
No se pierdan este divertidísimo editorial del ABC:
Ejércitos ejemplares
UN año más, la celebración del Día de las Fuerzas Armadas es fiel reflejo del arraigo de la institución militar en la sociedad española. Los ciudadanos sienten un orgullo legítimo ante el cumplimiento ejemplar por parte de los Ejércitos de las funciones que les corresponden de acuerdo con la Constitución y las leyes. En particular, las misiones desarrolladas en el exterior están demostrando la capacidad operativa de nuestros soldados, a la altura de los mejores del mundo, así como su espíritu de sacrificio. El homenaje a la bandera que preside hoy Su Majestad el Rey -primer acto oficial fuera del Palacio de la Zarzuela, desde su operación de pulmón- es el momento central de unas intensas jornadas que incluyen un ejercicio de «rescate de una posición de Naciones Unidas» y otros muchos actos con intervención de diversas unidades militares. El Ministerio de Defensa ha vuelto a reducir gastos para la celebración de este evento, de manera que se trata del Día de las Fuerzas Armadas más austero de los últimos años. Es comprensible, sin duda, que la crisis obligue a reducir determinados gastos, pero cabe recordar también que hace años que los Ejércitos sufren dificultades presupuestarias porque la retórica política no se corresponde con decisiones efectivas que favorezcan la dotación imprescindible de recursos humanos y materiales.
La sociedad española ha superado hace tiempo la falsa tentación de un pacifismo supuestamente progresista y la mentalidad antimilitarista propia de una izquierda desfasada. Es imprescindible que el Gobierno elimine cualquier residuo de estas ideologías fuera de lugar en una sociedad moderna y desarrollada. España siente a sus Ejércitos y admira su heroísmo y eficacia. El régimen de la carrera militar y los derechos y deberes de sus miembros deberían regularse por consenso, como corresponden a un ámbito propio de la política de Estado y ajeno a los planteamientos partidistas. La ministra Carme Chacón debe intentar por todos los medios que el Ejecutivo reconozca y valore como merece a la profesión militar, demostrándolo con hechos concretos y no sólo con palabras. Así lo exige la gran mayoría social, como refleja el éxito de estas emotivas jornadas en Extremadura.
“La sociedad española ha superado hace tiempo la falsa tentación de un pacifismo supuestamente progresista y la mentalidad antimilitarista propia de una izquierda desfasada”
Ya toca las narices por no decir otra cosa, que cada vez que hablen de lo que la gente en España opina y siente sobre el ejército y sus invasiones, nos quieran meter a todo el mundo en el mismo saco de unánimes entusiastas. No se lo creen ni ellos. Ya quisieran tener una ciudadanía tan lobotomizada, pero no.
Por otra parte eso de que “Es imprescindible que el Gobierno elimine cualquier residuo de estas ideologías fuera de lugar en una sociedad moderna y desarrollada”, ¿qué quiere decir? ¿Que si no nos eliminan el ejército ese tan amado por todos tiene los días contados? Asustados parece que tenemos a los militarotes…
“La sociedad española ha superado hace tiempo la falsa tentación de un pacifismo supuestamente progresista y la mentalidad antimilitarista propia de una izquierda desfasada”
Esto cada vez viene pareciéndose más a la novela «1984», de Orwel. Nos lo tomamos con humor, sí… pero tal vez dentro de un par de generaciones no quede ni sentido del humor.
“La sociedad española ha superado hace tiempo la falsa tentación de un pacifismo supuestamente progresista y la mentalidad antimilitarista propia de una izquierda desfasada”
Eso es totalmente cierto, la sociedad española ha superado hace tiempo la falsa tentación de un pacifismo supuestamente progresista y la mentalidad antimilitarista propia de una izquierda desfasada; sirva como muestra este enlace al blog de uno de los fermentos bípedos de renovación del pensamiento de izquierda: ¡Guerra!