A raíz de la muerte en Afganistán de dos soldados españoles, han sido muchas las mentiras que se han vertido sobre esta guerra.
La primera la lanzó la ministra en un exceso verbal digno de un premio en el gran concurso del disfraz: en Afganistán el ejército español lucha por la libertad de los afganos y para defender la vida de las familias españolas. Palabras huecas que tras el bien deseado comunmente de la libertad esconden militarismo y violencia en la forma de afrontar los conflictos internacionales.

Pero la más rotunda que hemos rastreado la hace el director del ABC, Expósito, que dice textualmente que “en Afganistán se libra una guerra contra la barbarie talibán, contra la producción insoportable de la droga y en solidaridad con las mujeres más oprimidas del planeta”.

Y el tipo, no contento con eso, remarca más la cosa al decir que “Se trata de ganar la guerra sin paliativos. De lo contrario, la Alianza Atlántica y todos y cada uno de sus miembros mostraremos nuestras vergüenzas más inconfesables ante la China que observa atenta desde su frontera del Hindukush; ante los «tanes» ex soviéticos que siguen mirando con ojos rusos hacia el sur; ante Islamabad y el hervidero de terroristas dispuestos a viajar a Europa desde las montañas del norte pakistaní y, en definitiva, ante el terrorismo islamista”.

El PP, por su parte, señala que Zapatero está actuando con complejos en el tema afgano y pide que se amplíe el número de militares españoles en la zona para luchar con un enemigo que quiere acabar con nosotros.

Ya vemos: el PSOE; con su ministra “pacifista” nos calienta el ambiente para justificar la guerra afgana y la “justicia” de la participación española (está en juego la seguridad española aunque nadie lo diría).
La derecha mediática aprovecha el resquicio para plantear su programa de mínimos: lucha contra el eje del mal, ahora representado por losdemonios de siempre de la derecha, más los chinos y el hervidero de terroristas a punto de invadirnos. El PP hace el trabajo sucio y pide que se manden más soldados (lo cual está ya en la mente de la ministra mentirosilla y del gobierno olvidadizo) pero, eso sí, cuando esté Obama, que para eso es la promesa.