El festival Punto Aparte, patrocinado por La Verdad, arranca hoy con una exposición, en el Centro Párraga, de impactos -certeros impactos, casi puñetazos visuales- más que de fotografías. Mar cruel recoge el trabajo sobre la inmigración de tres reporteros gráficos que trabajan para la agencia Reuters: Juan Medina, Tony Mejías y Rafael Marchante. Lo asegura uno de ellos, Tony Mejías: «Hoy sigo siendo de los que piensan que una foto, una buena foto, puede cambiar el mundo».

Esas imágenes forman un extraño retablo. Cadáveres. Cadáveres sobre la arena, flotando frente a las costas, encerrados en un camión de frutas, abrazados a un niño quizá también muerto. Rostros asustados que han visto la muerte de cerca. Gentes ateridas de frío y con la mirada perdida. Inmigrantes. Llegan y seguirán llegando. Huyen del hambre, la guerra y un futuro inexistente en sus países de origen. Es un éxodo permanente.

Mirada moral

«El periodista o el fotógrafo no puede sentir el dolor de quien está al otro lado, pero sí tiene la obligación de intentar transmitirlo para que la sociedad no mire para otro lado», asegura el fotógrafo Juan Medina. Ha realizado cientos de fotografías en las que los inmigrantes son protagonistas. «No es una mirada moral, nosotros somos profesionales y vamos donde está la noticia. Acudimos, como cualquier periodista, al lugar donde ocurren los acontecimientos. Pero el espectador sí puede tener una mirada moral sobre esas imágenes. En esta tragedia es de vital importancia la tarea de los medios de comunicación. Nosotros no buscamos el morbo, nuestro trabajo es casi quirúrgico. Uno no acaba de acostumbrarse nunca», explica.

Una tragedia diaria. Imágenes que, al igual que algunas fotografías históricas de Auswitch, permanecerán en la memoria. Las últimas fotografías que ha realizado Juan Medina -hace 48 horas- son de una patera -«una auténtica cáscara de nuez»- con unas cuarenta personas a bordo -entre ellas cinco bebés- en las costas de Fuerteventura. «Yo intento fotografiar la última patera como si fuese la primera: con el mismo asombro y con el mismo rigor».

En una de sus imágenes, un inmigrante subsahariano, recién desembarcado, repta por la arena de la playa del Gran Tarajal, en Fuerteventura, y, a pocos metros de él, un grupo de turistas se tuesta al sol, mostrando una total indiferencia. Es una imagen de dos mundos opuestos en un mismo y reducido espacio. Un problema que «algunos sólo ven como un punto negativo para el turismo», asevera Medina. «Esa imagen es la realidad, aunque también hay otras en las que los ciudadanos no dudan en apoyar su hombro y en ayudar a los recién llegados».

¿Su imagen más dura, la que más le ha costado realizar? Responde inmediatamente: «Aquellas de familias rotas. Mujeres con sus niños muertos en brazos». Tampoco lo duda. Las declaraciones de algunos políticos (Acebes) que relacionan inmigración con delincuencia son «vergonzosas». Y también el debate político sobre el efecto llamada. «El hambre es el gran efecto llamada», recalca. «Aquí no caben los matices, esto es una tragedia. El acuerdo con Marruecos, que ha blindado la costa, tiene como consecuencia una nueva llegada de cayucos desde Senegal y Mauritania. Seguirán llegando porque huyen del infierno».

Una muestra que simboliza el lema de esta edición de Punto Aparte: Esa molesta realidad. Ayer llegaron 172 personas en cayucos a Canarias. Algunos llevaban diez días en el mar. Todos estaban vivos.

Mar cruel. Tres visiones de una tragedia. Fotografías de Juan Medina, Tony Mejías y Rafael Marchante, para la agencia Reuters. Una exposición presentada por La Verdad dentro del Festival Punto Aparte.

Inauguración hoy a las 20.00 horas, en el Centro Párraga. Se proyectará un audiovisual realizado por Gerardo Jorge.

Charla coloquio, a las 21.00 h., con Paul Hanna (editor gráfico de Reuters), Juan Medina, Tony Mejías y Rafael Marchante, Tomás Bárbulo (periodista de El País) y José María Esteban (director de La Verdad).

JUAN MEDINA

Sueños rotos. «La gran pregunta es si nos importa que esta gente se muera o si lo que nos molesta es que lo haga en la puerta de nuestra casa». Este es el fundamento del trabajo del fotógrafo argentino Juan Medina, que ofrece un retrato desgarrador y emocionante sobre el drama humano que viven los miles y miles de inmigrantes que casi cada día intentan llegar a Europa a través de Canarias. «Es curioso ver cómo en nuestro mundo hablamos de libertad tras la caída del Muro de Berlín y, mientras tanto, nos dedicamos a levantar, cada vez con más metros, vallas de separación con aquellos que sólo buscan sobrevivir, a pesar de que luego mueren calcinados en un piso de París», relata Medina, que plasma en sus instantáneas la miseria, la muerte, la indiferencia de unos, la solidaridad de otros.

TONY MEJÍAS

Naufragio. «Llevo más de veinte años con la cámara a cuestas, y, como muchos compañeros, puedo asegurar que he visto de casi todo. De lo bueno, de lo malo y de lo regular. Y es verdad que se pierde la inocencia, pero también es verdad que hay imágenes a las que tal vez no te acostumbras nunca», asegura . «Algunas de esas imágenes me las he tropezado de madrugada, agazapadas entre los restos de un naufragio en una playa de Tarifa. Otras me han salido al encuentro en las esquinas del hambre, en los rincones olvidados de la droga, en las lágrimas de una madre palestina…».

RAFAEL MARCHANTE

Melilla. «Cuando trabajo con los inmigrantes que llegan a los puertos interceptados por la Guardia Civil, me centro sobre todo en los rostros de los inmigrantes; esas miradas tienen una mezcla de fatiga y fracaso que me impresionan cada vez que las veo. Casi siempre llegan de madrugada, lo que supone que las condiciones de luz no son muy buenas, aunque a mí personalmente no me desagrada trabajar con poca luz», argumenta este fotógrafo gaditano. «En Melilla estuve cerca de un mes. Allí mii trabajo se centró en mostrar las circunstancias en que vivían los subsaharianos», explica.

(Noticia aparecida en el diario «La Verdad»)