
J. V. PÉREZ PARDO
Tomado de La Verdad (Alicante)
Atajar el problema de la violencia machista desde los primeros síntomas sería más efectivo si los médicos de Atención Primera dispusieran de más tiempo para atender y diagnosticar a las mujeres que acuden a las consultas. El presidente de la Sociedad Valenciana de Medicina General, el alicantino Camilo Fuster, pone el dedo en la llaga ante la «falta de tiempo y medios» que padecen los facultativos en los centros de salud, las instalaciones sanitarias más cercanas a los usuarios, para tratar estos casos.
Un informe de la Sociedad Española de Medicina General revela que el 95% de las mujeres maltratadas acude más de una vez a las consultas de los centros de salud durante el primer año de maltrato, aunque alegan otros motivos de consulta y no comunican su situación de violencia doméstica, «por vergüenza o porque realmente creen que se merecen lo que les está ocurriendo», apostilla Camilo Fuster.
«Antes de la agresión física existe el acoso psicológico continuado», explica el facultativo. Antes de la bofetada, el insulto; antes del ultraje, el menosprecio, y así en un círculo vicioso que acaba, en primer lugar, con una consulta al médico «por un serio problema de tristeza, ansiedad o depresión» en las mujeres maltratadas, unos cuadros en los que se percibe un incremento. «Con el tiempo que tenemos para atender a los pacientes, se les administra casi de forma automática un anxiolítico o un analgésico, sin saber realmente qué es lo que ocurre detrás», desarrolla el médico.
Pero, claro, el problema persiste. Una mujer maltratada puede acudir cuatro o cinco veces al médico durante el primer año de maltrato por causas psicológicas sin reconocer lo que realmente le sucede en casa. «Tienen una presión muy fuerte, de su marido o de la familia para que no denuncie», manifiesta Fuster.
«O conoces muy bien a la mujer y realmente hablas con ella hasta que se derrumba y te lo cuenta o se deriva directamente al psicólogo para que él haga el diagnóstico», comenta sobre la práctica habitual en las consultas. Un tiempo precioso que, en estos casos, puede ser vital para atajar el problema.
Fuster ha vivido en sus propias carnes cómo una señora se le derrumbó en la consulta y le explicó que su marido la maltrataba. «Pasado un tiempo con continuas visitas, también cité al marido y traté a la pareja», cuenta el doctor.
Por su intervención, quizás se salvó una vida. Pero seguro que la actuación de este titular de Atención Primaria algo pudo solucionar. «El médico de cabecera es el que debe detectar el problema antes de que se agrave más», cree firmemente al presidente de la Sociedad Valenciana de Medicina General.
«Nos tiramos el 70% del tiempo rellenando informes, haciendo burocracia en lugar de atender a los pacientes», se queja el médico, que reclama más inversión en recursos humanos para ejercer una auténtica labor preventiva. En este caso, contra la lacra de la violencia machista.