
Manuel Castells
¿independencia?
Pues sí, dice el 47% de los catalanes según el sondeo del Instituto Noxa para La Vanguardia realizado tras la manifestación multitudinaria para afirmar el derecho a decidir como nación. Pues no, sostiene el 36%. Nunca el sentimiento independentista había alcanzado un tal nivel. «Bueno», dicen los escéptico-realistas, «¿y qué?». ¿Adónde lleva esta exacerbación nacionalista? ¿Y cómo podrían conseguir la independencia? Este realismo ramplón olvida dónde germinan los cambios sociales: en las mentes de las personas. La psicología política y la experiencia histórica coinciden en señalar que cuando una mayoría social piensa algo contrario a lo proclamado en los frontispicios institucionales y cuando este pensar se hace práctica, son las instituciones las que cambian.
Ciertamente, hay resistencia al cambio, frecuentemente mediante represión. Pero si el cambio mental y social es profundo, el cambio institucional acaba teniendo lugar, en tiempos y formas que varían según los intereses en juego. En Quebec, al final se llegó de forma democrática al mantenimiento en Canadá, pero con un alto nivel de autogobierno, tras haber puesto a voto la independencia. En Escocia, de momento gobierna el partido independentista. En Bélgica se considera inevitable la separación de Flandes, poniendo fin a un reino unitario binacional que precisamente alberga la capital de Europa.
Pero aquí, ya andamos recordando el artículo 8 y advirtiendo que la sacrosanta Constitución (inteligente arquitectura de compromisos hecha para ser cambiada) es tan intocable como la España eterna de esencias mesetarias. Así las cosas, la cuestión de la independencia como objetivo se transforma en la independencia como proceso. Y teniendo en cuenta el arraigado pacifismo de la ciudadanía catalana, aun en condición de rauxa por el pisoteo institucional a su dignidad, la primera expresión de ese independentismo social se podría dar en el sistema político catalán. Las consecuencias más claras son la nueva hegemonía de Convergència (en menor medida de Unió) y la crisis del proyecto del PSC como partido bisagra entre socialismo catalanista y socialismo nacionalista español. Esto conlleva a la liquidación del tripartito en condiciones más tristes de las que en realidad mereció la experiencia. El independentismo populista de Laporta no despega (aunque puede cambiar si se radicalizan las posturas) y la esperanza del independentismo razonable que era ERC se diluye en el momento clave en luchas internas y maniobras florentinas sólo comprensibles para los iniciados.
E incluso Iniciativa, siempre buena gente, no se decide a entrar de lleno en la lucha por la autodeterminación. Así, parece que Artur Mas tendrá la responsabilidad de canalizar institucionalmente el vuelco ideológico producido en Catalunya. Su tarea no será fácil, porque hay dos peligros. Primero, una fractura ideológica en Catalunya si se radicaliza el españolismo de un sector minoritario pero amplio de la ciudadanía. No sería el 50-50 de Euskadi pero podría llegar a un 60-40 por las personas atemorizadas ante el avance del independentismo. Aquí, el pacto posible con un Montilla mucho más catalanista de lo que se cree disminuiría el riesgo de enfrentamiento civil. El segundo peligro es mayor: utilizar el sentimiento nacional catalán como arma de negociación de autonomía alternativamente con PSOE y PP como se hizo anteriormente. Dicha estrategia fue útil en su momento para obtener mayores cuotas de autogobierno, pero no integra plenamente el sentimiento nacional. Y es que mientras desde las instituciones españolas niegan la especificidad nacional de Catalunya, con anteojos de leguleyos que de tanto legajear se olvidaron de mirar a la sociedad, lo que se ha planteado en la conciencia colectiva es el derecho a ser quien se cree ser y decidir lo que se quiere ser. Esta afirmación nacional no se trapichea en los pasillos de una política desprestigiada.
¿Y entonces? Aquí hay que recurrir a lecciones de la historia y la geografía en situaciones similares. En último término, lo que ocurre en la sociedad civil es lo que decide la suerte de los procesos de cambio, siempre empujando, y a veces desbordando, los cauces institucionales. Por eso las entidades cívicas convocantes de la manifestación del 10-J se enfrentaron al intento de las instituciones de liderar el cortejo.
Un anuncio de los tiempos venideros: o los partidos e instituciones se suman a esa movilización de la sociedad civil, articulándola institucionalmente, o se verán superados por ella. ¿Con qué objetivos? No tiene sentido hablar de programa de independencia, porque si se plantea sería el resultado de un proceso. Lo inmediato es la afirmación del derecho a decidir, o sea, a un referéndum sobre la independencia vinculante en Catalunya con formas de negociación con el Estado español mediante una reforma de la Constitución. Pero la oposición del Estado español será durísima. Yahí es donde el proceso se complica, porque, bloqueadas las vías institucionales, sólo queda la desobediencia civil.
Se habla estos días en Barcelona de pagar los impuestos en una cuenta propia de Catalunya sustrayéndolos al Estado español, de bloquear el Parlamento español en votos clave mediante la ausencia en bloque de los diputados catalanes, de cursar miles de querellas legales contra las decisiones de la administración central, de boicotear la prensa de Madrid que miente sobre Catalunya, de boicotear Iberia, y otras formas imaginativas de expresar la determinación pacífica de los catalanes de que a las malas no van a poder con ellos. Porque no es sólo una cuestión de identidad sino de bienestar económico y social, como Flandes en Bélgica. Catalunya sabe que puede ser, en el marco europeo, un país productivo y competitivo hoy lastrado por una España montada, en buena medida, en una economía especulativa de la finanza y el ladrillo, eslabón débil de la economía europea. La necesaria solidaridad económica y social de Catalunya hacia una España en crisis requiere como contrapartida un respeto a valores fundamentales de una nación hoy en día negada y vilipendiada por quienes, en parte, viven a su costa. Así no, señores o señoritos. Pasó el tiempo del ordeno y mando.
La Vanguardia
Lo que ocurre en la sociedad civil es lo que decide la suerte de los procesos de cambio
No cabe duda que el artículo está bien estructurado, desde la ideología nacionalista del Sr. Castell, solo que él confunde sus deseos con la realidad, veamos lo siguiente:
Si él hubiera medido geométricamente el recorrido de la manifestación del 10 Julio y la hubiera multiplicado por el número de persona que caben en cada m2 añadiéndole un 20% para excusas y restándole otro tanto por impedimentos físicos del recorrido, las matemáticas nos dan que asistieron un importante numero de unas 60.000 personas.
Si las encuestas no se hacen en momentos calientes, ni por amigos el porcentaje mencionado baja a la mitad. Si se profundiza en los que opinan a favor de la independencia y se les pregunta en que porcentaje de 1 a 10 se considera nacionalista, el listón sufre otra caída.
Renglón aparte merece valorar el alto porcentaje de banderas españolas que han ondeado, tras el triunfo de la roja, en los balcones de viviendas anónimas a lo largo de los municipios de Catalunya, no solamente ha sido superior al de senyeras catalanas que habitualmente se colocan en días señalados para el catalanismo, si no que ha sido la primera vez que la población, de forma anónima, lo ha hecho en la historia de Catalunya.
El que suscribe este comentario es militante de izquierdas, “no descafeinadas” y en la relación que mantengo con un buen número de ciudadanos no he observado la más mínima inquietud o necesidad por la independencia de Catalunya, la población ahora está preocupada por el paro y la economía familiar. Lo mismo ocurre con en interés vecinal por la “Llei de vegueries” aprobada el 27-08-2010, este asunto parece interesar solo a los políticos porque el 99,8% de la población pasa de ello y los que han tenido noticias del asunto generalmente lo critican …
Sr. Castell, baje de sus pensamientos y de su entorno, hable con los ciudadanos de los barrios, toque la ralidad.
Lo que ocurre en la sociedad civil es lo que decide la suerte de los procesos de cambio
La persona que firma como AGF y que dice ser de “izquierdas no descafeinadas” no lo debe ser tanto cuando en la guerra de datos sobre manifestantes que pretende entablar da como sacrosantas cifras las únicamente publicadas en el muy “izquierdista” diario La Razón, las cuales, siendo de una evidente mala intención rayana en la burla, estaban a años luz de cualesquiera otras cifras hechas públicas por instituciones públicas o privadas y la gran mayoría de medios de comunicación, entre los que se incluyen algunos netamente de “derechas”. Esta misma persona (AGF) además, en el resto de su comentario enarbola los mismos argumentos que Libertad Digital o que Intereconomía para valorar la situación política en Catalunya en relación al sentimiento nacionalista. Llego a la conclusión de que el “izquierdismo no descafeinado” del que habla AGF corresponde a alguna secta ultraderechista filo nazi que trata de cocinar pucheros con los ingredientes de algún añejo capitalismo social mezclado con sus fobias racistas y sus exaltaciones nacionalistas españolas. Por lo tanto ni caso.
Con respecto al artículo de Castells, sin que me parezca que diga tontería alguna, sí que me parece un tema de poco interés si lo comparamos con las cosas que suelen publicarse en esta página. Correcto es que una colectividad trate de salvaguardar los lazos que le unen, pero si tal cosa la llevamos al terreno de que en la vieja Europa se cuenten más o menos estados, todos ellos miembros del club de expoliadores llamado Unión Europea y funcionando con los parámetros de la economía capitalista globalizada, pues poca cosa me parece. Menos me lo parece si tal cosa se ha de lograr reformando constituciones o poniendo de acuerdo a partidos políticos entre ellos o con sus votantes. Creo que la humanidad tiene cuestiones prioritarias que resolver bastante anteriores a ésta.
Lo que ocurre en la sociedad civil es lo que decide la suerte de los procesos de cambio
Sr. P
En la segunda viñeta de tu comentario, vienes a decir lo que yo expongo en el mio, solo que tu lo haces por una impresión personal tuya y yo lo hago por la experiencia del día a día con los vecinos de ciudad.
La primera viñeta solo expones una critica a ciertos medios de extrema derecha, medios que yo tampoco comparto. Sí lo que expongo en mi comentario inicial se parece o no a los argumentos de dichos medios me da igual. Como he dicho anteriormente coja Ud. la página Web de Google o la del Ministerio de Agricultura, entre en el apartado de Mapas de vistas aéreas, sitúese sobre las calles donde tuvo lugar la manifestación de Barcelona, haga la mediciones de longitud y anchura de las calles del recorrido, agregue el porcentaje que le parezca de personas que solo estuvieron un determinado tiempo, reste Ud. los impedimentos físicos que ocupan un espacio y tendrá los metros cuadrados ocupados por los manifestantes multiplíquelos por el número de personas que Ud. considere que caben en un metro cuadrado y el resultado que le dé publíquelo, como comentario, en este artículo. Si a esta operación matemática Ud. lo considera de fachas, querrá decir que las matemáticas son fachas pero no lo son las ideologías que cada cual tenemos.
Si tiene dudas mi correo electrónico es agdelfresno@yahoo.es y soy militante de EUiA, lo que no quiere decir que diga amen a cada cosa que políticamente diga o haga la organización, porque además de militante soy persona con criterio propio.
Amigo, no olvide que las ideologías la empleamos para analizar la situación política y para actuar en función de la misma, pero no para actuar de forma irracional.
Por último un consejo «no siga solo los medios mediáticos que más le guste, escuche a todos y analice intelectualmente antes de secundar nada»
Lo que ocurre en la sociedad civil es lo que decide la suerte de los procesos de cambio
Me parecen muy bien todas sus aclaraciones y consejos. Por mi parte no dude que suelo ser lector asiduo de medios de comunicación muy contrarios a mi pensamiento con el fin de hacerme una perspectiva más completa de las cosas. No obstante le invito a revisar las curiosas similitudes entre sus puntos de vista y los de la derecha más extremista y furibundamente nacionalista-española.
Sobre la cuestión matemática que propone me gustaría saber si ud. mismo se ha tomado la molestia de informarse de primera mano acerca de cuales fueron exactamente las vías y plazas que se ocuparon en cada momento en la manifestación y con qué ratio para después proceder personalmente a consultar esos mapas ministeriales y aplicar los cálculos pertinentes para averiguar el número de participantes. ¿Ha hecho ud. todas esas cosas o ha hecho suyo el cálculo difundido por el diario de ultraderecha y anticatalanista La Razón, con el cual coincide de forma tan exacta en la cifra final?
Saludos.
Lo que ocurre en la sociedad civil es lo que decide la suerte de los procesos de cambio
Vivo en la provincia de Barcelona, he vivido la mitad de mi vida en Barcelona, estuve en la manifestación, comparto el Estatut que el Tribunal Constitucional ha tenido la desfachatez de enmendar parcialmente, fui miembro de la «Asamblea de Catalunya» en la transición, estuve en la comitiva que fuimos a recibir Tarradellas a Francia y llevarlo a Barcelona(primer presidente de Catalunya, tras la dictadura), trabajo en la empresa SEAT, donde colocamos en un mástil la primera bandera catalana que ondeó públicamente en Catalunya antes de la democracia, etc. etc…
Si Ud. no conoce el recorrido de la manifestación, que se inició en la Diagonal-Paseo de gracia y finalizó en la Plaza de Tetuán, es su problema. Si desconoce la ciudad de Barcelona y el recorrido de dicho día pregunte primero, pero no acuse.
Me importa muy poco si lo que afirmo y demuestro se parece o no a lo que digan los medios de los fachas, eso no hace de ser más de derechas o izquierdas, la verdad sabrá que muchas veces es dura pero es la verdad.
No debemos hacer en Catalunya lo que ya hicieron otros en Euskadi con respecto al nacionalismo, «caso Ibarreche» que se apartaron tanto del sentir real de la población que en las elecciones recibieron el palo correspondiente y pasaron a la oposición, en Catalunya con el Sr. Castell y otros ocurre otro tanto de lo mismo mientras la población va por otro sendero.
Si Ud. sabe algo de Barcelona recuerde lo ocurrido hace pocos meses con el Referéndum de las obras de la Diagonal, la población mando a la «mierda» el proyecto del ayuntamiento y es que estos tampoco tocaron tierra, ni el sentir de la población.
Cuando la izquierda dejamos de escuchar reiteradamente a los vecinos y la población en general, no solamente no nos votan si no que además surgen los salvadores de extrema derecha, como ha sido el caso del nacimiento del grupo de «Ciutadans» o en España de la Rosa Diez.
Amigo, primero infórmese, después analice y por ultimo actúe.
Por último, decirle que no tengo interés en hacer de este asunto un debate interminable, así que ya no contestaré a otros Comentarios sobre este tema.
Lo que ocurre en la sociedad civil es lo que decide la suerte de los procesos de cambio
Muy bien, en cualquier caso finalmente ha resultado interesante la charla. Un saludo.
Lo que ocurre en la sociedad civil es lo que decide la suerte de los procesos de cambio
Respondre-li al «Sr. P» en català, si de cas.
En la segona vinyeta del seu comentari, ve a dir el que jo exposo en el meu, sol que Vostè el fa per una impressió personal seva i jo el faig per l’experiència del dia a dia amb els veïns de la meva ciutat.
La primera vinyeta sol exposa una critica a certs mitjans d’extrema dreta, mitjans que jo tampoc comparteixo. Sí el que exposo en el meu comentari inicial es sembla o no als arguments d’aquests mitjans m’és igual. Com he dit anteriorment coixa Vostè la pàgina Web de Google o la del Ministeri d’Agricultura, entre a l’apartat de Mapes de vistes aèries, situeu-vos sobre els carrers on va tenir lloc la manifestació de Barcelona, feu els mesuraments de longitud i amplada dels carrers del recorregut, agregueu el percentatge que li sembli de persones que sol van estar un determinat temps, resteu els impediments físics que ocupen un espai i tindrà els metres quadrats ocupats pels manifestants multipliqui’ls pel nombre de persones que Vostè consideri que caben en un metre quadrat i el resultat que li doni publiqui-ho, com a comentari, en aquest article. Si a aquesta operació matemàtica Vostè el considera de fatxes, voldrà dir que les matemàtiques són fatxes però no ho són les ideologies que cada qual tenim.
Si té dubtes el meu correu electrònic és agdelfresno@yahoo.es, dir-li que sóc militant d’EUiA, cosa que no vol dir que digui amén a cada cosa que políticament digui o faci l’Organització, perquè a més a més de militant sóc persona amb criteri propi.
Amic, no oblideu que les ideologies la utilitzem per analitzar la situació política i per actuar en funció de la mateixa, però no per actuar de forma irracional.
Finalment un consell «no segueixi sol els mitjans mediàtics que més li agradi, escolteu a tothom i analitzi intel•lectualment abans de secundar res»
Lo que ocurre en la sociedad civil es lo que decide la suerte de los procesos de cambio
La calidad moral de un grupo, se mide no por como trata a sus afiliados, sino por como trata a los que no lo son.
Hitler en cierta ocasion se reunió con sus altos mandos militares, para planificar el exterminio judio.
Surgió la pregunta de «¿Que hacer con los que son mitad judios y mitad arios?», la respuesta fue, que al ser mitad judios, eran impuros, y por tanto habia que exterminarlos.
Esto llevo a otra pregunta: ¿Que hacer con los que son 1/4 judios y 3/4 arios?
La respuesta, un poco mas dudosa, terminó siendo la misma.
¿Y con los que son 1/8 judios y 7/8 arios? Dudando un poco mas, pero Igual.
internete
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PD: Al final, Hitler y los suyos terminaron cargandose a todos los arios.
Moraleja: No dividas tu mundo en «los mios y los demas», porque terminarás cargandote tu mundo…
¡Creo que es mejor que lo cuides y lo unas, en lugar de dividirlo!
PD2: Los políticos suman restandonos y se multiplican para dividirnos…
PD3: Catalunya fue un brillante e inedito centro anarquista durante la guerra civil. Esto es algo que NUNCA ANTES HABIA EXISTIDO EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD.
Un precedente esperanzador.
Una luz al final del tunel.
Da mucha pena escuchar a gente inteligente discutiendo los conceptos de los políticos profesionales (nacion, estado, patria, pais), como si les hubieran transplantado su cerebro de uno o dos bits de capacidad.
Debe ser que el consumismo incosciente nos hace tragar ya no solo productos materiales o energeticos, sino tambien complejisimos conceptos abstractos vacios, que cualquier niño pequeño resolveria en un santiamen…
¡Al final se nos va a pasar el arroz y se nos va a escapar la vida discutiendo que coño es una «nacion», y que coño es la «libertad»!
Me quedo con los arboles, los animales, las personas y las cosas hermosas, que los grupos me dan no se si pena, asco, risa, miedo o una rara combinacion de todo esto.
¡Algun grupo terminará machacandome!
(Algun dia…)
Pero como dice el sabio Jose Mota:
HOY NO. MAAAAÑAAAANA…
PD4: El «rey de todos los españoles» solo lo es, en tanto en cuanto sus subditos se lo reconocen. O NIEGAN.
A mi me parece un pobre tipo gracioso con grandes infulas…
Y soy de Madrid (cosa irrelevante en la mayoria de las discusiones, pero por lo que se ve, no en esta).
¡Y SOY EL REY ABSOLUTO DEL MUNDO!
El emperador total, el puto amo.
EL NUMBER ONE!!
¡Nieguenmelo, por favor!
(Que si no, no me como un donut…)
Lo que ocurre en la sociedad civil es lo que decide la suerte de los procesos de cambio
Traducion automatica:
NUMBER ONE = Namber Guan
internete
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