
La China maoísta, la China capitalista, la China de los dos sistemas, la China del siglo XXI. Cambia el decorado pero no el desprecio de la élite gobernante hacia las personas de esa sociedad. Cambian las apariencias externas pero el autoritarismo, el militarismo y la crueldad permanecen. Nota de Tortuga.
Masacre en China tras las protestas de musulmanes
Al menos 140 personas han muerto, 828 han resultado heridas y «varios cientos» han sido detenidas a raíz de las protestas de la etnia musulmana uigur en Urumqi.
EFE
Cincuenta y siete cadáveres fueron retirados de las calles de Urumqi, mientras que hospitales locales confirmaron la existencia de las otras víctimas mortales, señaló Liu Yaohua, jefe de policía de la región, en declaraciones recogidas por la agencia oficial Xinhua.
Liu añadió que prevé que aumente el número total de fallecidos en los incidentes, ocurridos a raíz de las protestas uigures en Urumqi por la muerte de dos miembros de su etnia linchados en el sur de China en junio.
Doctores de un hospital de Urumqi, donde hay ingresados 37 heridos, señalaron que entre las víctimas hay tanto miembros de la etnia uigur como de la etnia han, la mayoritaria china.
La policía «arrestó a varios cientos de participantes, incluidas más de diez figuras clave que provocaron los disturbios», dijo el máximo líder policial de Xinjiang, región occidental china donde la mitad de la población pertenece a la minoría uigur turcomana.
Liu añadió que aún están buscando «a otras 90 personas» en la ciudad, bajo la sospecha de haber instigado las revueltas.
«Los alborotadores quemaron 261 autos, entre ellos 190 autobuses, diez taxis y dos vehículos policiales», explicó, antes de añadir que esta mañana todavía ardían varios vehículos en la ciudad y que 203 tiendas y 14 viviendas quedaron destruidas.
Las autoridades establecieron esta madrugada el toque de queda en la capital, así como puntos de control en vecindarios como el de Changji y Turpan para atrapar a quienes instigaron la protesta.
Las protestas, en las que participaban entre 1.000 y 3.000 personas, comenzaron ayer por la tarde, de forma pacífica según testigos presenciales y grupos uigures en el exilio, como protesta por la muerte de dos miembros de esa etnia en una fábrica de juguetes del sur de China en un linchamiento en el que otros 118 resultaron heridos.
Estos grupos, como el Congreso Mundial Uigur y el Proyecto de Derechos Humanos Uigur, claman que la represión de la protesta por parte de las fuerzas armadas chinas fue feroz.
Desde ayer por la noche testigos presenciales están publicando vídeos y fotos de la protesta -en las que se muestran incendios y se oyen disparos- en páginas web que son censuradas a las pocas horas.
Miles de personas se manifestaban ayer en la céntrica Plaza del Pueblo cuando, «sin saberse el motivo, pronto llegó la policía», explica un testigo llamado Wenni, en su blog.
Según este testigo, la policía frenó la protesta y pronto controló la situación, pero entonces empezó a oír una serie de explosiones desde otro lugar de Urumqi, el mercado de Döng Köruk, conocido como Erdaoqiao en mandarín.
El gobierno de Xinjiang acusa a la líder uigur en el exilio, Rebiya Kadeer, candidata al premio Nobel de la Paz, de haber instigado las protestas a través de mensajes en internet.
Kadeer, una empresaria uigur que llegó a formar parte del parlamento chino, es líder del Proyecto Derechos Humanos, organización que defiende los derechos de los uigures frente a la colonización de la etnia han y que clama la independencia de la zona, adonde las tropas comunistas chinas llegaron en 1949.
Diario Información
Masacre policial en China: 140 muertos y 828 heridos
Adjunto un enlace a la sección de seguimiento monográfico de estos hechos en la edición castellana de la versión en Interné del «Diario del Pueblo» de la República Popular China
Masacre policial en China: 140 muertos y 828 heridos
Rafael Poch de Feliu comenta estos hechos en su blog de «La vanguardia». Siendo él crítico con la postura del gobierno chino –Aunque sean menos noticiables, los uigures lo tienen bastante peor que los tibetanos. Como en Tibet, la respuesta del gobierno chino va a ser la represión. Si se han producido 156 muertos y un millar de heridos, podemos contar con miles de detenciones, maltratos y encarcelaciones…-, introduce un elemento que me parece adecuado destacar:
Lo principal es que si dividimos las más de cincuenta nacionalidades reconocidas en China en dos grupos según su grado de afinidad con los chinos Han, los uigures son la mayor minoría del grupo de lo más diferentes. Muchos de ellos sienten una gran aversión hacia la cultura china, que es, al mismo tiempo, la que les aporta la modernidad.
Esa situación les crea un conflicto muy complicado. En la idiosincrasia uigur, la religión desempeña un papel central. El islam es la esencia de su reivindicada diferencia con la cultura china. Es un atributo nacional. Ese atributo está secuestrado por el enojoso control ejercido sobre la religión por la administración china. Y ese control es un dato milenario de la «correcta y natural » tradición política china hacia las religiones, que es inaceptable para una cultura de tradición religiosa como la uigur.
En Xinjiang, como en Tibet, el Estado se mete en cuestiones como el control de los clérigos, la prohibición de ir a mezquitas a los menores de dieciocho años, e incluso en el llevar barba. La religión es refugio. Otros refugios menos importantes como la arquitectura tradicional están siendo demolidos.
… Que no haya condiciones para una autonomía real en Xinjiang tiene que ver con defectos del gobierno chino, pero no solo con eso. El nacionalismo uigur es tan poco democrático como el gobierno chino. En su vertiente religiosa es integrista, y en lo poco que queda de su tradición laica panturquista es ferozmente excluyente y agresivo.
Acaba Poch su artículo:
Los chinos están convencidos de que la modernización, el desarrollo económico, aliviará y suavizará poco a poco esos conflictos nacionales, pero la realidad es tozuda, y sugiere que una modernización que se percibe como foránea y disolvente de la propia cultura, no hace más que exacerbar el desafío.
Todo esto me recuerda el refrán castellano, «A un burro le hicieron obispo y lloraba».