
Expedientan a un guardia por insultar a los ´indignados´
Presuntamente alentó a la violencia, insultó y menospreció en Facebook a los ‘indignados’ de Barcelona
EFE / BARCELONA
La Guardia Urbana de Barcelona ha abierto un expediente informativo a uno de sus agentes, Ferran T.F., para averiguar si ha incurrido en una falta grave por presuntamente alentar, desde su página de Facebook, a la violencia, insultar y menospreciar a los ‘indignados’ que están acampados en Barcelona.
Según han confirmado a Efe fuentes del ayuntamiento, el expediente se ha abierto de oficio tras conocer que un agente, que supuestamente participó en el dispositivo policial del pasado viernes en la Plaza de Cataluña, habría publicado en su página Facebook comentarios en los que lamentaba no haber podido emplear la violencia contra los acampados y en los que menospreciaba la labor de los mossos.
«Lo mío ha sido como estar en una pastelería y no poder comer ni un trocito de pastel. Tanto ‘hijodeputa’ y ni una colleja he podido dar. Estoy hasta por currar el sábado por la noche con lo del Barça…A ver su suena la flauta», era uno de los comentarios que firmaba en su Facebook Ferran T.F y que hoy reproduce el diario El País.
Fuentes del consistorio han informado de que el expediente informativo tratará de recoger toda la información sobre este caso antes de que se pueda convertir en un expediente sancionador, por lo que el agente no ha sido apartado de su empleo ni se ha tomado ninguna medida cautelar.
El agente, sin rango, calificaba presuntamente a las personas que protagonizan la protesta desde el pasado 15 de mayo como «perroflautas».
El ayuntamiento de Barcelona no ha facilitado ninguna información acerca del agente expedientado, ni su destino ni cuántos años lleva en el cuerpo. Tampoco ha confirmado o desmentido que sea el autor de las frases de su Facebook y se ha limitado a informar de la apertura del expediente para recabar toda la información sobre el caso.
Información
El día en que las bravuconadas del guardia Ferrán se leyeron en medio mundo
El Ayuntamiento de Barcelona abre un expediente al agente urbano que, tras asistir a la carga en Plaza Cataluña contra los «indignados», relató en su Facebook la pena por no haber repartido «collejas a los hijoputas». Otro guardia pedía trabajar en la celebración del Barça para pegar «por devoción».
E. M.
El pasado sábado 28 de mayo un nombre propio se colaba en la lista de términos más buscados en la red de micromensajes Twitter en nuestro país. Ferrán Teruel se convertía en un hombre muy buscado en internet, 24 horas después de que saltasen a medio mundo también las imágenes de la carga de los Mossos d’Esquadra en la Plaza de Cataluña, donde acampaban desde hacía semanas los «indignados». Su relato en Facebook de cómo había visto los hechos y sus lamentos por no haber advertido más violencia en manos de los agentes sacudían las conciencias de los jóvenes dentro y fuera del recinto.
La intención de los Mossos era «limpiar» Plaza Cataluña de artilugios que pudiesen ser utilizados en una hipotética victoria culé el día siguiente en Wembley. Querían evitar, como señaló el consejero de Interior catalán el viernes, que los aficionados del Barça que fuesen a celebrar la conquista de la Champions a Canaletas se mezclasen con los acampados del movimiento 15-M y terminase siendo la fiesta de la violencia.
Pero, como se sabe, esta medida preventiva acabó en una luctuosa realidad: 120 manifestantes heridos, además de varios mossos -según información aportada ayer por Felip Puig, titular autonómico de Interior- como uno al que le rompieron cuatro dedos de una mano o a otro que concluyó la mañana con el menisco roto. Esa carga de los antidisturbios saltó a la primera plana de medios internacionales de medio planeta, llegando a abrir telediarios hasta en China.
La polémica por los «modos» empleados no tardó en llegar hasta el seno de los partidos políticos opositores de la Generalitat (como PP y ERC) que reclaman una comparecencia de Puig en el «Parlament» en la que dé todas las explicaciones oportunas. No obstante, a Ferrán Teruel y varios de sus «colegas» no les hubiese importado ver un derrame de mayor agresividad en Plaza Cataluña el pasado viernes. De hecho, su nombre lideró el ranking de los más comentados tras los relatos que él vertió en su perfil de Facebook. Aquí se pudieron leer frases que no dejaron indiferentes a nadie: «Lo mío ha sido como estar en una pastelería y no poder comer ni un trocico de pastel. Tanto hijoputa y ni una colleja he podido dar. Estoy hasta por currar el sábado por la noche con lo del Barça a ver si suena la flauta».
Su entorno, a los coros
A lo que compañeros suyos como Mark C. responden, sin pudor:
«Pregunta si se puede trabajar esa noche, yo no quiero cobrar, ya es por vocación/devoción».
«Estoy por trabajar el sábado con lo del Barça a ver si suena la flauta», dijo.
La historia no sería más que un alarde de bravuconadas si no fuese porque se trata de agentes de la Guardia Urbana de Barcelona. En principio, Ferrán T. F. apareció con diversas grabaciones y acusaciones que le identificaban como un agente de la Policía Autónoma catalana, pero los Mossos, consultados ayer por este periódico, rehusaron confirmar esta identidad. No obstante, el Ayuntamiento de Barcelona asumió poco después que se trataba de uno de los policías al servicio municipal, por lo que se le ha abierto un expediente sancionador. Su falta sería haber hecho apología de la violencia contra los indignados con comentarios en su muro personal del tipo: «Valoración del día (el pasado viernes): he entrado a las 6 de la mañana para ver a los mossos hincharse a pegar palos durante 6 horas», pero les critica con severidad por «acabar saliendo por patas como niñas y los guarros (porque ni en gracia he visto a tanto «perroflauta»), de vuelta en la Plaza Cataluña». «Aún anonadado me hallo de lo que han visto mis ojos», censura.
El entorno de Ferrán le aplaude en una espiral sin sentido: «¡Qué gozada para la vista! Te envidio». Su amigo Mark, también identificado como agente de la guardia municipal barcelonesa, no falta a los coros:
«¡A la cámara de gas o a las «duchas»!».
ABC
Cataluña
Mas avala a Puig y la intervención de los Mossos en Plaza Cataluña
El president ha vuelto a reclamar responsabilidad al PSC para que, con su abstención, permita la aprobación de los presupuestos.
IVA ANGUERa de sojo / BARCELONA
El presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha tenido que salir en defensa de su consejero de Interior, Felip Puig, convertido esta mañana en blanco de todas las críticas por la carga de los Mossos d’Esquadra contra los «indignados» concentrados en el centro de Barcelona y Lleida el pasado viernes. En una sesión de control que debería haberse dedicado previsiblemente a la falta de apoyos de CiU para aprobar los Presupuestos de la Generalitat, Mas ha reconocido que «cuesta encontrar los puntos de equilibrio en este tipo de operaciones» pero también ha reclamado a los diputados que se planteen si «es admisible que determinados grupos ocupen indefinidamente el espacio público».
El president ha respondido así a las peticiones de dimisión y reprobación al consejero de Interior y a las criticas que durante la sesión de control han repetido todos los grupos parlamentarios. Acusaciones que el propio Puig ha rechazado insistiendo en que había también manifestantes violentos y argumentando que, sin la intervención del viernes, los indignados no se habrían comportado tan ejemplarmente el sábado. Lo que no ha respondido Puig es para qué necesitaba una operación de limpieza, como siempre se ha referido a los sucesos del viernes, de la participación de las unidades antidisturbios de los mossos y un helicóptero de apoyo.
Al margen de esta cuestión, Mas ha vuelto a reclamar responsabilidad al PSC para que, con su abstención, permita la aprobación de los presupuestos, Una petición que se ha estrellado contra las negativas del presidente del Grupo Socialista, Joaquim Nadal, quien ha recordado que la supresión del Impuesto de Sucesiones, en debate esta mañana, demuestra que CiU «no quiere negociar sino imponer un presupuesto». Un diagnóstico en el que coinciden sus otros posibles socios en esta ley, PP y ERC, cuyos portavoces han afeado también a Mas su falta de voluntad de diálogo.
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