
La memoria y el corazón de África. Patrice Lumumba
inSurGente.-El 17 de enero de 1961 el jefe del gobierno de la República del Congo, Patrice Lumumba, elegido democráticamente por su pueblo fue torturado y asesinado como consecuencia de una conspiración organizada por el gobierno de Bélgica, con la necesaria complicidad de Estados Unidos, de Gran Bretaña y de las vergonzosas Naciones Unidas.
Esta verdad histórica, este magnicidio, esta complicidad asesina de todo el aparato «democrático» contra la lucha y el sufrimiento de un pueblo por su emancipación y su soberanía, silenciada, ocultada y robada, sale a la luz con total claridad en el último libro de Ludo De Wite (sociólogo belga), «El Asesinato de Lumumba», publicado en Memoria crítica.
La sangrienta dictadura de Mobutu que siguió al asesinato de Lumumba fue la herencia y el futuro que el colonialismo «democrático» pronosticó para África. El libro apuesta por la dramática verdad y conmueve. Ahí van algunos párrafos:
El libro empieza con dos citas:
«Los dioses no son todopoderosos, no pueden borrar el pasado» (Agatón)
«¿Cómo imaginar que un casco pintado de azul baste para liquidar los complejos de los oficiales conservadores de Suecia o de Canadá o de Gran Bretaña? ¿Cómo se puede suponer que un brazalete azul vacune contra el racismo y el paternalismo de una gente que tiene una visión de África consistente en cacerías de leones y mercados de esclavos, conquista colonial, gente cuya hisoria de la civilización se ha construido con la posesión de las colonias? ¿Cómo no iban a comprenderlo los belgas? Tienen el mismo pasado que ellos, la misma historia, y el mismo afán de poseer nuestras riquezas.» (Patrice Lumumba).
El 30 de junio de 1960, día de la independencia del Congo, el Palacio de la Nación de Léopoldville se llenó de personalidades congoleñas y extranjeras. Después del discurso del Rey Balduino, paternalista, fascista, ignorante y bufón, diciendo que «La independencia del Congo constituye la culminación de la obra concebida por la inteligencia del rey Leopoldo II», y después de las insignificantes palabras del presidente Joseph Kasongo, el presidente de la Cámara de representantes cedió la palabra al primer ministro Lumumba. Las autoridades extranjeras, con el necio de Balduino a la cabeza, bajaron de las nubes. El programa no preveía un tercer discurso y los servicios de Información del Congo no les habían comunicado el proyecto del texto.
Al hablar directamente al pueblo, y por encima del cuerpo diplomático reunido, explicó que la concesión de la independencia no era un regalo generoso de Bruselas, como pretendía el rey Baduino….ningún congoleño digno de este nombre podrá olvidar nunca que ha sido conquistada mediante la lucha, una lucha de todos los días, una lucha ardorosa e idealista, una lucha en la que no hemos escatimado ni nuestras fuerzas ni nuestras privaciones ni nuestros sufrimientos ni nuestra sangre.
La verdad de sus palabras lo sentenciaron a muerte.
No se priven.
Ludo de Wite: «El Asesinato de Lumumba»
y bruselas como meca de la union europea, hablando de la defensa de los derechos humanos basandose en la dignidad del hombre como base sobre la que construir Europa…
Eso si, los estados miembros, no podrán olvidar jamás y menos ahora que se desmoronan a pasos agitantados, que la explotación de «sus colonias» y la violación de los derechos humanos ejercida sobre sus pueblos, levantaron sus estados del bienestar.
Podrán vencer, pero no convencer…