
Correo Tortuga – Red Juvenil de Medellín
Es una cálida tarde de domingo, muy tranquila en un barrio popular de la comuna 1 de Medellín. Lxs jóvenes se reúnen en su esquina para compartir un rato, hablar, chacotear; es un instante armónico y diverso en el cual desde las diferencias y cotidianidades comparten un mismo espacio, lxs niñxs juegan divertidamente en la calle, los señores tomando cerveza para el calor se desaburren, las señoras entre sí conversan, se divierten y cuidan sus hijos… esta maravillosa y colorida tarde es entristecida y violentada en el momento que llegan varias motos de la policía, imponiéndose en la comunidad, ultrajando y persiguiendo a los jóvenes que allí estaban sometiéndolos a una requisa, luego se comunican por su radioteléfono y las cosas empeoran, pues en ese mismo instante se escucha la alarma: “el lobo, el lobo, corran que el lobo viene”, esta es una forma de identificar a las enormes jaulas que vienen repletas de jóvenes civiles, con una desesperante frustración, rabia y tristeza, es una jaula que ni siquiera tiene placas en caso de denuncia, un símbolo que convierte las tardes alegres y coloridas en amargas y grises, las en noches parranderas y festivas en desoladas y frías.
La amenazante jaula se ha llevado a algunos jóvenes, incluso adultos trabajadores sin ninguna justificación. Esta tranquila tarde ha cambiado, pues es tensionada y se siente miedo, angustia y rabia, los juegos y reuniones se han transformado, pues lxs niñxs ya no juegan golosa, o chucha cogida, si no que hablan de lo que han visto, de quienes se llevaron, de las enormes armas que han visto, de los sometimientos, autoridad y fuerza que tiene la policía, pues en la T.V. se los vende como héroes, prefieren jugar mas bien a la guerra, con sus juguetes que remedan armas.
Los señores con sus tragos encima dicen que no lo veían hace rato, hablan de sus amargas experiencias en fríos y sucios calabozos, de sus confrontaciones contra esos “desgraciados de la policía”. Las señoras recuerdan a sus hijos militares, a los que han muerto en esta sucia guerra, sus hermanos, tíos y novios, a las que se les han llevado sus hijos o nietos, entran con desespero en pánico y ansiedad, pues todos esperan lo peor. Los jóvenes que estaban radiantes solo les queda incertidumbre y rabia, pues se han llevado a los suyos, tienen miedo de que pueda volver. La tarde de juegos, música, reuniones y diversión ha cambiado por la de la injusticia, violencia, persecución y represión. Donde las conversaciones y juegos son de la guerra.
Ya es de noche, todxs en sus casas absorbidos por la T.V., con lo primero que se encuentran es con una serie de noticias de hechos desafortunados en su comunidad, pues hablan de los tiroteos, los asesinados por sicarios, los toques de queda impuestos por los “paracos”, los pactos entre la alcaldía y grupos armados ilegales, el gran armamento y droga que han decomisado. Todo esto ocasionando la legitimación de la guerra, pues es mas rentable hablar de ella, por un lado tienen mas rating y por el otro estos medios de comunicación pertenecen a grandes gremios de la oligarquía o tienen alianzas con ellos, he allí el motivo por el cual no hablan de los procesos comunitarios, experiencias de convivencia, grupos juveniles, y jóvenes en general que se resisten a la guerra y viven mas bien el arte y la cultura.
Después de las noticias, el vecindario ultrajado y violentado se encuentra con una sucia narco- novela, que termina de venderles la guerra e imponerles una salida al conflicto por medio de las armas. Donde se muestra la vida fácil, el machismo, las drogas, el consumismo y la violencia como el paraíso, donde sus escenarios son precisamente los barrios populares, donde los jóvenes son obligados y obligadas a introducirse en las prácticas militaristas.
Ha terminado la novela y alrededor de de las 11 y media de la noche vuelve la misma jaula a devolver a aquellos que secuestró y agredió durante 4 horas, llevándolos a un espantoso calabozo con el rebuscado y contradictorio pretexto de “cuidarlos de las balaceras”.
Debido a esta situación es necesario oponerse y construir alternativas a este sucio y devorador sistema guerrerista… declárate como objetor u objetora por conciencia y construyamos juntos ese mundo soñado