
El Movimiento Mundial para el Desarrollo publica un informe que denuncia la decisión del FMI de liquidar las reservas de cereales en plena hambruna.
Patrick Mawaya
Cidaf
El desarrollo humano en Malaui atraviesa una crisis, agravada por una hambruna que amenaza a tres millones de personas. Son responsables de esta situación, las estrategias que el F.M.I. y el Banco Mundial han impuesto al gobierno.
En los esfuerzos para mejorar la situación económica en Malaui, parece que no se ha contado con el pueblo. El desarrollo humano en Malaui atraviesa una crisis, agravada por una hambruna que amenaza a tres millones de personas.
Son responsables de esta situación, las estrategias que el F.M.I. y el Banco Mundial han impuesto al gobierno. Kwesi Owusu, director del Southern Link (GB) y Francis Ng’ambi, presidente de la Red (Reseau) de justicia económica del Malaui, han preparado un informe publicado por el Movimiento Mundial para el Desarrollo. Según este informe, 70% de las familias rurales han sufrido la hambruna este año, después de las inundaciones de 2001.
Malaui es un país relativamente pequeño, de 118.464 km², con una población estimada en 10 millones, con una tasa de crecimiento de 3%. La población urbana representa alrededor de 14%. La gran mayoría reside en zonas rurales. El país podría conseguir una reducción de la deuda de mil millones de dólares, pero el servicio de la deuda seguirá siendo enorme. La grave crisis de hambre que sufre actualmente es la peor desde 1949. A esto hay que añadir la trágica situación social; una quinta parte de la población es seropositiva; una tercera parte desnutrida y más de la mitad vive con menos de un dólar diario. Una persona sobre tres es analfabeta. La economía de Malaui está basada en la agricultura. El tabaco es el principal producto de exportación y el maíz la alimentación de base.

El papel de Breton Wood
El informe de Kwesi Owusu y Francis Ng’ambi da un lista detallada de las catástrofes causadas por la política impuesta por el F.M.I., que ha cortado de raíz las posibilidades alimenticias de Malaui. Todavía actualmente, se ejerce una fuerte presión sobre el gobierno para que privatice el sistema de producción y distribución de los alimentos, en particular su Corporación de Desarrollo y Mercado de la agricultura. “Agricultural Development and Marketing Corporation” (ADMARC). Se pide también la supresión de subsidios agrícolas a los pequeños agricultores y la supresión de los controles de precios de los productos de base, como el maíz; una política que en el pasado ha permitido a Malaui evitar la hambruna. Esto ha causado una gran subida del precio de maíz, 400% entre octubre de 2001 y marzo del 2002.
El FMI está en el origen de la decisión desastrosa de liquidar las reservas de cereales en plena hambruna. Acusación que el FMI ha negado en varias ocasiones.
A pesar de la grave crisis humanitaria, los prestamistas internacionales insisten también, para que Malaui, duramente endeudado continúe reembolsando sus deudas a los países ricos, al Banco Mundial y al FMI.
En 2002 Malaui ha pagado en 2002, 70 millones de dólares , equivalente al 20% del presupuesto nacional, una cantidad que Malaui necesita desesperadamente para atender a las necesidades de la Salud y de la Educación. Estas directivas impuestas por el FMI han impulsado a los comerciantes a guardar grandes cantidades de cereales para la especulación.
La regresión económica
Malaui es sobre todo un país agrícola. Los productos agrícolas representan el 90% de sus exportaciones. Las más importantes son el tabaco , el té y el algodón. Malaui se encuentra en el sexto lugar de los países más pobres del mundo y en el segundo lugar, después de Mozambique, de los países más pobres del África Austral. Su clasificación en el Informe Mundial sobre el desarrollo humano, es muy baja: el 163 sobre 173.
El sector industrial no está muy desarrollado. Representa alrededor del 15% del PIB. Menos de 50 empresas grandes se encuentran en activo y la mayoría bajo control de extranjeros o del gobierno. El PIB de Malaui depende de la agricultura, con una tasa de crecimiento de 1,4% en 2001. Recientemente varias empresas importantes han cerrado definitivamente, incrementando el número de parados, sobre todo entre los jóvenes, muchos de ellos sin formación cualificada.
Además de la baja del PIB, hay otros problemas. Un estudio realizado en Julio de 1999 “Le Malaui: des consultations avec les pauvres”, (Malaui: consultas con los pobres), muestra que los pobres son los verdaderos expertos en pobreza. Según ese estudio la pobreza está causada por una baja producción agrícola, un alto grado de desempleo, precios demasiado altos para los productos de primera necesidad, la enfermedad, un alto índice de mortalidad, el analfabetismo y el HIV/SIDA.
Entre los principales problemas de los pobres destacan la falta de alimentos, de infraestructuras y de cuidados médicos locales, la falta de dinero, el desempleo, la enfermedad, la falta de agua potable, la dificultad de obtener préstamos para pequeños comercios y la escasez de leña para cocinar.
El desempleo, la droga, y la falta de educación, constituyen los grandes problemas de los jóvenes.
A estos problemas hay que añadir, la intimidación política, la subida constante de los precios debida a la devaluación de la “kwacha” malauiana y la falta de medicamentos adecuados en los hospitales y centros de salud. Los servicios sanitarios no son suficientes.
Las consecuencias de esta situación son desastrosas. Algunas familias han acumulado grandes deudas. El hambre amenaza y se hace sentir constantemente. Los niños no pueden asistir a clase. Sobre todo no tienen posibilidad de unos estudios secundarios. Los pobres son excluidos de muchas actividades.
El matrimonio de adolescentes, sobre todo de chicas, es moneda corriente como medio de sobrevivir. En los barrios pobres de chabolas, pululan los burdeles. A veces, varias mujeres alquilan una casa para la prostitución. Esto es muy corriente en los barrios comerciales de Blantyre. Desde que Malaui llegó a ser una democracia, con varios partidos políticos en 1993, la pobreza ha aumentado en los últimos años.
Niveles de vida
El coste de la vida muy alto, con pocas oportunidades de empleo y una producción agrícola muy escasa, los altos precios de las semillas y de los fertilizantes, una baja en la pesca, el HIV/SIDA, el aumento de la criminalidad, son los principales factores que hacen dudar de un futuro mejor para la mayoría de la población.
El sistema tradicional de ayuda, en la gran familia, está desapareciendo. La tendencia actual es buscar los favores de las personas ricas y políticos influyentes, que tienen poder para influir en las decisiones.
Grace Nkhoma, estudiante en el Chancellor College de la Universidad de Malaui y residente en el centro para jóvenes y niños (CEYCA) ha declarado en una entrevista:“los niveles de vida de la gente son bajísimos. Muchas personas, sobre todo en las zonas rurales, no tienen comida, ni vestido, ni alojamiento decente. Según ella, la raíz de esta situación es un mal ejercicio de la administración y la corrupción”.
“Históricamente, Malaui siempre ha sido un país pobre y es muy difícil salir de esta situación. Políticamente, el país ha estado mal gobernado y la corrupción aumenta cada vez más. Los servicios se han degradado, mientras que los dirigentes se llenan los bolsillos sin necesidad de justificar las fuentes de sus ingresos.
El trabajo de los niños
El trabajo de los menores, como medio de sobrevivir, está en aumento, sobre todo entre los huérfanos del HIV/SIDA, cada vez más numerosos.
Según un estudio realizado por la Comisión de Derechos Humanos de Malaui, entre diciembre del 2001 y marzo de 2002, el trabajo de los niños no está remunerado y conlleva actividades peligrosas para su salud física y mental. El trabajo de los menores según ese estudio, es debido a la situación de pobreza, la falta de formación, el SIDA, la desaparición progresiva del sistema familiar tradicional y la falta de motivación para enviar los niños a la escuela. En esta situación, aumenta el analfabetismo, la progresión del SIDA y una juventud improductiva.
Vemos también otro tipo de reacciones. Los agricultores, consideran el trabajo de los menores, como un elemento de socialización e integración, que les ayudará a formarse como adultos responsables.
La administración y los sindicatos descuidan la inspección de los lugares de trabajo. Sería necesario atender a los menores como se merecen. Hasta ahora el gobierno no tiene una política sobre el trabajo de menores.
La lucha contra la pobreza
El gobierno ha lanzado varios programas de lucha contra la pobreza. Ya en 1994, adoptó el programa prioritario de disminución de la pobreza (PAP). Con varios proyectos como los Fondos de Acción Social (MASAF). Unos años después, el gobierno comenzó a hablar de erradicar la pobreza.
La realidad es que el abismo entre ricos y pobres se hace cada vez más profundo. El gobierno preparó un buen documento con la estrategia de reducción de la pobreza en Malaui (MPRSP). Este documento, considerado como un paso adelante, fue publicado en Febrero de 2002, pero con un mínima participación de la población. Aunque considerado como un camino por recorrer, una evaluación crítica del documento evidencia que el gobierno no está muy comprometido.
En el presupuesto se ha dedicado poco dinero a la educación, a la salud y a la agricultura – sectores claves en la lucha contra la pobreza-, en comparación al dinero dedicado a “gastos del Estado”.Los gastos del Estado son fondos atribuidos al Jefe del Estado quien los utiliza a su discreción. Es un campo protegido. Aunque el presupuesto deba cambiarse, los gastos del Estado no pueden modificarse.
La toma de decisiones políticas sobre la pobreza, ha sido siempre el centro del problema. Con frecuencia no hay consultas previas. La consulta de las partes interesadas se lleva a cabo, después que las decisiones ya han sido tomadas.

La población, en el centro del desarrollo
El derecho de la población a desarrollar plenamente sus posibilidades, es una condición esencial para el desarrollo de una economía moderna. Dicho de otra manera, la población tiene que encontrarse en el centro del desarrollo, y no es el caso de Malaui. Las medidas que se toman, no tienen en cuenta a la población, sino que favorecen a los que están en el poder. Últimamente el gobierno ha impuesto una sobre-tasa a los mayoristas y a los minoristas.
Según la administración que recauda los impuestos, el precio de las mercancías después de la imposición de la sobretasa, no tendría que haber excedido del 8 %; sin embargo, los precios de los alimentos de base han aumentado de un 20%. Los malauianos no pueden procurarse el mínimo vital.
A causa de estas sobretasas, los restaurantes han tenido que aumentar los precios, incluso en las regiones más alejadas del país, como en el distrito de Merlanje.
El NEPAD : Un avance
El Nuevo Partenariado para el Desarrollo de África (NEPAD), tendría que significar progreso para África. Lillian Patel, la ministra de Asuntos Exteriores, está entusiasmada por el NEPAD. Sin embargo, ese documento no es todavía conocido en Malaui y no ha sido discutido en la Asamblea Nacional, aunque el gobierno ya ha dado luz verde para firmarlo. Malaui no consigue atraer inversiones. Varias empresas han tenido que cerrar sus puertas y el NEPAD, no puede hacer nada para mejorar la situación, porque no se integra en el sistema económico actual.
Para enfrentarse a la pobreza, hay que atacar primero el VIH/SIDA, el hambre, la política económica y el analfabetismo. El desafío está en dar a todos los malauianos la formación necesaria, para que puedan ser ciudadanos críticos, capaces de valorar las diferentes políticas que han guiado hasta ahora el país.
Sólo entonces, la crisis de desarrollo humano de la que tanto sufre el país, podrá ser erradicada.
Traducción de Jesús Esteibarlanda