
En Tortuga no somos biólogos y no podemos dar fe ni desmentir el contenido de un estudio científico. Pero nos llama la atención el cómo la llamada «Agencia Europea de Seguridad Alimentaria» se ha dado prisa para desautorizar un estudio que era muy importante por haber pretendido establecer una relación comprobada entre productos transgénicos y cáncer. No hace falta imaginar qué tipo de industrias e intereses se verían afectados de confirmarse la veracidad de dicho estudio y el poder -ese sí bien demostrado- de esas industrias e intereses para corromper a toda clase de personalidades, políticos y funcionarios.
En la desautorización llaman la atención dos cosas. Por una parte los argumentos empleados: que experimentaron con cuarenta ratas en vez de con cincuenta, que no se ha investigado lo suficiente si los cánceres podían ser provocados por otras razones (alimentos mal conservados por ejemplo, etc.) Habría que ver si la agencia se pone tan puntillosa con respecto a otro tipo de experimentos. Máxime, y es la otra cosa que llama la atención, cuando se muestra contundente al afirmar que «dadas las deficiencias del trabajo, la EFSA no considera necesario reevaluar el maíz transgénico objeto del estudio». Impresionante; en lugar de pedir que se repita el experimento, por ejemplo, para salir de dudas, están por la labor de que no vuelva a ser investigado el dichoso maíz transgénico. Se ve demasiado el plumero, ¿no? Nota de Tortuga.
La UE desacredita el trabajo que relacionaba transgénicos y cáncer
La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria afirma que carece de “calidad científica” para ser tenido en cuenta.
Emilio de Benito. Madrid
La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA por sus siglas en inglés) ha desacreditado el polémico artículo publicado el 19 de septiembre en el que se anunciaba una supuesta relación entre el consumo de maíz transgénico y una mayor incidencia de casos de tumores en ratas alimentadas con ese cereal. “Es de una calidad científica insuficiente para ser considerado válido” apara emitir una alerta, afirma el organismo de la UE en un comunicado.
El dictamen no es una sorpresa, ya que la mayoría del mundo científico era de esa opinión, según manifestaron algunos de sus representantes a EL PAÍS. Y la EFSA, que se había manifestado varias veces a favor de la seguridad de estos cultivos, es contundente: “El diseño, conclusiones y análisis del estudio son inadecuados”, afirma, y anuncia que pedirá al autor que comparta la información con ellos.
Dadas las deficiencias del trabajo, la EFSA “no considera necesario reevaluar” el maíz transgénico objeto del estudio.
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“A algunos les puede sorprender que la EFSA se centre en la metodología y no en las conclusiones de este estudio. Pero, en cualquier caso, este es el núcleo del asunto. Cuando se realiza un estudio es crucial asegurarse de que se establece un marco adecuado. Solo con objetivos claros y una correcta metodología y diseño se crean las bases sólidas de las que extraer datos certeros y conclusiones válidas. Sin esos elementos el estudio es poco fiable y válido”, ha dicho el director de la revisión, Per Bergman.
Entre los fallos del estudio, la EFSA destaca que se han utilizado modelos de rata propensas a tener tumores, lo que arroja un sesgo a los resultados; la falta de controles para algunos de los supuestos analizados; que el número de animales era muy pequeño (40 en vez del mínimo de 50 de los consejos internacionales) y otra serie de cuestiones como la falta de información sobre la ingesta de insecticida, otros posibles contaminantes, métodos de conservación de los alimentos y otros metodológicos.
El País