
Desde que la policía acude a nuestras manifestaciones y se sitúa delante, a paso lento y abriendo camino, en lugar de ir detrás, corriendo y con la porra en la mano, entiendo que algo no anda bien.
El sentido de las manifestaciones en la calle son una expresión de protesta pública y de llamada de atención. Una protesta pública que, como consecuencia de un suceso concreto o de una sucesión de hechos continuados, trata de denunciar el orden social existente o al menos alguno de sus elementos, en general los más represivos del sistema.
Lo lógico entonces es que el sistema trate de impedir ese tipo de manifestaciones públicas, que ponen en tela de juicio su funcionamiento. Si este tipo de protestas públicas crece y se extiende entre la ciudadanía, el sistema corre peligro y para ello ha de implementar medidas eficaces: prohibición de este tipo de actos, legislar limitando al máximo el alcance de sus posibilidades de acción, intimidación con identificaciones, amenazas…, provocación para posteriormente intervenir disolviendo, etc.
Sin embargo, cuando este tipo de actuaciones por parte del sistema no se dan y todas nuestras protestas públicas son aceptadas, garantizadas y participadas de unas fuerzas policiales que vienen a proteger en lugar de a atacar; entonces es que el sistema no siente que corre peligro, no tiene miedo y por lo tanto consiente.
Desde la izquierda que engloba a partidos políticos, sindicatos y movimientos sociales, venimos llevando a cabo desde hace bastantes años, manifestaciones y otros tipos de protestas públicas que no llevan hacia ningún lado. Manifestaciones, concentraciones, carteles, folletos, incluso acciones directas que conllevan atención mediática y en ocasiones causas penales abiertas contra nosotr@s. No todas permitidas pero sí todas admitidas, digeridas por el sistema. Acciones que no conllevan consecuencias reales al objeto último de la protesta.
Llevamos a cabo acciones para sentir que no estamos solos, que somos al menos un grupo, que no nos contentamos con quedarnos en casa, que no nos cruzamos de brazos ante las injusticias. Todo ello nos honra pero, ni a corto ni a medio plazo produce resultados, y dudo mucho que a larga se consiga.
Nos contentamos con salir a la calle para vernos nosotr@s mismos, ya que nadie más nos mira. La monotonía, la excesiva frecuencia a veces de protestas que por obvias poco necesitan ser protestadas, la carencia de resultados posteriores…., nos lleva a ser cada vez más invisibles. Hace algunos años casi nos convertimos en profesionales de organizar manifestaciones. El orden de cada cosa, la música, los coros, la coreografía. Que todo saliera a la perfección. Y al final qué contentos todos del éxito obtenido. Objetivo cumplido: la manifestación ha sido un éxito. Pero nos hemos olvidado lo más importante, la manifestación no es un fin sino un medio, únicamente un medio.
Que duda cabe que el protagonismo que nos niega los medios de comunicación hace mucho daño, lo mismo que la miserable tergiversación de la realidad que hacen muchos de ellos. Igualmente la apatía general de la gente, la falta de interés y de conciencia, la profunda ignorancia de las mayorías, el perverso engaño a que somos sometidos desde esos mismos medios de comunicación; sin olvidarnos de todos esos amigos y amigas, conocidos cercanos que todavía no han caído en las redes de la desinformación, que muestran interés, ética, ideología, pero que escasamente o nunca dedican una hora de su tiempo o un euro de su bolsillo a nada que no sea su propio ocio y bienestar. Y cómo no el dinero fácil, el buen nivel de vida para una mayoría que se cree alguien porque disfruta de las propinas que dejan quienes se enriquecen a manos llenas: al fin y al cabo, aunque toque poco en el reparto…, menos da una piedra, y así todos contentos y engañados a la vez.
El jueves 13 de Noviembre vivimos otra nueva. En Alicante todos a rodear el Banco de España como acto simbólico para denunciar la crisis y el expolio cometido. Acto simbólico como siempre, que es lo que nos dejan hacer y lo único de lo que somos capaces por lo que se ve. Por la tarde que está cerrado, claro, por la mañana no va nadie porque hay que trabajar. Sólo pienso en como se estarán riendo de nosotr@s los que han saqueado sus arcas, viéndonos hacer el memo una vez mas.
Por desgracia no tengo ninguna receta de cómo hacer las cosas para que algo sea diferente, para salir de la indiferencia, para que algo cambie de una vez. Noviolencia, lucha armada, quemarse a lo bonzo, dejar de tener hijos para acabar con esta especie que no tiene solución….Si alguien tiene la receta por favor que la diga de una vez porque, hasta de hacer el memo hace tiempo que me cansé.
Manifestaciones: ¡Cuántos años haciendo el memo!
Exactamente el mismo rasero puede aplicarse a otro tipo de prácticas, por ejemplo, la acción directa noviolenta.
¿Hay un fetichismo por la adnv en determinados mmss, o realmente es una herramienta transformadora? ¿es la adnv una especie de «derecho al pataleo», una huída hacia delante cuando no se tienen ni idea de que poder hacer, o bien las últimas acciones que se están realizando están enmarcadas en campañas con cierta perspectiva táctica y estratégica? ¿se hacen acciones porque nos gusta hacerlas o por su verdadera efectividad?
Esto es todo un debate…
David
Manifestaciones: ¡Cuántos años haciendo el memo!
Fernando lo que dices me parece básicamente cierto. Sin embargo difiero en la actitud desde la que situarse ante el fenómeno, y en algunas variables que tú no contemplas mientras que otros sí lo hacemos.
Prometo un artículo a modo de réplica en cuanto tenga un rato.
Pero que conste que me ha gustado y me ha interesado esta reflexión.
Salut.
Manifestaciones: ¡Cuántos años haciendo el memo!
Esto es increible, tantos años luchando por el derecho a la huelga, manifestacion PACIFICA, etc, y ahora te molesta que se pueda realizar de esta forma, tu no quieres manifestarte por algo, tu lo que buscas es la provocacion por la provocacion.
En cualquier caso, si ahora las fuerzas de seguridad garantizan el libre ejercicio de un derecho tan largamente buscado es por que a lo mejor EL ESTADO DE DERECHO FUNCIONA mejor de lo que tu quieres o te interesa. dime ¿por que estas tan interado en enfrentamientos, violencia, represion, etc?¿sera jpara intentar justificar su propia idea de las cosas?, que decepcion.
Manifestaciones: ¡Cuántos años haciendo el memo!
Para contestar así no se que habrás leído en mi artículo. Deben haber mensajes ocultos entre líneas de los que ni yo mism ome he percatado.
Verás, no busco violencia ni represión, todo lo contrario. Lo que cuestiono es que esta forma de hacer las cosas ya no parece llevarnos a ningún lado. El sistema absorbe a la perfección todas las críticas para que todo siga como está, y nuestras voces aunque legítimas y legales apenas tienen ya repercusión alguna.
Si el estado de derecho funciona y nos dejan hacer, es precisamente porque ese estado ya no teme nuestras críticas ni nuestras movilizaciones. Es capaz de absorverlo totalmente y que toddo siga igual.
Desde luego que son conquistas sociales muy importantes, pero lo fueron mucho más en otros tiempos que ahora.A partir de ahora habrá que conquistar nuevas metas.
Manifestaciones: ¡Cuántos años haciendo el memo!
Gracias Fernando, por explicar aquí algo que muchos sentimos y que tu has tenido el valor de compartir. Me parece una reflexión muy acertada en los tiempos que vivimos. Por otro lado no comparto un par de cosas: uno la actitud derrotista y pesimista que desprende, da la sensación de que haces la critica desde ahí. La otra es que yo reivindico el salir a la calle como derecho, más allá de su efectividad política algunos necesitamos expresarnos así y señalar a quienes creemos responsables de forma abierta, pública y noviolenta. DE DERROTA EN DERROTA HASTA LA VICTORIA FINAL
Manifestaciones: ¡Cuántos años haciendo el memo!
Pues sí. Lo digo desde el pesimismo porque desgracadamente es así como me siento en esta lucha. Por otro lado yo también creo necesario salir a la calle y efectuar en ella parte de nuestra lucha y de nuestras reivindicaciones, y más que nunca poder señalar públicamente a los culpables de tantas atrocidades.
Lo que me produce tristeza es que toddo ello esté sirviendo de muy poco. Por un lado el hecho de que algunos de estos actos reivindicativos se conviertan en meras actos semi-festivos en los que pesa más la apariencia que otra cosa; por otro lado que ante la evidente falta de resultados positivos, de respuestas, no seamos capaces de articular otras fórmulas y continuemos anclados en lo mismo de siempre.
Quizá pasó el tiempo de las manifestaciones y hay que recurrir a otra cosa.
Y me produce mucha tristeza tb, criticas sin ser capaz de hacer alguna propuesta distinta y seria, pero no la tengo. Ojalá alguine la tenga o la busqeu y la encuentre y nos la haga saber. Habrá que empezar con la batalla de las ideas a ver qué tal.
Manifestaciones: ¡Cuántos años haciendo el memo!
Este artículo me ha hecho pensar mucho. Un servidor de ustedes ha pensado muchas veces cosas parecidas. Y sin embargo…
Quizás los que llevamos mucho tiempo en el ajo de las movilizaciones alternativas creemos que el tedio que nos produce hacer siempre cosas parecidas significa que estamos haciendo cosas tediosas.
Cuando se hizo la campaña por el «No» en el reférendum de la OTAN (1986) yo era un chaval con pocas cosas claras. He hablado con alguna gente que participó activamente en la movida, y que acabo muy decepcionada con el resultado de la campaña, y preguntándose sobre si movilizarse vale para algo, y tal y cual. Pues bien, yo todavía recuerdo el efecto que me producían los carteles por el “no”, y, según se me iban aclarando las ideas más claro tenía que había que volver a hacer carteles como esos, que había que seguir con ese empeño.
Cuando andaba uno en esos ires y venires de la insumisión, recuerdo que algunos militantes de organizaciones más tradicionales nos acusaban de dar mucho bombo a acciones puramente simbólicas; yo les oía como se oye al abuelo del que sabemos que se queja de las diversiones de los jóvenes porque él no es ya joven. Hoy en día, cuando cae bajo mi vista algún mochilero antiglobi, enseguida me viene a los labios la acusación de que da mucho bombo a acciones puramente simbólicas, pero me recuerdo hace tiempo y me callo. Bueno, no siempre.
Hace quince años, yo abría el último número de “El viejo topo” y me parecía que todo lo que se contaba ahí era interesantísimo. Hoy lo abro y pienso que ya tenemos la razón de todos los meses de: ‘IU en crisis’, ‘el imperialismo es malo’, ‘el capitalismo en la encrucijada’, ‘futuro del antimilitarismo’, etc. Pero si los artículos se repiten, quizás para gente más inexperta sean artículos tan motivadores como lo eran para mí.
Hace quince años, las previsiones de muchos sesudos analistas sobre el futuro político de Latinoamérica no podían ser más apocalípticas y en Venezuela no se veía más que decadencia: y mira cómo andamos ahora.
El viento sopla donde quiere, y quizás no nos sea dado a los que los actuamos valorar los resultados de nuestra acción: que nosotros no los veamos no significa que nuestras acciones no tengan efecto en algún lado. Después de todo, una de las bases psicológicas del capitalismo es la histeria por la eficacia, por los resultados; por contra, las razones para oponerse al capitalismo están en los valores, que siguen estando vigentes aunque no seamos capaces de llevarlos a cabo.Es cierto que durante muchos años la inercia social no ha creado deseos de revolución, pero esa inercia tiene unas bases materiales que se están desgastando; y creo que para el deseo de revolución vale lo que decía Baudelaire de la inspiración, que su visita sólo será frucifera si nos encuentra trabajando.
En todo caso, repetirse es algo –como decía Hitchcock, si se pierde la inspiración, conviene volver sobre las propias huellas-, y no creo que el aburrimiento nos dé derecho a preferir “nada” a “algo”…
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Después de esribir todas estas cursilerias, no necesito más pruebas de que los aires de Gredos están sacando lo peor de mí mismo.
Manifestaciones: ¡Cuántos años haciendo el memo!
Olé olé olé!
Manifestaciones: ¡Cuántos años haciendo el memo!
Pues sí. A mí tb me hace recuperar un oquito la ilusión, despues de leer esto. ya veremos que nos depara el futuro. Pero sí, si tiene que llegar, mejor que nos pille trabajando. Aunque cada vez con menos ganas.