De nuevo acertaron los de los sondeos. Así que ya se puede prescindir de todo ese rollo de elecciones anticipadas y periódicas. Puede ahorrarse el país y los partidos el gasto y la molestia. Cada seis meses, una encuesta rigurosa, y se puede cambiar el Gobierno… Podría hablar de eso. Pero en esta ocasión quiero resaltar que los verdaderos ganadores de estas elecciones, han sido los grandes abstencionistas.
Los grandes abstencionistas son esas personas que saben que su voto individual, a la hora de hacer política, vale tanto como un kilo de mierda. Y como tienen la certeza de que votando no consiguen nada, se dedican a quehaceres más productivos.

Los grandes abstencionistas, miran con desprecio y carcajada a ese rebaño crédulo, que se dirige en filas a dar su aval al verdugo que les pondrá en la horca. Curiosísimo que las masas no solo acepten resignadamente el castigo, sino que encima le den al sicario suculentos privilegios.

Los grandes abstencionistas no pierden el tiempo haciendo cola en el Colegio Electoral, no muestran el carné al presidente de mesa, no se meten en la cabina a masturbarse a dos manos soñando con no se sabe bien qué pamplina.

Los grandes abstencionistas son personas que tienen las ideas claras. Su materialismo les aleja de la superstición y la mentira del voto. Se organizan para defender sus intereses, y lo hacen en la arena de la Lucha de Clases. Son personas activas, que no pierden el tiempo en chorradas.

Los grandes abstencionistas han superado esos fetiches que hablan del Gobierno del Pueblo. Coordinados, hábiles, implacables, comprenden las causas y los efectos de la vida social, y atraviesan el estrecho y la cadena de arrecifes sin escuchar los cantos de sirenas.
Los grandes abstencionistas son los que han ganado en estas elecciones. Os lo explico: fijaros que siempre en la prensa, en el día electoral, se nos cuenta cuándo han votado los líderes políticos. Vedlos sonrientes, al calvo, al de las barbas, al corrupto y al aspirante al sillón electo. De buena mañana, muy temprano, todos los interesados en estar presentes en el mundillo, dirigentes, líderes, cargos con carisma o sin él, cumplen con el ritual porque les va la nómina en ello. En cambio, a los grandes abstencionistas, el voto se la pela.

Abrid los ojos, oh absurdos votantes: nunca veréis a un gran banquero, a un gran empresario, a un gran millonario, votando. Nunca. Ellos saben que su voto es irrelevante para conseguir sus propósitos. A él le basta una insinuación, un leve movimiento de cejas, una llamada de teléfono, para que miles de esbirros corran a cumplir sus deseos. Esos son los grandes abstencionistas. Activos y vibrantes, viajan, ordenan, mandan, devoran, dominan el mundo. Y tú, votante carajote, una vez más, les has dado la victoria.

Los pequeños abstencionistas, seguimos en la brega. Lo que es de uno es de todos, lo que es de todos es de nadie, lo que es de nadie es de uno.

2 thoughts on “Las elecciones las han ganado, los grandes abstencionistas”
  1. Las elecciones las han ganado, los grandes abstencionistas
    Magnífico artículo. Las y los entusiastas comiciales deberán llegar hasta abajo antes de entrar a degüello y despellejarlo.

  2. Las elecciones las han ganado, los grandes abstencionistas
    Cuando he leído este artículo he pensado que el autor se estaba refiriendo a los grandes abstencionistas como a la gente del pueblo que no había ido a votar.

    Por esto, me ha sorprendido el tono con el que les juzga. Posteriormente, he entendido que se refiere a los banqueros que no necesitan votar. Pero, aún y así, a estos banqueros y grandes empresarios les interesa ejercer su derecho al voto, aunque sólo sea para legitimar este régimen tiránico que sufrimos. El régimen de monarquía parlamentaria que define la Constitución Española, y que nada tiene que ver con una democracia.

    He tenido que leerme el artículo mas detenidamente para comprobar que, cuando se refiere a los votantes, lo hace en un tono despectivo que roza el insulto.

    Mi opinión es que si este mismo artículo se hubiera escrito sin el tono en el que se juzga a los votantes, hubiera podido ser útil para hacer reflexionar y estimular el pensamiento propio y el discernimiento de los mismos.

    Si hago este comentario es para animar a su autor a reflexionar sobre el efecto y la reacción que espera obtener de sus lectores que han ido a votar, y si esto es realmente lo que quiere conseguir.

    Creo que, si lo que pretende el autor es crear una nueva división del pueblo, esta vez entre los que han votado y los que no han votado, entonces el artículo está bien escrito.

    En Tortuga, podemos encontrar modelos de artículos que sin duda han tenido en cuenta a quién va dirigido su contenido y el resultado pretendido con su publicación. Quiero mencionar al respecto el impecable trabajo del Manifiesto por la objeción de conciencia electoral que han escrito los dos objetores Francisco José Cuevas Noa, objetor de conciencia en las elecciones municipales de 2007 y Adrián Manuel Vaíllo Garri, objetor de conciencia en las elecciones generales de 2011.

    Si a este Manifiesto le sumamos la actitud personal tomada por estos dos Objetores, creo que nos hallamos ente el mejor ejemplo que puede seguir cualquier persona que llegue a ser consciente del papel de las elecciones y del propio Estado. Al menos para nosotros lo es.

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