
Diagonal
En su momento, Jesús multiplicaba panes y peces y sanaba enfermos. Las visitas del Papa cambian el guión: se multiplican los agujeros negros en las cuentas públicas.
Miguel Ángel de Lucas (Redacción)
La Biblia es un libro que conviene leer con un trankimazin en la mesilla.
Su protagonista, Dios, un ser de bondad y misericordia infinitas, cada pocas páginas pierde la cabeza y da rienda suelta a contradictorios arrebatos de cólera divina. Provoca terremotos, arrasa ciudades, convierte a mujeres en estatuas de sal, hace llover granizo de fuego, convoca plagas de langostas y, si le llevan mucho la contraria, aniquila a la humanidad con un diluvio. Cosas del Señor cuando tiene un mal día.
Desde que alcanzó la silla de San Pedro, el papa Ratzinger comulga con el Antiguo Testamento antes que con el Nuevo. Prefiere el Dios Padre Vengativo a un Jesús misericordioso. En sus viajes por el mundo no se multiplican los panes, y las ciudades que visita acaban devastadas por un armagedón de proporciones bíblicas. Son las cuatro plagas de Ratzinger.
“Y Dios dijo: las plazas se llenarán de zombis del Opus Dei y Legionarios de Cristo, nostálgicos con banderas rojigualdas y seminaristas lobotomizados que cantarán canciones cursis”. (Libro de los hechos, 14, 27) Es cuestión de gustos. Comparadas con las legiones de opusdeístas que acompañan el recorrido papal, las langostas resultan menos fanáticas, incluso más amables.
“Y Yhavé abrió el becerro dorado. Dijo el Papa: Daré dos misas y condenaré al Gobierno al fuego eterno por la ley del aborto. Y, entre una cosa y otra, sacaremos dinero de entre las piedras”. (Números, 23, 10) La visita del pontífice pone en marcha la máquina registradora.
Algunos vecinos echan cuentas. En Barcelona (según un periódico tan anticatólico como La Razón) el alquiler de balcones con vistas al recorrido papal alcanza los 4.800 euros. Al mismo tiempo, párrocos de toda Galicia piden a sus fieles un esfuerzo extra: 10 euros cada feligrés en las últimas misas para sanear las cuentas. En este catolicismo de mercado, Benedicto XVI hizo grandes progresos el pasado septiembre en Londres. Por primera vez, la iglesia cobraba la entrada a las misas que ofició Ratzinger, con precios entre 5 y 25 libras. Palabra de Dios: la salvación será de quien la pague.
“Y sonó la trompeta de los chanchullos. Y los políticos del PP aprovecharon para sacar tajada”. (Jueces. 7, 25). La trama Gürtel, el proceso de corrupción en el que anda enfangada la plana mayor del PP valenciano, también extendió sus tentáculos a la última aparición del Papa. Con motivo de su visita a Valencia en 2006, los contratos adjudicados de manera irregular a la televisión valenciana (RTVV) ascendieron a 15 millones de euros. Los caminos de esta millonada son hoy un secreto comparable a los misterios de Fátima.
“Y dijo el Pontífice: Bueno, me vuelvo a Roma. Y las cuentas públicas sangraron números rojos hasta el juicio final”. (Ezequiel, 25,17). Cálculos de la última visita: unas horas de Benedicto XVI por Valencia supusieron al erario público 12 millones de euros. El presupuesto de Barcelona y Santiago lo conoceremos en los próximos meses. En materia de cuentas son preferibles los castigos de la Biblia. Según las escrituras, después del diluvio universal Dios al menos pagó la factura con un arco iris.
ESTADO ESPAÑOL | SE INCREMENTA EL PESO DE LAS APORTACIONES A LA CURIA
El cepillo del Estado sigue manteniendo a la Iglesia
El economista y miembro de Europa Laica Enrique Ruiz del Rosal ha analizado para DIAGONAL la última Memoria de Actividades presentada por la Conferencia Episcopal Española recientemente.
Fernando Pastor / Valladolid
EDUCACIÓN CATÓLICA. 5.000 millones es el coste que tiene la educación católica para todos los contribuyentes.
Enrique Ruiz del Rosal, economista y miembro de la Junta Directiva de Europa Laica, ha elaborado un trabajo de análisis a raíz de la publicación de la Memoria Justificativa de Actividades de 2008, presentada recientemente por la Conferencia Episcopal Española (CEE).
Según este análisis, el Fondo Común Interdiocesano (FCI) se nutre de la asignación de los Presupuestos del Estado y de las aportaciones de las diócesis en una proporción en la que cada vez es mayor el peso de la aportación de las arcas públicas, que supone un 92 % frente al 8% que aportan las diócesis.
Sin embargo, en la distribución de este Fondo Común Interdiocesano se observa que la mayor parte se destina a sufragar los gastos de las diócesis, a la remuneración de obispos y clero en general, incluida su Seguridad Social, a financiar Universidades Católicas (incluidas las ubicadas en el extranjero, como Roma y Jerusalén), y tan solo una mínima cantidad se destina a actividades pastorales (acompañamiento, asesoramiento espiritual, formación, catecumenado… de sus fieles).
Aparte de los datos referidos al FCI, la memoria ofrece también cifras de la actividad litúrgica de la Iglesia Católica en 2008, en el que ésta omite cifras de asistentes a misa dominical, destaca el incremento de bautismos y no puede ocultar una caída drástica de primeras comuniones y bodas. También alude al número de religiosos que operan en el Estado español: 77.000 (20.390 son sacerdotes), a los que hay que sumar más de 70.000 catequistas. Respecto al trabajo pastoral desarrollado por estas personas, se afirma en la memoria que han sido 45.200.000 horas, de las que 34.800.000 corresponden a la actividad pastoral de los sacerdotes diocesanos.
La memoria también aborda la “actividad educativa”, indicando que existen 6.041 centros educativos católicos atendidos por 112.439 personas y que cuentan con 1.370.151 alumnos. La iglesia llega a la conclusión de que con ello ahorran al Estado 4.148 millones de euros. Como conclusión de su trabajo, Enrique Ruiz del Rosal cree que “los datos contenidos en esta Memoria son pura propaganda interesada, que entre aportaciones directas e indirectas (exenciones fiscales, etc.) de todas las administraciones públicas son muchos miles de millones de euros los que recibe la Iglesia Católica sin que exista un control de la utilización que se realiza de caudales públicos, todo ello al amparo de los acuerdos con el Vaticano de 1979”.
Respecto a las cifras sobre la actividad litúrgica que recoge la memoria, Ruiz del Rosal señala que “la ausencia de datos sobre la asistencia a misa dominical es una clamorosa omisión, si hasta hace poco en la web de la Conferencia Episcopal se hablaba de diez millones de personas pese a que ya para 2007 se evaluaba esa asistencia entre 7 y 8 millones de personas. Habrán considerado que es mejor ahorrarse una mentira”. Este miembro de Europa Laica se muestra crítico en lo referente a las cifras de bautismo: “los 335.000 que aparecen en la memoria de 2008 suponen un incremento de 18 % respecto a los de 2007, incremento que es muy superior al del crecimiento vegetativo de niños de entre 0 y 4 años, sin indicar de qué fuente estadística proceden los datos”. Para Ruiz del Moral “el aspecto numérico queda empequeñecido ante la esencia misma de este acto litúrgico cuya pervivencia atenta contra la libertad de conciencia individual; los menores también son sujetos del derecho de libertad de conciencia, así lo reconoce el artículo 3.1 de la Ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor.
Sobre las primeras comuniones y las bodas, Enrique Ruiz constata su acusada reducción, hasta el punto de que actualmente se celebran más matrimonios civiles que religiosos.
http://www.diagonalperiodico.net/El-cepillo-del-Estado-sigue.html