
¿Jugadores de airsoft durante un receso?, ¿integrantes de una despedida de solteros en pleno avituallamiento?, ¿chirigoteros dándole al alpiste? Cualquiera de estas posibilidades sería menos preocupante que la realidad: un grupo de militares tomando cerveza pertrechados de armamento en una terraza de Vilafranca del Panadès. «Seguro que después de la cerveza el rifle automático pesa menos», comentaba con sorna a través de sus redes Gabriel Rufián, portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados.
La instantánea resulta, cuando menos, inquietante. Tal es así que fuentes de Defensa se han apresurado a comunicar que investigarán si los militares, unos 70 integrantes de un grupo de legionarios que regresaban de unas maniobras, cometieron alguna infracción al consumir alcohol, dejando sus armas a los pies.
La imagen, que causó estupefacción entre los vecinos de Vilafranca, suscitó numerosos comentarios en las redes sociales: la CUP de Vilafranca, sin ir más lejos, exigió que a los militares que se fueran de la población.

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