
La Generalitat exigirá que todas las iniciativas urbanísticas que afecten al litoral de la Comunidad Valenciana adopten medidas concretas para prevenir el cambio climático, según manifestó ayer el conseller de Territorio y Vivienda, Rafael Blasco.
El conseller reconoció que la costa «baja y llana» de la Comunidad la hace muy sensible al cambio climático y anunció que el nuevo Plan de Acción Territorial del Litoral limitará las edificaciones en primera línea de costa.
Los datos relacionados con la Comunidad Valenciana contenidos en el estudio Impacto del cambio climático sobre Europa, de la Agencia Europea de Medio Ambiente, anuncian un aumento de la temperatura durante los próximos 50 años que se estima en 3,7 grados de media respecto a la media de los últimos 40 años.
Además, en los próximos 50 años las precipitaciones estivales podrían descender un 27% y el nivel del Mediterráneo aumentaría hasta veinticinco centímetros; entre el 20% y el 40% de las especies animales permanecería estable, mientras que el resto desaparecería o emigraría; y, en el peor de los escenarios, el descenso de alimentación de caudales en el Júcar y el Segura sería del 50% en el 2070.
Prevenir
El nuevo Plan de Acción Territorial del Litoral, previsto en la Ley de Ordenación del Territorio y Protección del Paisaje, recogerá todas las medidas que recomienda la UE para la prevención de los efectos del cambio climático en el litoral, según el conseller. «Algunas de las medidas, como el desplazamiento de las edificaciones a segunda y tercera línea de playa, ya las está impulsando el Consell a través de la planificación urbanística», añadió Blasco. Según datos de la Conselleria, el crecimiento urbanístico en segunda y tercera línea de playa ha sido un 7% mayor que en primera línea.
Además, el proyecto Costa Natura, que pretende ponerse en marcha en colaboración con el Ministerio de Medio Ambiente, prevé un plan de choque de restauración de las restingas litorales, es decir de los espacios que defienden los humedales de los temporales y de la intrusión salina. Territorio considera que este plan «se verá favorecido por las sentencias del Tribunal Superior de Justicia favorables a la Conselleria, que ha alejado definitivamente expectativas urbanísticas en estas zonas. Restingas como las de La Llosa, Moncofa, Gandía, Nules y Agua Amarga, son vitales para mitigar los efectos de dichos cambios».
Limitaciones
El citado Plan de Acción Territorial del Litoral estará listo para el próximo mes de octubre, según la Conselleria, y recogerá todas las medidas que recomienda la Unión Europea, además de retirar hacia segunda y tercera línea de costa las edificaciones del litoral, y limitar las de primera línea.
La UE también recomienda proteger los humedales costeros, restaurar los sistemas dunares de las restingas litorales (zonas de transición entre el humedal y la costa), retirar las infraestructuras de comunicación en paralelo a la costa y favorecer las edificaciones en perpendicular.
Evitar el incremento de los puertos del litoral y apostar por los puertos de interior, por ejemplo, en la desembocadura de los ríos, es otra de las medidas recomendadas por la UE y que la Conselleria asegura que recogerá. También aconseja la Unión restringir las edificaciones en zonas inundables del litoral, el retranqueo de la edificación por encima de la cota de un metro sobre el nivel del mar, y no permitir infraestructuras de comunicación paralelas a las líneas de costa y pegadas al mar. También señala que las penetraciones de las vías de comunicación al mar deberán ser en forma de peine, es decir perpendiculares al mar, y que las cesiones de espacios libres y zonas verdes se efectuarán en el frente marítimo de la edificación.
El PSOE pide medidas
El grupo socialista del Ayuntamiento de Alicante solicitó ayer al equipo de Gobierno popular que «celebre» la entrada en vigor del Protocolo de Kioto «obrando en consecuencia», con la puesta en marcha de normativas que faciliten la reducción de emisión de gases contaminantes a la atmósfera. A juicio de los socialistas, el Ayuntamiento de Alicante, en su ámbito de actuación, «puede ayudar a la disminución de la emisión de los gases que producen el efecto invernadero» y, al mismo tiempo, «mejorar la calidad ambiental de los vecinos, lo que significa mejorar su calidad de vid».
Con el objetivo de disminuir la contaminación que emiten los vehículos, la edil socialista Pilar Pérez subrayó la importancia de promover «una mejora sustancial en la calidad y utilidad de los transportes públicos», con actuaciones dirigidas a la revisión de los trayectos, de las frecuencias, del respeto a los carriles o paradas y de los vehículos o medios utilizados. También propuso mejorar la fluidez del tráfico, «por lo que deberían acometerse actuaciones urbanísticas y de ordenación de los sentidos de circulación y actuar sobre los incumplimientos de las normas de tráfico, dotando los necesarios recursos técnicos, organizativos y humanos».
El grupo socialista también exige más vegetación, mayor densidad y calidad de parques y jardines, incremento de zonas verdes, especialmente en la ciudad, usar sistemas de captación de energías limpias y mejorar la eficiencia energética de edificios e instalaciones públicas.
EDUARDO GALANTE PATIÑO DTOR. CENTRO IBEROAMERICANO DE LA BIODIVERSIDAD
«Yo mismo me asusté de las anomalías que estaba descubriendo»
«Es tan acelerado el cambio climático que plantas e insectos ya se desarrollan de forma anómala» «Hay muchos artrópodos que están emigrando a zonas frías, donde el calor no les impida vivir»
ANTONIO LÓPEZ/ALICANTE
EXPERTO. El profesor Galante, único científico alicantino que ha participado en el estudio. / LA VERDAD
El profesor Eduardo Galante Patiño dirige el Centro Iberoamericano de la Biodiversidad (CIBIO), ubicado en la Universidad de Alicante. Es uno de los 48 científicos (y el único alicantino) que suscriben, en calidad de autores principales, el informe Conclusiones de la Evaluación Preliminar de los Impactos en España por Efecto del Cambio Climático, realizado al amparo de un convenio de colaboración entre el Ministerio de Medio Ambiente y la Universidad de Castilla-La Mancha.
– ¿Es tan apocalíptico nuestro futuro como lo dibuja su informe?
– El panorama es así de real y lo que está pasando en todo el planeta, y por supuesto en nuestro país, hay que tomárselo muy en serio. El informe es tan preocupante que yo mismo me asusté.
– Usted coordinó el capítulo de Biodiversidad Animal como especialista en artrópodos. ¿Qué nos enseñan los insectos?
– Mucho. Tardamos casi tres años. Reunir información fue muy complicado porque había que recabar datos y evidencias de la situación real en España, todo contrastado sin hipótesis. Conforme me iban llegando, mi preocupación iba en aumento al comprobar que muchas especies ya han iniciado un desplazamiento hacia el norte de Europa. Señal de que algo ocurre en el planeta.
– ¿Por ejemplo?
– Las mariposas. Una especie concreta que hace años abundaba en Cataluña, donde les hacían un seguimiento continuo, resulta que ahora se han marchado a Finlandia. Huyen del calor y van buscando su temperatura ambiente habitual.
– ¿Y cómo repercute eso en la vida humana?
– Nos indica que algo importante está ocurriendo. Hay, por ejemplo, una especie de mosca que transmite enfermedades como la peste equina o la lengua azul del ganado, que son de origen norteafricano y que hace poco aparecieron en el sur peninsular. Pero ya se han encontrado en Mallorca y en Cataluña, donde jamás hubo. Si el cambio de clima continúa, antes de medio siglo llegarán a Bélgica, lo que supone trasladar hasta Centroeuropa el problema de la peste equina. Los insectos necesitan una temperatura media anual concreta para reproducirse. Si emigran, colonizarán zonas que hasta ahora eran frías.
– ¿Eso afectará a las plagas?
– Por supuesto, porque el daño será mucho mayor. El cambio de clima está afectando al desarrollo de los insectos, desincronizando su ciclo. Si los pulgones que se comen la hoja de la lechuga se desarrollan antes de que la planta crezca y no tenga hojas, se comerán la yema y el daño de producción es todavía mayor. Estamos acelerando tanto el cambio climático que los animales y plantas ya se están desarrollando de forma anómala. Y ese proceso es evolutivo y progresivo.
– ¿Y su conclusión, en general?
– Pues que el planeta está enfermo, desde el punto de vista climático. Que tenga cambios una mariposa puede parecer que no es importante, pero… Mis colegas han detectado que en este siglo la temperatura subirá hasta 7 grados, el mar invadirá la costa y las albuferas y deltas serán engullidos.
– ¿Y de que forma perjudicará eso a Alicante?
– Mucho. Son milímetros de invasión pero el proceso se acelera. En un siglo, el mar subirá hasta medio metro y afectará a las tierras del interior, que serán invadidas en varios kilómetros, en ciertas zonas. N o es para tomarlo a risa. El problema es que el mensaje no llega a la calle, se habla de exageraciones, de cosas de científicos o de ecologistas y no se toman medidas. Pero el tema aún se puede frenar. Al menos en una gran parte.
RESPONSABILIDAD SOCIAL EN EL FUTURO DEL TERRITORIO ANTONIO GIL OLCINA CATEDRÁTICO DE ANÁLISIS GEOGRÁFICO REGIONAL DE LA UNIVERSIDAD DE ALICANTE
(Nota de Tortuga: reproducimos también en estas páginas la opinión del Sr. Gil Olcina, principal valedor en el ámbito académico en nuestra tierra del Plan Hidrológico Nacional y al que el gobierno valenciano ha encargado numerosos estudios que avalan esta polémica infraestructura hídrica)
«Algunas afirmaciones son disparates tan grandes que más que alarma causan carcajadas»
«Me asombra que hagan augurios o predicciones del clima a 50 años vista cuando no son capaces de hacerlas a sólo 15 días»
Es una de las voces más autorizadas en su especialidad. El profesor de la Universidad de Alicante Antonio Gil Olcina, geógrafo, catedrático de Análisis Geográfico Regional, y también director del Instituto Universitario de Geografía, con sede en la institución académica alicantina, no las tiene todas consigo sobre muchas de las conclusiones a las que ha llegado el estudio que evalúa de forma preliminar los impactos en España por efecto del cambio climático. Ayer expuso su opinión en una charla con La Verdad.
– ¿A qué se debe su discrepancia, profesor?
– Bueno, ante todo he de dejar claro que el informe en cuestión no lo he leído, y por tanto hablo de las referencias que me han llagado. Pero la verdad es que me parece de un catastrofismo demasiado subido.
– ¿Entonces no hemos de hacer caso de lo que nos dicen?
– No nos confundamos: el cambio climático es algo que está de moda y sobre el tema opinan unos que están más preparados y otros que lo están menos, e incluso hacen oir su voz personas de dudosos conocimientos en Climatología.
– ¿Y no es cierto que la atmósfera se está calentando?
– Es verdad que se está produciendo un cierto calentamiento, sí. Pero de eso a hacerlo imputable a una actuación humana, media mucho trecho.
– ¿Carecen los autores de la suficiente preparación?
– Yo sólo digo que cuando uno tiene conocimientos de Climatología opina de forma muy prudente. Pero lo que me sorprende es que haya gente capaz de hacer pronósticos climatológicos a cincuenta años vista, que debe ser mucho más difícil que hacerlos a corto plazo, y sin embargo no sean capaces de predecir a quince o veinte días. Eso me lleva a recordar una frase de un famoso vulcanólogo francés, que decía que «hay mucho vivo viviendo del cambio climático». Desde luego, yo creo que cierta parte de razón no le falta.
– ¿Observa usted alguna tipo de deficiencia en los estudios realizados?
– Lo que creo es que los modelos que se utilizan son muy sufridos. Y, según cómo se alimenten, ofrecen resultados más o menos espectaculares.
– Entonces usted cree que no hay problema en seguir echando gases a la atmósfera…
– No, no, nada bueno se puede esperar de esas emisiones que provocan el efecto invernadero. Desde luego, conseguir una restricción es altamente positivo y eso sí que lo comparto por completo. Pero de ahí a hacer augurios y predicciones alegres sobre cómo va a cambiar el clima dentro de no sé cuánto tiempo pues… Me parece algo asombroso el modo en que se realizan.
– O sea, que se exagera demasiado lo que está ocurriendo.
– Si se trata de que consigamos de ese modo restringir los gases del efecto invernadero, eso siempre es positivo. Pero cuando lo que se nos pretende decir es que el mar nos va a invadir, que el nivel va a subir no sé cuántos metros pues… Son cosas que deben ponderarse y medirse mucho.
– ¿Quiere decir que puede crearse una alarma social de manera infundada?
– Esa podría llegar a ser unas de las consecuencias, desde luego. Pero yo creo que a veces el disparate que se dice puede ser tan grande que al final no produce alarma social sino que lo que provoca es la carcajada. De todas formas, insisto en que nada bueno nos puede traerse un aumento de los gases contaminantes. Ninguna consecuencia deseable tiene el efecto invernadero. Pero de ahí a decir cosas como las que leemos o escuchando, va un abismo. Sinceramente le digo que me asombran esas afirmaciones hechas a cuarenta o cincuenta años vista, cuando no se pueden hacer pronósticos de lo que va a ocurrir con el clima dentro de sólo quince días.