La Generalitat exige el cese total de actividades en el almacén de gas Castor

Mercè Pérez Pons. Tarragona

La Generalitat de Cataluña exige la paralización total de la actividad del proyecto Castor, el almacén de gas subterráneo ubicado a una veintena de kilómetros de las costas de Alcanar (Tarragona) y Vinaròs (Castellón), en cuyas inmediaciones se está produciendo una oleada de terremotos, el mayor de ellos de magnitud 4,2 en la escala de Richter, registrado la madrugada de este martes. La Generalitat Valenciana ha activado esta mañana en los municipios castellonenses de Peñíscola, Vinaròs y Benicarló el Plan de Riesgo Sísmico en fase de seguimiento. El ministro de Industria, José Manuel Soria, ha asegurado que tiene «la constancia» de que el almacenamiento subterráneo, cuya actividad se detuvo el jueves por movimientos sísmicos, cuenta con todos los estudios necesarios.

Sin embargo, el delegado de la Generalitat catalana en las Tierras del Ebro, Xavier Pallarès, no descarta que una negligencia en las instalaciones haya sido la causante de las crisis sísmica. “El día 24 se registra el movimiento sísmico de 3,6 y este movimiento, según nos dicen en el Instituto Geológico de Cataluña, parece ser que se produce por inyección de gas, son las primeras conclusiones a falta de contrastar aún con los datos” de los organismos españoles, ha explicado Pallarès. “El día 26, el Ministerio de Medio Ambiente pide paralizar cualquier actividad en el Castor, pero entre los días 29 y 30 se producen terremotos por dilatación de rocas. Algo ha sucedido, puede ser por una grieta que se haya hecho más grande, por poros a través de los que se escapa el gas o porque la empresa del Castor no hizo caso a las órdenes del ministerio”, ha continuado narrando el delegado de la Generalitat. Pallarès pide a la compañía promotora del almacén la “paralización de todos los trabajos” en el Castor y al Gobierno un estudio geológico de la zona.

La empresa promotora del Castor, ESCAL UGS, intenta frenar las críticas y sostiene que el 16 de septiembre finalizaron las inyecciones de gas colchón programadas hasta la fecha. “La actividad de inyección de gas sigue paralizada en estricto cumplimiento de las órdenes del Ministerio de Industria. Tanto la planta marina como la planta de operaciones terrestre están en perfectas condiciones, todo el personal sigue en sus puestos de trabajo, garantizando la seguridad y la operabilidad de las mismas”, ha informado ESCAL UGS.

Alarma en Castellón y las Tierras del Ebro por la oleada de seísmos
La oleada de terremotos ha disparado el rechazo al almacén Castor, cuyas instalaciones en tierra se encuentran en Vinaròs. Más de 300 personas se concentraron este lunes por la noche frente al Ayuntamiento de esta población para mostrar su repulsa al proyecto.
En la protesta participaron representantes de la Plataforma en Defensa de las Tierras del Sènia, quienes piden la paralización definitiva del almacén, y también miembros del Ayuntamiento de Alcanar. Este último consistorio siempre se ha mostrado beligerante con el Castor argumentando que perjudica los dos motores económicos del municipio: el turismo y la pesca.

El alcalde de Alcanar, Alfons Montserrat, denunció la falta de transparencia e información. “Los temblores ocurren cuando solo se ha inyectado una pequeña parte del gas colchón, ¿Qué pasará cuando se inyecten cantidades mayores?, se preguntó Josep Manel Martí, responsable de Urbanismo del mismo municipio. Vecinos y ediles recordaron que el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente no contempló los riesgos sísmicos en la evaluación medioambiental del proyecto, tal y como admitió el Gobierno el 26 de septiembre cuando el Ministerio de Industria ordenó el cese de las actividades en el almacén.

Alcaldes del PP piden información sobre riesgos

En la Comunidad Valenciana, la alarma es similar a la que inquieta a los alcaldes de Cataluña. El alcalde de Vinaròs (Castellón), Juan Bautista Juan (PP), ha exigido este martes información sobre los riesgos reales de los seísmos atribuidos a la actividad del almacén. “Hemos pasado de la mera anécdota a tener inquietud y temor”, ha indicado. Los primeros movimientos en la zona se registraron en paralelo a los trabajos de inyección de gas colchón en el almacén a principios de septiembre, pero se han intensificado con la paralización de los trabajos. El regidor ha avanzado que mantendrá mañana una reunión con representantes del Gobierno de la comunidad, con el presidente de la Diputación, Javier Moliner, y con los alcaldes de Benicarló y Peñíscola, también afectados por los seísmos.

Bautista Juan exige que se comunique “el riesgo real” para la población y que tanto el Ministerio de Industria como la empresa ESCAL UGS, concesionaria del proyecto, den explicaciones de lo que ocurre. “Sobre todo, queremos que desaparezca esta inquietud”, ha dicho.

El alcalde de Peñíscola, Andrés Martínez (PP), se ha manifestado en la misma línea y reclama que “se restablezca la situación anterior”. “Antes no había seísmos y ahora tenemos uno cada pocos minutos”, ha apuntado. Martínez recuerda que el Ayuntamiento ya se pronunció en contra de este proyecto ante la posibilidad de perjudicar el turismo que nutre la economía local.

Por otra parte, Protección Civil de la Generalitat de Cataluña, a través del Centro de Coordinación Operativa de Cataluña (CECAT), está realizando un seguimiento de la evolución de los seísmos y se mantiene en coordinación permanente con los municipios afectados.
Pese a que se constata un incremento de las magnitudes sísmicas registradas en las últimas horas, no han alcanzado valores que puedan provocar daños en edificios e infraestructuras, ha informado el organismo catalán. Según Protección Civil, la actividad sísmica en esta zona se está produciendo en una falla en el interior del mar ante la costa de Castellón, hecho que evitaría un seísmo de gran magnitud, aunque la zona es de un peligro sísmico no menospreciable por lo que no se puede descartar una tendencia creciente en la magnitud de los seísmos. Desde Protección Civil se traslada un mensaje “de tranquilidad y prudencia a la población”, además recomienda a los vecinos estar atentos a la información de autoridades y canales oficiales de las Administraciones públicas.

Por otra parte, el portavoz de ERC en el Congreso, Alfred Bosch, ha pedido este martes  la comparecencia del ministro de Industria, José Manuel Soria, para que dé explicaciones sobre los seísmos. «Hemos seguido muy de cerca este proyecto porque ofrece muchas dudas tanto por los aspectos económicos como por los aspectos ambientales y sociales, y los hechos, desgraciadamente, nos están dando la razón», ha sentenciado.

¿Qué es el proyecto Castor?

El Proyecto Castor aprovecha un antiguo yacimiento petrolífero situado a unos 21 kilómetros de la costa, frente a Vinaròs (Castellón), y a 1.700 metros de profundidad. Se trata de un depósito estratégico, pensado para almacenar una cantidad de gas natural equivalente a un tercio de lo que consume toda España en 50 días. La obra aprovecha la estructura geológica del antiguo yacimiento petrolífero de Amposta (Montsià), y ha sido posible gracias a una inversión de 1.300 millones de euros, aportados por un consorcio de 19 bancos internacionales, cinco de los cuales son españoles. Según Escal UGS, se trata de un emplazamiento estratégico para España, muy necesario para sortear los periodos de escasez en el suministro de gas natural.


Alarma en Castellón y las Tierras del Ebro por la oleada de seísmos

Mercè Pérez Pons. Tarragona

“De repente, las placas de yeso del techo de mi casa empezaron a vibrar, noté sacudidas, creía que había algún ladrón caminando por el tejado intentando entrar a robar, me llevé un susto tremendo”, explica Jordi Delgado, vecino del municipio de Alcanar (Tarragona). Lo que vivió este farmacéutico de 29 años pasados 15 minutos de la media noche del domingo no fue un intento de hurto, sino un terremoto de 3,6 grados en la escala de Richter registrado en las inmediaciones del Proyecto Castor, el almacén de gas subterráneo ubicado a unos 20 kilómetros mar adentro de las costas de Alcanar y Vinaròs (Castellón) cuya actividad paralizó la semana pasada el Ministerio de Industria. Aquella noche hubo 22 seísmos, de los que la población sintió cinco. El mayor fue de 3,9 grados.

En Amposta (Tarragona), población cercana de las Tierras del Ebro, algunas familias se despertaron sobresaltadas: “Estaba acostada y la cama vibró, también se movieron las ventanas, mi marido estaba sentado en el sofá y le temblaron las piernas”, narra Tere García, de 30 años. Alrededor de las 4 de la madrugada el seísmo de 3,9 grados —el mayor registrado por el Observatorio del Ebro desde 1975— se dejó sentir en los cimientos de numerosas viviendas provocando la alarma entre los vecinos y encrespando más los ánimos.

En menos de un mes, tiempo en el que la empresa, Escal UGS ha retomado la inyección de gas colchón en las instalaciones, la zona ha sufrido una oleada de pequeños temblores. Se han contabilizado alrededor de 250. El Instituto Geográfico Nacional (IGN) trabaja en un estudio con el que intentará esclarecer el origen de estos seísmos. A la espera de los resultados, Industria mantendrá el cese de la actividad.

El trabajo estará listo en unas dos semanas, calcula Emilio Carreño, director de la Red Sísmica del IGN. La falta de episodios sísmicos de importancia hace que la tarea sea más laboriosa. “En las zonas donde hay mucha actividad se conocen los mecanismos de las fallas, se sabe cómo funcionan habitualmente, pero de aquí hay poca información, tenemos lo que puede obtener por la geología”, explica Carreño. El terremoto de más intensidad en la zona, 3,6 en la escala de Richter, ocurrió en Viver (Castellón) en 1973. En 1981 también se registró otro de 3,3 en el mar, en una zona muy próxima a la plataforma
La actividad sísmica “debe ser estudiada con profundidad y rapidez”, afirmó ayer Recaredo del Potro, presidente de Escal UGS, empresa controlada por ACS, quien recordó que las operaciones en la planta finalizaron el 16 de septiembre. Los responsables de la empresa, que prevén retomar las inyecciones de gas a finales de octubre, se reunieron con el Ministerio de Industria.

Todo lleva a pensar que los terremotos se deben al almacén de gas, aunque todavía no hay pruebas que permitan afirmarlo de forma concluyente, manifestaron miembros de Protección Civil de la Generalitat, representantes de la Dirección General de Minas y del Instituto de Geología catalán, informa Rebeca Carranco.

Jonathan Gómez Cantero, vocal del Colegio de Geógrafos de España, alertó: “La multitud de temblores podría originar deslizamientos del talud y corrientes de turbidez: desprendimientos y corrimientos de tierra subterráneos que a su vez podrían provocar perturbaciones en la superficie del mar e incluso daños en zonas marítimas a causa de pequeños tsunamis”.

El País