
A la pregunta de un senador sobre el coste de la intervención militar española en Afganistán, la ministra Doña Carmen ha señalado que la seguridad de los militares cuesta dinero, explicación, si se quiere, algo tautológica y poco explicativa porque lo que se quería saber es cuánto cuesta, dando por supuesto que mandar soldaditos a cualquier lugar no era precisamente un regalo.
¿Cuánto nos cuesta esta locura? dice el senador. Costar, cuesta, responde la ministra mirando al techo por si caemos en la trampa de la no contestación.
Llama la atención comprobar la preocupación de la ministra no por lo que nos cuesta a los españoles enviar tropas a cualquier lugar, sino lo que cuesta la seguridad de los militares.
De este modo no queda claro qué es lo que cuesta dinero, si la seguridad de los españoles, que en nada se ve afectada por lo que hagan o dejen de hacer los soldaditos en suelo afgano, o la seguridad de los militares, que no coincide precisamente con la nuestra y, en muchas ocasiones es la condición de nuestra propia inseguridad.
La ministra ha dado un salto más en el vacío: Costar cuesta porque es invertir en salvar vidas y las vidas son muy caras.
Y nosotros, que no somos senadores ni tenemos por qué tener miramientos senatoriales con el morro de la ministra, podemos responder que cara, lo que se dice cara, la de la ministra con sus respuestas;, porque el tema central es que allí no se salvan vidas (al menos vidas de afganos) y más bien la ministra nos está diciendo que allí a lo que han ido a gastarse la pasta es a proteger a los soldaditos españoles que hemos enviado no se sabe bien a qué, y que la vida de un mercenario de esos (que por cierto ganan un pastón por irse allá) es loq ue resulta tan valioso que no sólo hay que pagarlos a precio de ministro, sino que además hay que protegerlos con un material sofisticado que vale un pastón más.
¿No sería más fácil y más útil marcharse de esa guerra y usar el ahorro de este dispendio en cosas útiles y provechosas para la sociedad? Nosotros creemos que sí y tal vez por eso no somos ministros de defensa ni senadores preguntantes.