Corazón Underground

Esta foto fue tomada 24 horas antes de que la que había sido mi pareja durante los últimos 5 años de mi vida, me dejara. Verano 2007. Yo creo que me olía algo. En todo caso, elijo esta foto para introducir un tema que me preocupa en extremo: los ex con los que seguimos saliendo. No me refiero a aquellos maavillosos ex con los que mantienes sanas relaciones de amistad, sino a aquellos ex con los que la relación está a mitad camino entre el noviazgo formal y el amante casual.

Veo a mi alrededor un montón de parejas, que ya no follan, que ya no viven juntas, que ya no son parejas oficialmente, pero que sin embargo desayunan juntas cada mañana, son el sostén emocional mutuo, comparten las decisiones vitales de sus vidas y hasta tienen broncas de novios. Aunque debemos constatar, en este cada vez más frecuente fenómeno, que no se trata de dinámicas recíprocas. A menudo, es una de las partes la que sigue enganchada emocionalmente del otro, o sexualmente, o monetariamente, o como sea. Y el otro está enganchado a que dependan de él, y en el fondo le gusta, porque si no le mandaría a tomar viento. Qué bonitas son las neurosis.

Y todo esto salpica. Me lío con hombres guapos, listos y fantásticos, pero que me cancelan citas un sábado a las 21h porque su ex ha tenido un ataque de ansiedad (sólo cuando se ha enterado de que habíamos quedado) u otros numeritos similares.

Somos todos tan modernos. A veces me apetece gritar que a lo mejor nos estamos equivocando en algo. Que este mundo de afectos volubles tal vez no sea tan divertido, que aunque tengamos todas las posibilidades del mundo delante de nosotros, y de que solos nos apañemos muy bien, este mundo de usar y tirar es un asco.