D. Pamies

La Asociación de Amigos de los Humedales del Sur de Alicante (AHSA) ha presentado alegaciones al proyecto de dragado de la desembocadura del río Segura en contra de su aprobación por la falta de efectividad de los trabajos proyectados para la prevención del riesgo de avenidas en la Vega Baja y el negativo impacto ambiental que el dragado del cauce tendrá en los ecosistemas acuáticos.

Mercurio

El proyecto prevé la extracción de unos 141.000 m³ de sedimentos del cauce viejo del Segura de los cuales casi la mitad, 62.000 m³, se encuentran contaminados por mercurio, según reconoce el propio proyecto. A excepción de unos 14.000 m³ que irán a vertedero autorizado por su alto nivel de contaminación, el resto -48.000 m³-, serán vertidos en alta mar, en un punto situado en el Espacio Marino de Tabarca – Cabo de Palos, área protegida bajo la Directiva de Aves de la UE. Este sector presenta una intensa actividad pesquera y se encuentra próximo a instalaciones de acuicultura y de cultivo de moluscos. Las alegaciones inciden sobre todo en el impacto que estos vertidos pueden tener sobre la pesquería de langostino de Guardamar Y alertan sobre el grave impacto que el vertido en el medio marino de los sedimentos extraídos generará sobre el litoral, los fondos marinos, la acuicultura y las pesquerías de la bahía de Santa Pola.

Información pública

El pasado mes de mayo fue sometido a información pública el proyecto promovido por la Dirección General del Agua de la Generalitat Valenciana que contempla el dragado del cauce viejo de la desembocadura del río Segura y de su gola hasta el acceso al puerto deportivo de Guardamar del Segura. El objetivo del proyecto es la mejora de la capacidad de desagüe para mitigar los daños causados por las inundaciones producidas por el desbordamiento del río.

El único proyecto

Amigos de los Humedales califica como «escandaloso» que tras casi 5 años desde la DANA de 2019, la primera actuación para mitigar los daños por inundaciones en esta zona sometida a información pública consista en un proyecto con escasa repercusión sobre ese objetivo y que, sin embargo, implica un altísimo coste ambiental que conllevará la destrucción de una importante superficie de un ecosistema palustre, la dispersión de un peligroso contaminante como es el mercurio y su vertido en un rico ecosistema marino.

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En sus alegaciones AHSA cuestiona que el dragado del cauce viejo -con apenas 30 metros en su tramo más ancho de la desembocadura-, vaya a minimizar el impacto de las inundaciones provocadas por futuros desbordamientos del Segura y recuerda que tras la DANA de 2019 se inundaron más de 5.000 de hectáreas en la Vega Baja.

Red de azarbes

Un inmenso volumen hídrico, señala el colectivo ecologista, que se mantuvo estancado durante semanas en algunas zonas a causa de la merma de la capacidad de drenaje de la red de azarbes provocada por los entubamientos así como la cementación y estrechamiento de sus cauces llevados a cabo en las últimas décadas.

Los ecologistas recuerdan que en las propuestas contenidas en el Plan Vega Renhace para esta zona, se incluye definir el ámbito de una zona de laminación de avenidas junto a la desembocadura, al este de la N-332, creando humedales interconectados con los azarbes y el río, ampliando y renaturalizando el cauce de los azarbes que en la actualidad se encuentran, todos ellos, cementados en esta crítica zona inundable. Además, se contempla la permeabilización de la N-332 -elevándola sobre el terreno-, por el efecto barrera que tiene la actual configuración de esta infraestructura.

Omisiones «intencionadas» sobre el valor ambiental del cauce

AHSA afirma que tanto el proyecto técnico como el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) están plagados de errores y omisiones, «posiblemente intencionadas», a juicio de este colectivo. Se identifica por ejemplo, como especie botánica predominante en las riberas del cauce viejo a la caña común (Arundo donax), una especie invasora, cuando la realidad es que la vegetación predominante es el carrizo (Phragmites australis), especie autóctona cuyo importante ecosistema, el carriza, ofrece refugio a decenas de especies de fauna que también son ignoradas en los listados de fauna del EIA y que será destruido con el argumento del control de especies invasoras.

En cuanto al dragado de la gola del Segura, Amigos de los Humedales considera que se trata de la continuación de los trabajos realizados el pasado año por el Ayuntamiento de Guardamar para facilitar el acceso a los barcos de mayor calado a esta infraestructura portuaria y que tampoco tiene relación con la prevención de daños por inundaciones. Según AHSA, incluso se contempla en el proyecto sufragar los gastos de vertido, en la playa dels Vivers, de los más de 25.000 m³ de sedimentos que el Ayuntamiento de Guardamar depositó en una parcela colindante al puerto deportivo después del dragado municipal.

Sobre las causas de las inundaciones

Una de las 11 detalladas alegaciones presentadas por Amigos de los Humedales del Sur de Alicante explica que el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) no aborda un análisis técnico que aconseje el dragado del río para la minimización de impactos de las avenidas, más allá de «la lógica funcionalista de considerar el río como un mero desagüe» y la necesidad de aumentar su capacidad. Sin embargo tal y como en el EIA se reconoce, las inundaciones en la cuenca baja del río Segura están causadas principalmente por el desbordamiento del río en los estrechamientos de su cauce a su paso por los diferentes núcleos urbanos que atraviesa -Orihuela y Rojales, sobre todo-. Además, dado que el cauce nuevo, delimitado por motas a varios metros sobre la rasante de la huerta, trascurre a mayor altura que la llanura aluvial circundante, las aguas que desbordan, no pueden volver al río y solamente pueden ser evacuadas por la red de azarbes de la Huerta Tradicional que desaguan en la desembocadura del río Segura. Con lo que el dragado del cauce viejo poco o nada va a solucionar, a juicio del colectivo que alega, ese problema.

Proyecto político

AHSA considera que es más que «una casualidad» que el proyecto haya sido alentado por el Ayuntamiento de Guardamar, un municipio que no sufrió daños por inundaciones por la DANA, y que este haya sido promovido por la Dirección General del Agua, dirigida durante la anterior legislatura por un exalcalde de Guardamar del Segura, Manuel Aldeguer, y compañero de partido del actual alcalde del municipio, José Luis Sáez, y «lamenta que se pretenda utilizar fondos para la prevención de las inundaciones en un proyecto que poco tiene que ver con esta importante cuestión».

Empezar desde abajo

El exdirector General del Agua, Manuel Aldeguer, ha expresado por su parte su sorpresa por esta alusión de AHSA. «Que hay que dragar la desembocadura es un clamor desde Guardamar a Orihuela, expresado por los municipios, todos los juzgados de Aguas y los agricultores. Y algo que sabe hasta el niño más pequeño en la Vega Baja. Las inundaciones sí afectaron a la huerta de Guardamar, que estuvo durante meses bajo el agua tras la DANA».

El dragado no tiene como objetivo aumentar la capacidad de desagüe del río -aclara Aldeguer- «sino recuperar la que ha perdido». Para renaturalizar el río, ha indicado que es necesario empezar de abajo hacia arriba: «No tiene sentido aumentar la capacidad del río renaturalizándolo en Almoradí si no se empieza desde la desembocadura».

«Amigos de los Humedales siempre ha estado a favor de renaturalizar y el siguiente proyecto, para subir desde la desembocadura, es hacerlo en paralelo al azarbe del Señor, desde Guardamar hasta Daya- Almoradí, con el objetivo de contar con una capacidad de desagüe de 30 m³ por segundo en total si se rompe el río, cuando la suma actual de todos los azarbes que desembocan en el cauce viejo es de solo 25 m³».

Sobre el origen del mercurio

Amigos de los Humedales explica en una de sus alegaciones que durante las últimas décadas del siglo XX el río Segura padeció un grave proceso de degradación a causa de un aumento exponencial de los vertidos, tanto urbanos como agrícolas e industriales que unido a la ausencia de estaciones de depuración de aguas adecuadas, acabó provocando que en la cuenca baja del Segura desapareciera cualquier rastro de vida en sus aguas y éstas tuvieran una alto nivel de contaminación, incluidos varios tipos de metales pesados que fueron detectados en los sedimentos del cauce en Rojales y que fue el motivo del inicio de un proceso judicial contra la contaminación del río Segura -archivado años después-.

Aunque la calidad de sus aguas ha mejorado de forma sustancial, los contaminantes que entraron en el sistema acuático «han quedado secuestrados en los sedimentos del cauce», prueba de ello «es el mercurio detectado en los análisis contenidos en la documentación sometida a impacto ambiental en el proyecto de dragado». En este sentido, la misma fuente destaca que los controles realizados por la CHS en 2023 en el tramo “encauzamiento río Segura, desde Reguerón a desembocadura” detectan la presencia de niveles altos de mercurio incluso en la fauna piscícola analizada.

Generalmente los contaminantes contenidos en los sedimentos se encuentran biológicamente inaccesibles. Por lo que su alteración mediante el dragado «aumenta potencialmente la biodisponibilidad al dispersar los contaminantes en el medio acuático, por otra parte la erosión y la turbidez causada por el dragado supone una alteración significativa del hábitat y puede afectar negativamente a las poblaciones acuáticas», según las alegaciones.

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