
“Una vez que un pueblo ha decidido ser libre, no habrá nada que lo detenga”. Entonces si nos decidimos a luchar por nuestros derechos o por nuestra libertad, entre todos ¿podrá alguien detenernos?
Ghandi afirmó que su técnica de la lucha noviolenta quedaba en la misma fase como la luz eléctrica en tiempos de Edison, lista para ser desarrollada y perfeccionada.
No podemos esperar a que alguien nos rescate, o que alguien interfiera en nuestros asuntos internos que competen sólo a los mexicanos y mexicanas resolver, es acción y visión. Queremos un gobierno basado en la voluntad del pueblo.
Hoy podemos decir que la pluma es más poderosa que la espada, o basada en nuestra experiencia actual, las palabras son más poderosas que los ejércitos. Por tal razón hoy, estimados lectores, me dirijo a ustedes para hacer observaciones totalmente objetivas de lo que realmente podemos hacer para ser parte de ese esfuerzo que ayude a la transformación de México; para iniciar ustedes y yo somos los que debemos caminar con la frente en alto y aquellos que han hundido a esta nación en ese mar de sangre, desesperación y miseria deberían ser los que caminen con la mirada al suelo, no al revés; una de las cosas que tenemos que recuperar como mexicanos y mexicanas es el valor, la dignidad y olvidar la sumisión. El poder de un gobierno de facto sobre nosotros está basado en la obediencia y cooperación. El poder no puede ser impuesto sobre el pueblo, es el pueblo que permite ser gobernado de tal manera, la única forma de que este gobierno sobreviva es por la obediencia y sumisión de nosotros los gobernados. En sí dónde radica el talón de Aquiles del gobierno usurpador, es en la propia obediencia de su pueblo.
Como dijo Desmond Tutu: “Una vez que un pueblo ha decidido ser libre, no habrá nada que lo detenga”. Entonces si nos decidimos a luchar por nuestros derechos o por nuestra libertad, entre todos ¿podrá alguien detenernos?, ¿quiénes somos mayoría? ¿los oprimidos? ¿o los privilegiados? Muchos siguen retando al Estado usando los mismos términos violentos. En un nítido contraste con los marxistas que sugieren que el aparato estatal debe ser capturado por la fuerza, el enfoque de la no violencia sostiene que sus métodos pueden producir cambios políticos “revolucionarios”, a pesar de que el Estado tiene una mejor capacidad represiva.
Ahora bien, lo que quiero describir aquí, es que los métodos de intervención no violenta son actos de interposición que se hacen con la intención de causar una disrupción en las operaciones normales que mantienen el status quo y no ampliaré al describir esto porque tampoco basta una cuartilla. Lo que nos sugiere es que hay alternativas siempre alejándonos de la violencia que es usada en nuestra propia contra para desacreditarnos y estigmatizarnos.
Puedo fielmente seguir a Etienne de la Boétie, cuando afirma que los propios pueblos son los que dejan o mejor dicho se hacen encadenar, ya que con sólo dejar de servir, romperían sus cadenas. Es el pueblo el que se somete, el que teniendo la oportunidad de elegir entre siervo y ser libre rechaza la libertad y elige el yugo; el que consiente su mal, o peor aún, lo persigue. Lo primero que hay que entender de la democracia es que significa la capacidad de poder elegir, entre lo que puede ser bueno para mí o para mi semejante, pero democracia también es libertad y la libertad es responsabilidad; por lo mismo e insisto una vez más, la ilegitimidad con que llegó Calderón Hinojosa lo convierte en enemigo de la democracia, porque la mayoría había decidido no tenerlo como presidente de esta gran nación mexicana. Entonces cuando este singular personaje nos quiere hablar de democracia, no podemos creerle ni un poco. Es verdad, pasará a la historia, pero siempre como el usurpador.
Lo que tenemos que poner muy en claro es qué hacer ahora, hacia dónde nos dirigimos como nación, como individuos o como mexicanos y mexicanas.
El concepto y la práctica de la acción política no violenta son bastantes viejos, y forman una historia paralela a la de la violencia que ha sido más publicitada, conocida y aun glorificada por políticos y académicos. La acción política no violenta no es la pasividad, tampoco la “resistencia ordinaria”; la acción política no violenta es una forma de continuar el conflicto o defender y mantener una posición política hasta las últimas consecuencias, pero minimizando los daños al adversario y al medioambiente. Es lo que expresa un poder y una fuerza alternativos a la violencia. No olvidemos a Jesús de Nazaret, caudillo de las prácticas de la lucha no violenta de todos los tiempos y espacios.
Una vez más puedo recordar mi absoluto rechazo a Barack Obama al recibir el Premio Nobel de la Paz justo después de mandar más jóvenes a una guerra aplaudida por los grandes belicistas mundiales como Bush y Blair. Y sin perder el dedo del reglón acusan a un gobierno cubano de violación de derechos humanos, cuando esa potencia ha saqueado a Latinoamérica y mantenido el inhumano bloqueo a la Isla cubana, que a pesar de su apretada economía ha convertido a Cuba en un pueblo educado, con la mínima mortandad infantil y nula desnutrición, con seguridad médica hace ya medio siglo para todo su pueblo y que un país de “primer mundo” como EU ha podido lograr apenas ahora. Fuera de todo contexto son los comentarios de Obama al querer señalar a Cuba y convertirse en parte de la farsa internacional que la señala por violar los derechos humanos, ¿se le ha olvidado Guantánamo y sus tácticas “antiterroristas” internacionales?
Hablar de lucha noviolenta es hablar de resistencia. Jesucristo, Tolstoi, Ghandi y King han trabajado más en la persuasión y en la creación de instituciones alternativas, ciertamente a su manera cada uno ha insistido en continuar acciones estratégicas, como la desobediencia y la no colaboración con los adversarios. Ahora bien, la acción no violenta no es una panacea, es imperfecta y presenta limitaciones pero si las personas no tienen ideas alternativas seguirán obedeciendo a tiranos e injustos. Y por supuesto el uso de las acciones no violentas no se adopta de la noche a la mañana, requiere formación, planeación y publicidad.
Pero, dirá usted, qué tiene que ver mencionar a Obama, a Cuba y a Calderón en una fuerza más poderosa: La lucha noviolenta. Que tenemos que predicar con el ejemplo, yo sólo puedo plasmar ideas, le corresponde a otros líderes, planear y encontrar estrategias para la construcción de un país auténticamente democrático, con la gente buena y noble como son la mayoría de los mexicanos y mexicanas, todos, insisto, somos responsables del gobierno que tengamos, podemos elegir y hacer la diferencia, pero definitivamente el camino es de la no violencia. México no se compara con ninguna otra nación, podría decir que por desgracia estamos tan cerca de EU y tan lejos de Cuba. Nuestra revolución no es la armada pero iniciará cuando entendamos la mayoría que la justicia social es la verdadera garantía de la paz y el desarrollo de un país, que es rico en todos los recursos naturales, pero pobre por la visión limitada de un gobierno impostor. La lucha por la auténtica democracia es un proyecto de vida para esta generación, que podrán perfeccionar las futuras.
Hay mucha información de la lucha noviolenta por todas partes en la web, en libros, tan antigua como nuestra historia cristiana. Luchar por las causas justas que demuestran la autenticidad de la nobleza del cristianismo, no es la sumisión, ni la apatía, Jesús lo ejemplificó, hoy la unidad es un contexto complejo que va desde las iglesias hasta las chozas en nuestra tierra yucateca.
A todos esos líderes espirituales mexicanos comprometidos, como quien me ungió en la fe de niña, mi tan apreciado Samuel Ruiz, a todos aquellos que se han comprometido por una causa justa por sobre todas las cosas, que nos han enseñado también que la bondad en el ser humano es en realidad nuestra esencia, hoy agradecemos y reiteramos que no claudicaremos.
Gracias a mi madre que siempre me confronta a buscar soluciones y no caer en el pesimismo absoluto, sinónimo de apatía.
Y con gran cariño a Don Fidel Castro, que a través de la pluma -todavía la utiliza- se ha convertido en mi más admirado guerrero contemporáneo; por sus sabias palabras convertidas en la más filosa espada que jamás haya portado antes. Que aunque muchos no logren entender la genialidad de sus posturas humanísticas e insistan en acusarlo y señalarlo como criminal de guerra, hoy confirmo sus palabras, la historia lo absolverá porque simplemente es un hombre que vive adelantado a su tiempo.
Sin perder la costumbre me despido con una frase: “sólo el pueblo organizado puede salvar al pueblo” (López Obrador).
http://www.kaosenlared.net/noticia/mexico-la-lucha-no-violenta