Guillermo Santangelo

Salta a los titulares la “generosa” aportación de EE.UU. a España por el acuerdo de cesión de la base de Morón de la Frontera como base permanente de los americanos de cara a su intervencionismo militar en África.

La suculenta ayuda consiste en el compromiso de EE.UU. de invertir 29 millones de euros en mejorar las infraestructuras de la base, lo que, al menos directamente, no implica ninguna mejora apreciable para Morón ni para nadie, sino únicamente para los soldados americanos en dicha base.

Claro que nos podrán decir que al menos crearán empleo con esta inversión durante el tiempo en que duren las mejoras americanas a su base. Que se trate de un trabajo de ínfima sostenibilidad, de pésima calidad y provisional donde los haya es lo de menos para los que alardean del gran acuerdo.

Tampoco parece que les importe mucho el contrastado hecho de que las bases militares, al igual que las industrias militares, generan una inmensa dependencia de los lugares donde se enclavan y merma las posibilidades de desarrollo alternativo de estos, lo cual no sería una mala cosa si, en contra de lo que ocurre con esta base, no se dedicaran de vez en cuando a plantear eres y medidas de disciplinamiento laboral brutales o si no fuera porque la mayoría del personal cualificado que emplean lo traen de Estados Unidos, por no hablar de que no pagan impuestos municipales ni tasas, a pesar de que reciben las prestaciones municipales necesarias.

Otra de las publicitadas ventajas de este acuerdo tan particular, al parecer reflejada en el tratado firmado (con cierto secretismo) entre España y EEUU para esta base, consiste en que España tendrá un oficial de enlace en el cuartel general del comando africano de EEUU (Africom) que como se sabe es algo importantísimo para la población, así como en la incorporación de otro enlace americano en el Estado Mayor Conjunto español, que como sabemos servirá sobre todo para garantizar la independencia española en su política de defensa.

Pero el derroche de beneficios que nos permitirá mantener una base permanente de EE.UU. en suelo español (haciendo de paso que para muchos países y ciudadanos de los países de África nos consideren sus enemigos e incluso atenten contra nosotros en tal calidad) será que propiciará más maniobras conjuntas entre ejército español y americano, otro gran avance en el desarrollo humano al parecer.

Junto con este innegable paquete de ventajas, que es que tenemos una suerte que no nos la merecemos, encontramos el de que EE.UU. recomiende a sus órganos adecuados “la aprobación de transferencias de armas y servicios de forma sistemática para potenciar la interoperabilidad de las Fuerzas Armadas de España con las norteamericanas”, algo básico para salir del paro, mantener un nivel de desarrollo adecuado o incluso mejorar los servicios a la comunidad, como no se le escapa a una mente sagaz.

Y, como no, también mejoras para nuestra maltrecha industria militar, que sólo ocupa el séptimo puesto mundial en exportación de armas: a partir de ahora, la U.S: National Defense Industrial Assotiation y la patronal de las industrias militares españolas (es decir, el complejo militar industrial de allí y el más modesto polo militar industrial español) firmarán un memorandum de entendimiento para cooperar en asuntos relacionados con armamento.

En resumidas cuentas, si alguien no sale en el acuerdo bien parado es:

El municipio de Rota, que seguirá sin percibir impuestos y tasas de esta base a cambio de la mayor inseguridad que plantea tener este dispositivo

La gente de Rota que no pinta nada en el acuerdo y que, además, se convierte en rehén y dependiente de la base americana y sus prebendas

El resto de la gente del Estado que cede un terreno propio para el mantenimiento de una estrategia militarista de la potencia americana y convierte la zona en un potencial objetivo militar para “enemigos” a los que los americanos agredirán desde allí.

La gente de los pueblos agredidos por EE.UU. que cuentan con otro instrumento de dominación más en su contra

La gente de EE.UU. normal, que se ve conducida a esta estrategia militarista de su Estado.

Y si alguien sale bien parado:

el imperialismo de EE.UU. que coloca una base más en su estrategia de dominación y, para postre, un “enlace” para condicionar la política de defensa española en el Estado Mayor Conjunto español.

El militarismo político español, que refuerza su alineamiento con el imperialismo americano y se convierte en apéndice de su entramado

El ejército español, que consigue escalar posiciones y armamento “homologado” con el de EE.UU.

Las industrias militares de EE.UU. y de España que hacen negocio con todo esto.

El contexto mundial militarista y los líderes que basan su estrategia en el refuerzo de este.

Los líderes de pacotilla y los tiranos de África que encuentran en una parte legitimación por medio del apoyo americano a sus políticas nefastas y por otra legitimación para oponerse violentamente a estas.

Ya lo ven, todos contentos.

Fuente: http://www.utopiacontagiosa.org/2015/06/22/los-jugosos-negocios-de-la-base-de-moron-para-los-de-arriba/