
Colocamos esta curiosa noticia no para dar voz a las polémicas entre los políticos gobernantes del municipio y los que están en la oposición, los cuales han demostrado, como es visible, su incompetencia en la gestión económica de Llaurí. Con independiencia de que la gente limpie las calles de buen grado o lo haga obligada por las circunstancias, recuperar funciones colectivas que antes se autogestionaban entre todos es algo que puede y debe verse como positivo, enriquecedor, pedagógico, favorecedor de los lazos sociales y la responsabilidad y como una oportunidad para que la gente de a pie recupere algo del poder sobre sus vidas que mantienen secuestrado las instituciones estales o municipales en este caso. Naturalmente la lógica y el sentido común indican que ya que las instituciones no se hacen cargo de estos servicios, la gente no tiene porqué pagar la parte proporcional de sus impuestos que a ellos van destinados. Esto puede ser un primer paso para ir recuperando la gestión, financiación y la organización de otros muchos servicios: sanidad, educación, etc. Nota de Tortuga.
El consistorio prescinde del barrendero y la recogida de basura se realiza sólo tres días a la semana.
SALVA VIVES. LLAURÍ
Los recortes no solo hacen retroceder los servicios sociales, también obligan a volver a retomar viejas costumbres como la de que sean los vecinos quienes barran las calles. Eso es lo que deben hacer los habitantes de Llaurí desde hace más de medio año tras haberse quedado sin servicio de limpieza, recuperando una tradición que se mantiene viva en las localidades pequeñas.
La falta de presupuesto llevó al equipo de gobierno formado por Gent de Llaurí (GdL) y el PP a prescindir de la única persona que ejercía las labores de barrendero. De este modo, si no lo hacen los propios vecinos no hay nadie que se encargue de mantener limpias las calles de la población.
La oposición, en palabras de la portavoz municipal socialista, Anna González, lamenta que la supresión de esta prestación «provoque que nuestras calles estén más sucias y presenten un aspecto descuidado». González, quien alaba la labor de limpieza que ejercen desinteresadamente los vecinos, asegura que éstos no puede limpiar todas las calles o la avenida, «ya hacen bastante encargándose de su trozo» apunta, y considera que para eso hace falta personal dedicado exclusivamente a dicha labor.
Recogida de basura sólo 3 días
Aunque el hecho de que hayan de ser los llaurinenses quienes barran las calles no es la única problemática que tiene el municipio con la limpieza. Desde principios de año, con la entrada en suspensión de pagos de Hermanos Calsitas -la empresa encargada de la recogida de residuos en el municipio-, el camión de la basura sólo pasa tres veces por semana. Concretamente cada lunes, miércoles y viernes.
El motivo es que equipo de gobierno se vio obligado a resolver el contrato que mantenía con la citada mercantil y conceder la prestación del servicio, por medio de un procedimiento de urgencia, a la algemesinense Esteve Barberá.
La oposición socialista critica que se haya disminuido la frecuencia de paso del camión, que antes era diaria. «Se acumula la basura, incluso llega a pasar tres días durante el fin de semana en el contenedor», denuncian González, quien teme que con las altas temperaturas del verano se generen problemas de higiene y hedores.
Levante