañía muy especial –por algo le llaman la guardia pretoriana de la Administración de Bush– pero no la única. Decenas de ellas han encontrado un filón inagotable. Miles de ex soldados chilenos, sudafricanos, salvadoreños y, desde luego, estadounidenses y británicos tienen ante sí nuevas oportunidades. Y todo porque el gran imperio americano ha descubierto que matar al enemigo es una actividad laboral como cualquier otra. También se puede subcontratar.

Sin el reclutamiento obligatorio de la época de Vietnam, EEUU no puede mantener durante años un despliegue militar como el actual. Al mismo tiempo, los inevitables reveses de la guerra provocan molestas preguntas de parlamentarios y periodistas, al menos de los que no permiten que la patria nuble su juicio.

La solución consiste en contratar un ejército privado. Sus cifras de muertos no nutren el parte general de bajas. Se mueven entre sombras, sin hacer frente a las responsabilidades que obligan a los uniformados. El Estado no paga su entrenamiento ni sus pensiones. La relación calidad-precio no es desdeñable.

Como decía el fundador de Blackwater, «nuestro objetivo como empresa es hacer por el aparato de seguridad nacional lo que Fed-Ex hizo por el servicio postal». ¿Quién dijo que la guerra no puede ser rentable?

Las legiones romanas y los tercios españoles de Flandes también contaban con una nutrida presencia de mercenarios. Pero sus guerras no tenían como meta extender la democracia, sino aumentar los límites de un imperio. No había derechos humanos que respetar.

Quizá no esté muy lejos el día en que no sea necesario contar con un gran ejército para lanzar una invasión. Una buena línea de crédito y un proveedor de mercenarios de confianza será suficiente. Los jefes de las Blackwater del futuro irán a porcentaje. Y si alguno de sus pistoleros es de gatillo fácil, se le descontará un porcentaje del sueldo. La tecnología bélica no deja de progresar y de dar beneficios a las empresas. Ya era hora de que esa bonanza alcanzara a los trabajadores. Los mercenarios no serán ya los grandes olvidados del negocio de la guerra.


La última matanza de civiles iraquíes ha abierto los ojos del Gobierno iraquí. Dicen que han retirado a Blackwater la licencia para operar en Irak. Como si las empresas de mercenarios se hubieran molestado alguna vez en respetar la legislación iraquí.

P.W. Singer, autor de «Corporate Warriors», explica por qué estos mercenarios llevan las de perder a partir de ahora:

It was inevitable. Private military contractors have been involved in all sorts of questionable incidents, since the very start of the Iraq enterprise. U.S. military officers frequently expressed their frustrations with sharing the battlefield with such private forces operating under their own rules and agendas, and worry about the consequences for their own operations. For example, Brigadier General Karl Horst, deputy commander of the US 3rd Infantry Division (responsible for Baghdad area) tellingly put it two years back, “These guys run loose in this country and do stupid stuff. There’s no authority over them, so you can’t come down on them hard when they escalate force. They shoot people, and someone else has to deal with the aftermath.”

¿Y la cantidad de dinero que han ganado hasta ahora?

One thought on “La privatización de la guerra o por qué Blackwater es otro gran triunfo de la economía de mercado”
  1. La privatización de la guerra o por qué Blackwater es otro gran triunfo de la economía de mercado
    Traduccion automática de su página web:

    Blackwater los E.E.U.U. es la aplicación profesional más comprensiva, la seguridad, el mantenimiento de la paz, y la compañía militares, de ley de las operaciones de la estabilidad del mundo. Blackwater los E.E.U.U. abarca nueve unidades de negocio separadas para ofrecer a la seguridad, al mantenimiento de la paz, y a la compañía profesionales más comprensivos de las operaciones de la estabilidad del mundo. VISIÓN Para apoyar seguridad, paz, la libertad, y la democracia por todas partes. MISIÓN Para apoyar las políticas de la seguridad nacional e internacional que protegen a los que sean indefensos y proporcionar una voz libre para todos de un esmero al abastecimiento ético, las soluciones de llavero eficientes, y eficaces que afectan positivamente las vidas de ésos todavía cogieron en épocas desesperadas. Blackwater está confiado a los soldados del pie — los hombres y las mujeres que están paradas en los frontlines de la guerra global en terror y que creen en un futuro pacífico para sus comunidades y naciones. En si sirve o fuera del uniforme, Blackwater está confiado a proveer de estos hombres y mujeres el muy mejor del entrenamiento y de la ayuda táctica para asegurarse están preparadas completamente para resolver desafíos globales actuales y futuros de la seguridad.

Los comentarios están cerrados.