
Al menos dos presos del centro penitenciario asturiano llevan más de 30 años en prisión por robos y agresiones.
LA NUEVA ESPAÑA (I. RONZON).- El caso de José Francisco Montes Neiro, el preso más antiguo de España, con 33 años de estancia en prisión y que ha obtenido el tercer grado tras protagonizar una huelga de hambre de mes y medio, ha puesto sobre el tapete el problema de las llamadas «cadenas perpetuas encubiertas», esto es, la situación de aquellos reclusos que acumulan largas estancias en prisión, de incluso tres décadas, por delitos relativamente menores. En Villabona hay varios de esos presos. Alguno de ellos, como Lázaro Blanco Savín, se ha convertido en toda una institución y lidera las terapias para presos con el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, después de largos años de deriva en la cárcel, según él mismo ha escrito.
Blanco, nacido en Burgos en 1960, entró por primera vez en un reformatorio en 1972, después de una infancia terrible. «El primer robo lo hice con tan sólo 8 años», asegura. Desde entonces ha encadenado condenas, alguna de ellas por agresiones en el interior de la cárcel. En 1976 entró en Carabanchel, la mítica prisión madrileña. Como él mismo ha recordado alguna vez, le tocó la época de los motines carcelarios, en los que corría la sangre de forma abundante. Desde 1983, su vida ha sido la cárcel a tiempo completo: Alcalá-Meco, Valladolid, Valdemoro, Alicante, Villena, Zuera…
Hace doce años, en 1997, terminó en Villabona y aquello posiblemente le salvó la vida, porque ingresó en el módulo sin drogas, el experimento que está dando renombre a la cárcel asturiana y que demuestra que otro sistema penitenciario es posible.
Lázaro Blanco se ha convertido en uno de los «apoyos» de Villabona, puesto que acompaña a los visitantes, enseña los módulos, trabaja con los demás internos y coordina los talleres de salud. «Quiero dar la cara, estuve mucho tiempo escondido», ha dicho alguna vez este hombre que ha logrado sacarse de encima muchos de los estigmas del preso. Blanco está convencido de que la reinserción es posible en la cárcel y se puede salir de ella convertido en un hombre nuevo. Ahí está su ejemplo.
Uno de los casos más duros que pueden encontrarse en Villabona es el de José Luis Rodríguez, conocido como «Pepe el Carroza», de 70 años, que empezó su vía crucis carcelario en 1957. Desde entonces, no ha estado más de un año fuera de prisión, siempre condenado por delitos contra la propiedad. Alguna vez ha dicho que se sentía más feliz en la prisión que fuera de ella, y se ha convertido en uno «de la familia» para presos y funcionarios. En los últimos años ha disfrutado de permisos carcelarios. Durante uno de ellos hizo el Camino de Santiago. Llegó tarde del permiso, pero llegó. Justificó su retraso enseñando la compostelana y los sellos de los albergues. Volvió porque en la prisión ha encontrado la solidaridad y el apoyo que se le escapaban fuera, y como en casa…
Pero hay más presos de larga duración que no han cometido delitos de sangre. Ricardo García, por ejemplo, lleva más de veinte años en prisión por narcotráfico. Después de varias décadas encerrados, muchos de estos presos sienten que ya no pertenecen al exterior, que su vida no tiene sentido fuera de los barrotes. Las drogas y la cárcel les han machacado y dejado sin arraigo en el exterior, por lo que no es extraño que algunos no deseen cambiar de situación.
José Francisco Montes Neiro se plantó tras haber envejecido en prisión y ver que delincuentes con peores delitos cumplían menos pena. Él pedía justicia.
MANUEL PINTEÑO
El valenciano Manuel Pinteño Sánchez, de 52 años, entró en prisión con 19, por varios robos. Lleva, por tanto, 33 años en la cárcel.
JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ
«Pepe El Carroza» tiene 70 años. Ingresó en la cárcel en 1957 por primera vez y nunca ha pasado más de un año seguido fuera. Para él es su casa.
RICARDO GARCIA
No ha cometido delitos de sangre, pero ya suma más de veinte años en Villabona por narcotráfico. Es otro de los ejemplos de las penas de larga duración.
Las cadenas perpetuas encubiertas: tres casos que suman ocho décadas de cárcel
Por narcotrafico, lo dudo, ya será por trapis a mayor ó menor escala pero seguro q «trapis» pa alimentar su vicio, al fin y al cabo.
Lo de las condenas por 10gr, es vergonzoso.¿No estamos de acuerdo q un toxicomano es un enfermo, entonces como se come esto?.
Las cadenas perpetuas encubiertas: tres casos que suman ocho décadas de cárcel
Que se joda, «no ha cometido delitos de sangre» Pobrecito el chico, total por ir robando van y le meten en la carcel.
Las cadenas perpetuas encubiertas: tres casos que suman ocho décadas de cárcel
Si llegas a vivir en primera persona o a compartir la experiencia de alguien que se encuentre en una situación similar, cambiará tu punto de vista. Estoy convencida de ello.