


Sobre esa base argumental se advierte que Abel Ferarra, un director independiente, traficante y transgresor de las formas dramáticas, así como de las posibilidades expresivas del cine, pone al día su universo mental y metafísico. Y deja Nueva York, su geografía natal, por un momento. Refuncionalizando los asuntos centrales de su cine: la violencia urbana, la corrupción policial, la delincuencia como otra modalidad de actividad social productiva, la diversidad racial como trama de sus conflictos, el vampirismo como metáfora de la modernidad 1
. Y sin discrepar con la estupenda imagen compuesta por Christopher Walken en El Rey de Nueva York como un zombie o muerto en vida, en nada sujeto al más elemental y primario instinto de conservación, se advierte que Ferarra utiliza Mary como un cable a tierra. Como un interregno para consolar su espíritu trastornado y sufriente. Para proyectar a través del personaje de Juliette Binoche su impenitencia y sus preocupaciones.
Dado a tratar formas no ortodoxas de la religiosidad, su moral es la de un católico ítaloamericano que vive oprimido por la omnipresencia del pecado y la culpa y el escaso alivio proporcionado por el perdón. Sus influencias palmarias son Scorsese, Peckinpah, Siegel y el cine de gangsters de la Warner 2
. Sin los grandes momentos de violencia nocturna de sus filmes de los noventa, en Mary el director arriesga su reputación cuidando en exceso el curso del relato. Deja el camino sinuoso transitado en El Funeral, Adicción o Rxmas, conducente a la coreografía de violencia en cámara lenta o de los fulgurantes estallidos de pólvora para procurar Mary, una cinta ni nocturna ni violenta. Tampoco operática. Más bien una gran representación de la moral religiosa de los hombres y las mujeres de hoy, consumidos por el individualismo y la postmodernidad. Para lo cual cuestiona de manera excéntrica el status quo y la relación causal de esa insatisfacción espiritual, desplegando a sus personajes en rumbos distintos, tortuosos, peregrinos, registrando sus pulsaciones en la gran aldea global, post 11 de septiembre.
El argumento imbricado (pero no absurdo) con la nueva literatura revisionista del cristianismo (léase los libros de Dan Brown 3
), la estética estridente y personajes que provocan rechazo y atracción (pero no indiferencia) son el sello de un director que, a tres décadas de su primera película, recupera la capacidad de incomodar a su espectador. Nacido a principios de los años 50 en el Bronx, Ferrara es uno de los grandes poetas de las “malas calles” de Nueva York. A lo largo de los años, en compañía de un grupo de amigos que siguen siendo sus colaboradores, ha filmado los rincones más secretos de Manhattan. Pero, tras los sucesos del 11 de septiembre Ferrara extrapola sus angustias y culpas con sentido cosmopolita. Su primera película “comercial” –Driller Killer– fue un gran éxito cuando se estrenó en 1979. Después rodó King of New York en la que Christopher Walken dio vida a un magnate de la droga con un código moral muy particular mientras que en Bad Lieutenant Harvey Keitel encarnó a un corrupto agente de policía. Abel Ferrara, que nunca ha sido objeto de consenso, obtuvo el Gran Premio del Jurado del Festival de Venecia por Mary que dividió las opiniones, a partir de una exploración espiritual y religiosa de una violencia latente que genera una tensión incómoda, perturbadora, que no dudamos en ponderar a través de éste texto.- Con esto del vampirismo se refiere a otra excelente película de Ferrara, The adiction -no sé si es una metáfora de la modernidad, pero es especialmente divertida para los que hemos pasado por aulas de humanidades. ↩︎
- Desde un punto de vista comercial, la mayor parte de las películas de Ferrara son películas de serie B, rodadas como versiones baratas de éxitos anteriores y sin buscar un acabado artístico; asi, The adiction es a primera vista como una versión barata y al grano de El ansia, de Tony Scott. Esto, que quizás empezó siendo una circunstancia impuesta -eran las únicas películas que podría rodar, etc.- acabo siendo una marca de estilo o algo coherente con la particular filosofía de la vida que empapa las películas. Una vez le han empezado a escoger películas en festivales, se permite otros tratamientos, como en el caso de María. ↩︎
- Sí y no -creo que el autor de la reseña dice aquí lo que no quiere decir-:hay algun parentesco entre los libros de Dan Brown y la película de Ferrara, como lo hay entre la Coca-Cola y la cocaína ↩︎