Estamos ante una información incompleta, a causa de la fuente principalmente. Sin embargo con los datos que se ofrecen y leyendo entre líneas nos podemos hacer una idea de la situación. Las multinacionales agroindustriales, como Monsanto -la más conocida- llevan décadas tratando de que desaparezcan las semillas tradicionales en los países del mundo con mayor riqueza agrícola. La idea es que, una vez desaparecidas esas semillas, la agricultura de esos países se vuelva definitivamente dependiente de las semillas que venden estas multinacionales. Dichas semillas se venden bajo el pretexto de que son más productivas y resistentes a las plagas, pero se trata de semillas HÍBRIDAS. Esto quiere decir que no se pueden volver a obtener del fruto recogido para volverlas a sembrar al año siguiente. Así el agricultor queda aislado de su propia producción de semillas y se vuelve dependiente perpetuo de las que le venden las multinacionales agroquímicas. Este es el juego, y esta es la políica del Banco Mundial y de las principales oenegés que con el pretexto de la ayuda humanitaria se convierten en importantes lobbies de los intereses occidentales ante los gobiernos de los países pobres.

En esta ocasión, al parecer, Malawi ha experimentado a saltarse esas recomendaciones, o al menos algunas de ellas, con resultados evidentemente positivos. Una prueba irrefutable de que el tercer mundo en gran parte es tercer mundo por culpa de estas políticas neocolonialistas del capitalismo sin escrúpulos del que España forma también parte y del que se beneficia. Si esos estados pudieran organizar su economía en función de sus recursos y no en función de los dictados del FMI, el Banco Mundial y los grupos de presión de gobiernos occidentales, oenegés y multinacionales, otro gallo les cantaría. Nota de Tortuga.


Malawi aplica con éxito normas propias para combatir el hambre

El país africano reduce sus índices de desnutrición saltándose recomendaciones del Banco Mundial como la de no repartir semillas entre los agricultores

LALI CAMBRA – Ciudad del Cabo

Cada seis segundos, lo que se tarda en parpadear, un niño muere por malnutrición. Mil millones de personas pasan hambre. Más de la mitad de las diez millones anuales de muertes de menores lo son por malnutrición. Es el primer objetivo del Milenio para 2015, reducir el hambre a la mitad, pero fallar en su consecución hipoteca el resto de objetivos. Ni escuela universal, ni mejorar la salud de la mujer, ni luchar contra el sida o la malaria… nada puede obtenerse sin atajar el hambre. Depende de los gobiernos. Y algunos lo han hecho.

Malawi, con catorce millones de habitantes, ha tomado la iniciativa en seguridad alimentaria tras años de terrible hambruna. Y lo ha hecho con sus propias normas, al margen de los dictados de las autoridades económicas mundiales. «En 2001, teníamos huesos andantes por población. Un 50% de los niños tenía problemas de desarrollo y el 35% estaba por debajo del peso normal. Ahora, éstos son un 15% y aquellos, el 44%. Lo vamos consiguiendo», dice Mary Shawa, secretaria para la nutrición del país africano.

El Gobierno del presidente Bingu desarrolla desde 2005 programas para atender a enfermos crónicos y malnutridos severos. «El 20% de los niños malnutridos moría, hemos reducido esa cifra al 2%», para lo que elaboran su propio alimento terapéutico, enfatizan en dar el pecho desde el nacimiento y han iniciado una campaña para que la gente coma una dieta diversa, «con productos que cultivan ellos mismos, pues el 95% de la población consume lo que produce. Utilizamos la radio y panfletos para explicar cómo conseguir una dieta equilibrada. La gente está abierta al cambio. Se acuerdan de cómo fue el hambre de hace cinco años», añade.

Pero es que Malawi dio un paso más y saltándose recomendaciones de organismos como la Organización Mundial del Comercio o del Banco Mundial reinició un programa de subsidios de fertilizantes y semillas para los pequeños agricultores, -suspendido en el pasado por presiones del Banco Mundial y de los donantes internacionales-, que han logrado producciones récord: «Ya estamos exportando y la media de consumo diario ha pasado de 608 a 2000 kilocalorías por día».
Malawi no es el único país en haber desplegado medidas contra la malnutrición, pero sí destaca por haber situado el problema como eje central en su agenda.

«Necesitamos poner la nutrición en el nivel más alto de las agendas políticas», dijo Graça Machel, esposa del expresidente surafricano Nelson Mandela en un foro africano sobre malnutrición organizado por GAIN, a la que Machel apoya. La fundación GAIN (Alianza Global para la Mejora de la Nutrición), de Naciones Unidas, promueve asociaciones entre gobiernos y empresas privadas para el desarrollo de proyectos de nutrición sostenibles.

«La malnutrición no es carecer de comida, sino que la comida que se tiene no es de calidad suficiente», explica Ruth Oniango, especialista keniata en nutrición, «y la crisis económica global, con el incremento del precio de los alimentos, ha empeorado la situación». La crisis de los alimentos ha hecho que el número de los que pasan hambre se eleve a mil millones. Pese a que los precios parecen haber disminuido a nivel internacional, «localmente los países en vías de desarrollo siguen sufriendo precios muy elevados y una vez la población regresa a la pobreza porque ha vendido sus recursos para comer, les cuesta muchísimo recuperarse», recuerda Gregory Barrow, responsable de comunicación del Programa Mundial de Alimentos.

Además de planes específicos para poblaciones vulnerables (niños malnutridos, embarazadas y bebés o población enferma), incidir en la lactancia materna o en la extensión de comedores en las escuelas, fortificar los alimentos -añadir vitaminas y nutrientes- se presenta como una solución en la lucha contra la malnutrición.

Diario El País

4 thoughts on “Malawi desoye las recetas del Banco Mundial y mejora el nivel nutricional de sus ciudadanos”
  1. Malawi desoye las recetas del Banco Mundial y mejora el nivel nutricional de sus ciudadanos
    Si señor, pero donde se ha visto eso de no disponer de semillas. Hasta ahí podríamos llegar. Toda mi vida he visto en mi casa que se guardan las semillas de los mejores productos para sembrar el siguiente año, y espero que así siga por mucho tiempo, aquí , en Malawi y en todos los lugares, y los del banco mundial, que aprendan tambien a plantar y recolectar, que comemos de eso, no de sus recomendaciones interesadas para llenarse ellos los bolsillos.Les importan un pimiento las personas, solo les importa el dinero, pero… el dinero no se come. Ya les llegará su hora.

  2. Malawi desoye las recetas del Banco Mundial y mejora el nivel nutricional de sus ciudadanos
    Es terrible, triste, patetico, horrible el mundo que Monsanto nos ofrece con sus semillas verenosas y solo utilizables para una cosecha. Como podemos luchar contra esto? Hay solución? Que triste mundo que nos espera, el mismo que estan viviendo Africa y los paises que no estan desarrollados por culpa de los bancos mundiales. Tenemos que tomar ejemplo de un pais que lucha contra este banditismo. Unirnos para que paren de enverenarnos y empobrecernos.

    1. Malawi desoye las recetas del Banco Mundial y mejora el nivel nutricional de sus ciudadanos
      Siendo perspectivas positivas en cuanto a la situación de dicho pais-Malawi- sobre dicha problemática, el hambre, la pobreza (¿SALUD?) opino que es importante los medios para dichos proyectos. Proyectando a medio-largo plazo como objetivo general la soberania alimenticia (igualmente en otros aspectos de pueblos, sociedades, paises…-social, política, personal…)
      Al igual que recordar «que no solo de pan viven las personas» y la co-responsabilidad internacional desde la interpretación propia y ajena del concepto de soberania. !Cultura para tod@s!.

  3. Malawi desoye las recetas del Banco Mundial y mejora el nivel nutricional de sus ciudadanos
    Es un artículo muy interesante, ya lo había visto también en el País.
    Buceando por ahí, me encuentro con este post que veis en el enlace de abajo sobre el tema. Como veis, es nada menos que del 2007.
    Me pregunto por qué los del País lo traen ahora a colación…
    En cualquier caso, está bien claro a qué intereses sirven los «expertos» de bancos mundiales, efeemei, y toda esa caterva.
    Un saludo

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