
Reproducimos esta columna de opinión del diario ABC no porque éstas sean las razones que esgrimiría Tortuga para exigir una completa retirada de los militares españoles invasores en Líbano, sino para mostrar la forma de percibir este tipo de misiones bélicas en el extranjero que se tiene en determinados sectores de conservadurismo español. Un dato: No por casualidad esta columna coincide con el anuncio del gobierno español de retirar una pequeña parte del contingente desplegado en la invasión del sur del Líbano. Nota de Tortuga.
Esteban Villarejo – Líbano
CONTEXTO: Tras la guerra entre Israel e Hizbolá en el verano de 2006, el Consejo de Seguridad de la ONU decidió incrementar la misión UNIFIL, que data del año 1978. España, con José Antonio Alonso como ministro, se comprometió desde el principio con un millar de efectivos. Parecía ser la contrapartida de Zapatero a la comunidad internacional por la abrupta salida de Irak. Era todavía época de «boom» económico. Casis seis años después… ¿es necesario continuar en la misión?
1. LA MILITAR: Nos lo confesó un alto mando militar español al grupo de periodistas que hicimos la última visita de turno al Líbano con el ministro Pedro Morenés en enero. “La misión se podría empezar a adelgazar. La vigilancia que se hace ahora se puede hacer con menos militares”. Más claro, imposible.
2. LA ECONÓMICA: España prevé gastar en 2012 unos 173,8 millones de euros frente a los 170,5 millones del pasado año. Con la estrechez presupuestaria existente, sería mejor destinar esta partida a capacidades prioritarias. España, con una inversión del 0,59% del PIB en Defensa, no puede estar desplegada en Afganistán, Yibuti, océano Índico, Uganda y Líbano. Por cierto, el aumento de la partida para este año (3,3 millones), hace prever, al menos, una retirada parcial: más dinero para logística. Es hora de que otros países asuman responsabilidades.
3. LA POLÍTICA: España es el cuarto país contribuyente en número de militares con unos 1.075 efectivos, tras Italia (1.810), Indonesia (1.456) y Francia (1.303). Por cierto, Nepal es el quinto con unos 1.020 efectivos. Ni EE.UU. ni Reino Unido participan. Con estos compañeros de “viaje” (algunos de los cuales lanzan velados ataques a nuestra situación económica)… ¿qué rédito político internacional espera sacar España en una misión de la ONU? Que se nos expliquen claramente si existen. Desengañémonos, más allá del buenismo, las misiones internacionales son ante todo instrumentos de política exterior.
4. LA GEOGRÁFICA: ISRAEL-SIRIA-IRÁN: ¿Alguien cree que si Israel e Hizbolá no vuelven a la gresca se debe a que hay 12.000 soldados desplegados en el sur del país? Oriente Próximo ha sido siempre un polvorín y «el país del Cedro» su paradigma de complejidad. La “guerra civil” de facto en Siria, histórico influyente en Beirut, añade más inestabilidad si cabe a las fronteras. El programa nuclear iraní, principal preocupación de Tel Aviv, añade más incertidumbre. Israel no tomará ninguna decisión (respecto a Hizbolá tampoco) hasta pasadas las elecciones estadounidenses. En unos meses España corre el riesgo de quedar empantanada en un conflicto para el que no ha sido requerida.
5. LA MISIÓN ESTÁ CUMPLIDA: España debe estar orgullosa por la profesionalidad y labor de sus militares en Líbano. Aunque con tensión creciente en la zona y alguna que otra escaramuza, las hostilidades abiertas cesaron. No podemos estar en Líbano toda la vida (como en Afganistán o cualquier otro escenario de conflicto). Queda por ver cuán robusta y frágil es la situación si finalmente la situación estalla en Siria. Entre las actividades de cooperación cívico-militar que llevan a cabo nuestros soldados se encuentran el desminado, clases de español o apoyo sanitario a la población. Sin duda, la misión para la que se nos requirió en 2006 está cumplida. Ahora hace falta una retirada consensuada y acordada con los aliados (Francia e Italia, principalmente).
ABC
Defensa prevé reducir en 200 militares el contingente en Líbano
Constituirá un recorte del 20% del destacamento español, que asciende a 1.050 militares.
España es uno de los principales contribuyentes en la misión internacional de la ONU.
Los otros dos grandes contribuyentes, Francia e Italia, también han anunciado reducciones.
El País. Madrid
El Ministerio de Defensa planea recortar el contingente español desplegado en Líbano, tras las conclusiones de la revisión estratégica efectuada por la ONU sobre la misión internacional en el país de Oriente Próximo (UNIFIL, en sus siglas en inglés), según informa la Cadena Ser citando fuentes ministeriales. En concreto, Naciones Unidas considera que están “sobredimensionadas” las áreas de batallones de maniobra, personal en cuarteles generales, unidades de ingenieros y transmisiones. Son estos departamentos, entre otros, en los que Defensa prevé acometer los recortes.
En concreto, Defensa sospesa que es factible reducir entre 150 y 200 militares, es decir, entre el 15% y el 20% de las tropas españolas destacadas en el sur de Líbano, que ascienden a 1.050 militares. El recorte en el destacamento español se centraría en las unidades de desminado, ingenieros, zapadores, comunicaciones y efectivos de infantería. España cuenta con uno de los contingentes más numerosos en Líbano, junto a los de Italia y Francia, países que también han anunciado reducciones en sus aportaciones a la misión.
Defensa planea que la reducción del contingente sea de manera escalonada, aprovechando los relevos de junio y noviembre. El ministro del ramo, Pedro Morenés, considera que “hay que hacer una razonable reducción del contingente español en Líbano”, a pesar de la violencia en Siria, según indicó el pasado 3 de abril en Roma, tras entrevistarse con su homólogo italiano, Giampaolo di Paola. El ministro también reveló entonces que había encargado al JEMAD (Jefe del Estado Mayor de la Defensa) un estudio para cuantificar la posible reducción de las tropas en el país.
Ya a principios de año, se replegaron unos cuarenta militares españoles, de la sección de helicópteros, que habían acompañado al general Alberto Asarta, que comandó la misión hasta finales de enero. El regreso coincidió con la cesión del mando de UNIFIL a un general italiano.