
MARÍA ISABEL SERRANO / MADRID
Segundo y María del Carmen, su suegra, siguen con su protesta
«A los de la Puerta del Sol no les desalojan. O no interesa o hay miedo. El ministro del Interior dice que tienen derechos. Yo no. Yo, que llevo aquí dos años, no los tengo. Para mí sí existen las leyes, para los de Sol, no». Segundo Quiñones está dolido pero sigue inasequible al desaliento.
Lleva dos años y un mes acampado junto al palacio de La Moncloa para ver si Rodríguez Zapatero le atiende. Nada. Le acaban de desmontar el chamizo donde se guarecía. Pero él está dispuesto a seguir ahí, con dos sillas y poco más. Su suegra, María del Carmen, 72 años, le acompaña.
Segundo Quiñones es colombiano y tiene los papeles en regla. Vivía y trabajaba en Elche (Alicante), con su mujer Toñi y un hijo ahora preadolescente. Todo iba bien hasta que llegó el paro y, con ello, la imposibilidad de pagar las letras del piso. Se lo embargaron. Todavía debe más de 50.000 euros, que le reclaman.
El domingo, ironías de la vida, Segundo cumple 43 años. Su mujer embarazada de mes y medio, y su hijo le acompañan estos días. Suelen venir, desde Jaén, una vez al mes. «Ahora estamos en casa de mi familia», comenta Toñi, que no se explica por qué su marido «molesta» y otros no.
«Inicié mi protesta el 20 de abril de 2009. Ya no podía más. Tenía que hacer algo porque en el banco no me daban soluciones; al revés. Vine desde Elche andando. Mi reivindicación es la paralización del embargo y el desahucio mientras estás en paro. En cuanto se vuelva a tener un empleo, volver a saldar la deuda. Y lo pido para todos los que, en España, se encuentran en la misma situación».
Segundo ha pasado, en su campamento ahora desmontado, frío, calor, lluvia, nevadas … «Y hasta humillaciones», se lamenta. «Yo siempre pagaba, aun estando en paro. Hubo un momento en que ya no pudo ser. Ese banco me dijo que lo importante era que mi familia comiera… A los dos meses, me embargaron. Como vi que Rodríguez Zapatero hablaba tan bonito, me vine a Madrid a que me recibiera. Ya van dos años esperando».
Esta es la segunda vez que quieren desalojar a Segundo del bosque cercano a La Moncloa. « La primera fue al año y medio de estar ahí. Vino un comando. Solo faltaron los helicópteros. Me dijeron que la orden venía de arriba». Ahora, con las mismas dos sillas, él y su suegra aseguran que no van a desistir. Hoy, toca reflexionar.
ABC
«Los de Sol tienen derechos, yo no»
«La unión hace la fuerza», las luchas colectivas tienen un potencial que no tienen las individuales. No nos dan lo que pedimos porque sea justo, lo conseguimos con nuestra lucha, y para ello debemos organizarnos.
«Los de Sol tienen derechos, yo no»
Estoy de acuerdo, las luchas colectivas tienen un potencial mayor; sin embargo, creo que el valor del artículo está en demostrar que la policía no es tan guay como parecía, que ante una lucha no mediática no actúa igual, que no están de nuestro lado, que siguen sus propias estrategias… Después de lo de Barcelona, no creo que quepa duda.