
«Ellos pensaban que iban de ayuda humanitaria y a reconstruir el país»:
La madre del soldado fallecido ayer en Afganistán pide al Gobierno el retorno de las tropas.
EFE – Las Palmas de Gran Canaria
La madre del cabo muerto en Afganistán Cristo Ancor Cabello, Concepción Santana, declaró este jueves que su hijo falleció «haciendo lo que a él le gustaba, que era su profesión, trabajando en lo que él quería, por y para su patria», aunque pidió el retorno de las tropas de aquel país.
«Le pediría al gobierno que tantos chicos jóvenes, por favor, que se los traigan para su tierra que nosotros ahí no pintamos nada».
«Tiene que pasar una cosa así para que el pueblo se dé cuenta de lo que realmente está sucediendo en Afganistán», dijo Santana en una entrevista concedida a CanariasRadio, según anunció la emisora autonómica mediante un comunicado.
En él se relata que la madre del soldado señaló que su hijo era soldado «por vocación, no por necesidad», pero afirmó que, «antes de ir allí, él no era consciente de lo que le podía pasar».
«La cosa se complicó»
«Después la cosa se complicó. Ellos pensaban que iban de ayuda humanitaria y a reconstruir el país», se añade en el texto.
Concepción Santana insistió en que Cristo Ancor siempre quiso ser militar, tenía condecoraciones y la condición de tirador selecto y que ya había cumplido misión en el extranjero en Líbano, en lo que «comentó que era un paseo, unas vacaciones, en comparación con lo que estaba pasando en Afganistán», según subrayó.
La madre del militar agradeció, en todo caso, el apoyo recibido del Ejército y del Ministerio de Defensa, precisando que la ministra Carmen Chacón, que se puso en contacto telefónico con ella, le dio «su palabra de honor de que iba a traer el cuerpo lo antes posible».
Diario Público
«Lo mandaron a una guerra»
B. SAGASTUME / T. G. RIVAS | LAS PALMAS/MADRID
Llevaba en su DNI escrito el destino. Cristo Ancor Cabello Santana -simplemente Ancor para todo el mundo dentro del Ejército- llevaba desde su bautizo la idea del valor y de las armas, ya que su nombre, de origen guanche, se vincula con la idea de «guerrero de Tenerife». Pero había nacido en Las Palmas, hace 25 años. A los 19 sintió la vocación militar, seis años antes de que encontrase la muerte, ayer, en Afganistán, cuando una mina cortó su vida.
El profundo dolor fue ayer el signo distintivo del barrio de Schamann, en Las Palmas de Gran Canaria, donde creció y se crió Ancor Cabello. Su abuela no podía superar el terrible momento. «Lo obligaron a ir», decía entre lágrimas. Sin embargo, algunos miembros del Ejército recordaban ayer que la gran mayoría de los destinados en Afganistán van de manera voluntaria, «y con muchas ganas». Otras fuentes cercanas al fallecido también afirman que aceptó el destino por propia voluntad.
Cristo Ancor Cabello era padre de un niño que no llega al año de edad, según algunos amigos del barrio. Su abuela, Concepción López, seguía sin saber qué era lo que había ocurrido con su nieto, al que «le dijeron que iba en misión humanitaria y le llevaron a una guerra».
En el Palacio Militar de Las Palmas, en pleno centro de la ciudad, todos le conocían, ya que pasó allí la mayor parte de su carrera. «Es casi imposible que alguien que haya pasado por la sede del Gobierno Militar no recuerde a Ancor», señalaba ayer uno de sus ex compañeros.
En el edificio de la capital grancanaria permaneció hasta que pasó a ser parte de un contingente de la Legión que estuvo desplegado el año pasado en el Líbano, como parte de la Brigada Multinacional Sureste de la Fuerza Interina de Naciones Unidas.
Tras un ascenso, pasó a Fuerteventura, como parte del Regimiento de Infantería ligera Soria 9, el más antiguo de los ejércitos regulares del mundo, que en abril pasado celebró su 500º aniversario.
«Una persona excelente»
Fueron muchos los ex compañeros y personas cercanas que ayer se acercaron durante todo el día al domicilio de la calle Teobaldo Power en Las Palmas de Gran Canaria. Sus familiares estaban conmovidos -su abuelo Juan sufrió un ataque de nervios al enterarse- y a la espera de la repatriación del cadáver, que podría producirse entre hoy y mañana.
El sargento Camacho, que compartió muchas horas con él dentro de la vida militar, lo recordó como «una persona excelente y muy trabajadora» en el aspecto profesional. Su actuación en el Líbano le valió una condecoración, tras haber pasado más de un mes destinado en el Cercano Oriente. Por su permanencia en Afganistán ya se había hecho acreedor a una nueva distinción. Tras su muerte en Siah Washan, el Ministerio de Defensa informó que concederá a su familia una indemnización de 140.000 euros. Cabello será condecorado, a título póstumo, con la Cruz al Mérito Militar.
El pasado mes de agosto, Ancor cumplió un año en el cuartel de Regimiento de Infantería Ligera Soria 9 de Puerto del Rosario.
«Vocación total»
«Pese a que ha sido poco tiempo el que ha estado con nosotros, deja un vacío muy grande», expresó a este periódico la sargento primero Ana José Martín cuando ayer se reunió con los familiares del fallecido. Según la suboficial, el cabo Ancor tenía «vocación total por el Ejército y el trabajo que desempeñaba. Le gustaba todo». Los miembros de su compañía le recuerdan como un joven «muy trabajador, muy alegre, amigo de sus amigos. Nunca se le veía triste. Se prestaba como voluntario para cualquier labor que se le pusiera por delante».
Ancor dormía en el cuartel de Fuerteventura de lunes a viernes. Los fines de semana volvía a Las Palmas de Gran Canaria para reunirse con su familia y su único hijo.
«Daba igual con quién se encontrara. Al primero que pillaba, se ponía a bromear con él o a preguntarle por su vida. Se hacía notar. Era muy extrovertido… Se le va a echar en falta», lamenta la sargento.
Diario ABC
Su abuela: ´Le dijeron que iba en misión humanitaria y le llevaron a una guerra´
El soldado, natural de Gran Canaria, había sido padre hacía poco tiempo e iba a ser relevado en abril
EFE
AGENCIAS
Rota por el dolor, la abuela del cabo Cabello, Concepción López, ha firmado que a su nieto «le dijeron que iba en misión humanitaria y le llevaron a una guerra». El fallecido, según señalaron sus vecinos, había sido padre hacía poco tiempo e iba a ser relevado en abril. Durante la jornada de ayer se vivieron momentos emotivos entre familiares y amigos que se acercaron hasta la vivienda, así como militares amigos del cabo, que quisieron expresar sus condolencias.
El cabo Cristo Ancor Cabello, que murió ayer en Afganistán después de que el coche blindado que conducía pisase una mina, era miembro del Regimiento de Infantería Ligera Soria 9, con base en Fuerteventura. Ingresó en el Ejército en 2003 y, entre agosto y marzo de 2008, y estuvo en Líbano con el contingente de la Legión que lideró en ese periodo la Brigada Multinacional Sureste de la Fuerza Interina de Naciones Unidas (Finul).
Actualmente estaba destinado en el acuartelamiento de Fuerteventura, aunque, antes de trasladar su residencia a la isla majorera, el fallecido había vivido con sus padres en la vivienda familiar de la avenida de Escaleritas, de la capital grancanaria, donde hoy algunos vecinos del edificio expresaron su tristeza por la muerte del militar.
Será condecorado con la Cruz al Mérito Militar
El funeral se celebrará hoy o el viernes en Las Palmas de Gran Canaria, aunque el Ministerio de Defensa ya ha anunciado que le condecorará a título póstumo con la Cruz al Mérito Militar con distintivo rojo, así como que concederá a su familia una indemnización de 140.000 euros, en aplicación de la normativa vigente en materia de recompensas militares y de fallecimiento en operaciones de mantenimiento de la paz. Además, la familia del cabo Cabello Santana tendrá derecho a una pensión mensual por su fallecimiento en acto de servicio.
Diario Información