
La tramitación parlamentaria de la reforma de la ley Reguladora de la Responsabilidad Penal del Menor la está haciendo más represiva. Las enmiendas aprobadas en el pleno del Senado del 18 de octubre suponen, para más de 100 entidades que trabajan con jóvenes, un nuevo paso en el endurecimiento del tratamiento al menor infractor. El texto debe volver al Congreso, donde será rediscutido.
“Las asociaciones ya nos oponíamos a la reforma aunque sólo fuese porque se emprendió sin estudios previos que la avalen y desde premisas falsas, como el supuesto aumento de la delincuencia juvenil. Tras su paso por el Senado, va a peor. Seguimos con nuestra campaña de denuncia, aunque por ahora no tenemos planificadas nuevas acciones”, declara a DIAGONAL Patricia Fernández, abogada de la Coordinadora de Barrios.
Las enmiendas incrementan en general la duración de las penas y abren la puerta a internamientos larguísimos (de diez años). Y aumenta el recurso a la medida de internamiento cautelar, algo así como la prisión preventiva de adultos. Hoy, un menor que es internado así tiene un plazo de seis meses, en el que se le debe instruir el procedimiento y convocar a juicio oral. Con la reforma, el plazo se amplía a nueve meses.
Según Fernández, “el planteamiento educativo ha ido cediendo terreno a favor de la vindicación: se le da mayor potestad a la víctima y con ello a su ánimo de venganza. Al reforzar el peso de la acusación particular estamos dejando de lado el interés del menor para dar paso a otros intereses, igualmente legítimos, pero que deben quedar al margen. Se da pie a que la acusación controle la ejecución de la medida. Se obvian así otros cauces para que la víctima obtenga satisfacción en el proceso, como es la responsabilidad civil”. Además, se endurecen las condiciones del régimen semiabierto y de cumplimiento. Cuando un menor es condenado a internamiento en régimen semiabierto, la ley dice que el menor debe realizar alguna actividad fuera del centro, en cambio, la reforma de la ley habla de que podrá realizarla.
“Más tiempo, y en condiciones más duras”, concluye la letrada: “Además, más chavales van a entrar en los reformatorios, porque se establece el internamiento para delitos que antes no lo tenían aparejado”.