Por Francois Sabado
El balance del gobierno Lula, un año después de su llegada al poder, es globalmente negativo para las clases populares
Desde el anuncio de las primeras medidas del gobierno Lula, muchos observadores vienen criticando algunos trazos de continuidad entre la política liberal del presidente Cardoso y las orientaciones económicas de Lula. Un año después, la dinámica neoliberal del gobierno se confirmó y se agravó. La política económica del Brasil está subordinada a los criterios del FMI, especialmente a partir de la aceptación del pago de la deuda externa. Cuando estaba en la oposición, el Partido de los Trabajadores (PT) exigía una «auditoría» de la deuda externa y un referendum para rechazar los dictados del FMI.
Una vez en el poder, el gobierno Lula continuó pagando la deuda. Más todavía: mientras el FMI condicionaba su «ayuda» al Brasil a la capacidad de realizar un superávit presupuestario primario de 3,75% del PIB, el propio Lula fijó el objetivo en 4,25%. Los presupuestos sociales sufrieron con eso un golpe: reducción del 18% en los recursos para la salud, reducción del 50% en el presupuesto para lucha contra la pobreza y al hambre, reducción de los recursos para la reforma agraria.
La oposición de los propietarios de tierra y las restrucciones presupuestarias gubernamentales no permiten el desarrollo de una verdadera reforma agraria, que incluya no solo la distribución de tierras, sino también la instalación de una infraestructura adecuada (electricidad, agua, máquinas, técnicas). Estos problemas fueron apuntados muchas veces por Miguel Rossetto (1)ministro de la Reforma Agraria. Cerca de 35.000 familias obtuvieron tierras en 2003. (2) Pero ¿cómo con tales restricciones presupuestarias cumplir el objetivo del gobierno: distribuir tierras para 400.000 familias?
En una entrevista reciente en el semanario Brasil de Fato -dirigido por los representantes del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST) y por otros sectores de izquierda- Plínio Sampaio, importante líder de la izquierda católica brasilera y próximo al MST, traduce las inquietudes de la izquierda y de sectores del movimiento campesino, y su decepción con el gobierno Lula. (3)
¿Cómo crear diez millones de empleos, objetivo declarado de Lula, con la política volcada a los mercados financieros? El primer balance en materia de empleo muestra el mantenimiento y hasta el aumento del desempleo: aproximadamente 20% de los habitantes de la región metropolitana de Sao Paulo, capital económica del país, no tiene empleo. (4)
El gobierno tiene una política que llegó a la confrontación con los funcionarios públicos, por la implementación de una reforma de la Previdencia que prolongó el tiempo de la contribución, redujo el nivel de las jubilaciones y pensiones, y reforzó los fondos de pensión.
No podemos dejar de tener en cuenta la confirmación del sistema de alianzas del PT, incluyendo al PMDB (partido de la antigua coalición de derecha), y los escándalos político-financieros que revelaron los lazos de Waldomiro Diniz -próximo a José Dirceu, actual brazo derecho de Lula y ex-presidente del PT- con la mafia brasilera de las loterías.
El encadenamiento de estos hechos y de estas decisiones muestra que hoy no hay «dos almas» que disputan entre si la orientación del gobierno. Las características propias del PT, como partido de origen «clasista», no pueden justificar la participación o el apoyo al equipo de Lula.
Lula, en verdad, mantiene cierta popularidad. Los sectores del mundo del trabajo, los intelectuales, las camadas politizadas en los sindicatos y en el PT que se oponen a él son minoritarios. Pero la defensa de los intereses de las clases populares, ante la orientación neoliberal del gobierno, exige la construcción de una alternativa política que asuma la ruptura con las exigencias del FMI, una política fiscal que garantice otra distribución de la riqueza, y tase las ganancias de los capitalistas y de los propietarios de tierra, para defender los servicios públicos, para aumentar los ingresos de las clases populares y crear millones de empleos, para implementar una reforma agraria radical.
Construir esta alternativa, de conjunto con los movimientos sociales, no puede hoy contemplarse con la participación en este gobierno neoliberal. ¿Cómo defender las posiciones de Democracia Socialista (DS, corriente identificada con la IV Internacional dentro del PT) y participar de un gobierno que se opone a ellas, punto por punto?
Esta cuestión está ahora en debate en la izquierda revolucionaria brasilera y en el interior de la propia DS. Para reagrupar una izquierda anticapitalista amplia en el interior del PT, es preciso preparar la ruptura con la política liberal del gobierno Lula.
De esta forma, la cuestión del futuro del PT está colocada. Como afirma la DS, la izquierda del PT no pretende abandonar la herencia y la legitimidad del partido a la dirección del «new PT» de Lula y Dirceu. Busca organizar una izquierda militante, retomando lo mejor de la tradición del PT.
Otros, como la senadora Heloísa Helena, del estado de Alagoas, militante de la tendencia Democracia Socialista, expulsada recientemente del PT, ya están comprometidos en la construcción de un nuevo partido.(5) Un diálogo entre estas dos opciones es hoy necesario, pues el año en curso será fértil en nuevos tests que dejarán más clara la situación.
* Publicado en Rouge, 1-4-04, semanario de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), sección francesa de la IV Internacional. Francois Sabado es dirigente de la LCR.
** Traducción de Correspondencia de Prensa
Notas de Correspondencia de Prensa
(1) Ministro de Desarrollo Agrario, es el representante de la tendencia Democracia Socialista en el gobierno Lula.
(2) De las 36.800 familias asentadas en 2003, 27.500 recibieron lotes de proyectos antiguos que fueron instituídos entre los años 1972 (dictadura del general G. Médici) y 2002 (gobierno de Fernando Henrique Cardoso). En algunos casos, los nuevos asentamientos se apoyaron en decretos de desapropiación de tierras firmados en el tramo final del gobierno neoliberal de Cardoso. En realidad, bajo el gobierno Lula, solo fueron asentadas 9.217 famílias en nuevos proyectos. Estos y otros datos sobre la reforma agraria, fueron publicados por el diario Folha de Sao Paulo (5-4-04) reproduciendo documentos oficiales del Ministerio de Desarrollo Agrario.
(3) Ver entrevista a Plínio Sampaio, «Gran decepción con los rumbos» del PT. Brasil de Fato, 4-3-04: www.brasildefato.com.br
(4) Sobre el balance económico del primer año de gobierno Lula, ver: César Benjamim, «Ellos no saben decir cosa cierta». Outro Brasil, 8 de marzo 2004: www.lpp-uerj.net/outrobrasil/; y Charles-André Udry, «Números intolerables…para los que esperaban un cambio». Rebelión, 29 de febrero 2004: www.rebelion.org/brasil/040299udry.htm
(5) Sobre el Movimiento por un Nuevo Partido (Esquerda Socialista e Democrática) ver información en los sitios de: Movimiento ( www.movimiento.com.br ), Marxismo Revolucionario Atual ( www.marxismorevolucionarioatual.org ), A l`encontre ( www.alencontre.org ), Rebelion ( www.rebelion.org ), Panorama Internacional ( www.ft.org.ar ) y ediciones anteriores de Correspondencia de Prensa.
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