Son desafíos populares organizados en contra de la autoridad gubernamental, que lógicamente dependen mucho más de los métodos de la acción noviolenta en vez de aquellos métodos armados.

Para hacer una inmersión en los mitos y realidades de la lucha noviolenta es necesario partir de la definición que Stephen Zunes nos indica sobre “insurrecciones no armadas”, las subraya como desafíos populares organizados en contra de la autoridad gubernamental, que lógicamente dependen mucho más de los métodos de la acción noviolenta en vez de aquellos métodos armados. En donde los civiles son los principales actores, de ahí deriva la expresión poder popular; esto no quiere decir que las insurrecciones desarmadas no encuentren la violencia de la autoridad. Gran paradoja pensarán ustedes. La lucha noviolenta confronta a la noción errónea que tenemos sobre la violencia como estandarte de poder, pero la historia nos demuestra, cómo los pueblos han desafiado a los poderosos a través del uso de las estrategias noviolentas; si estas técnicas pueden ser aprendidas o enseñadas y así aplicadas pueden ayudar a que este siglo XXI sea menos destructivo y más democrático que su anterior, en la búsqueda y consolidación de una paz mundial basada en el respeto y la libertad de los derechos universales de todos los seres humanos. Así una vez más la lucha por la democracia en nuestra gran nación es una libertad obligatoria de todos los mexicanos y todas las mexicanas, en la unión de la justicia y la fuerza, obteniendo que lo justo sea fuerte y que lo fuerte sea justo.

Si sólo la violencia es poder, y la represión no tiene respuesta, entonces la solidaridad, algo que predican tanto los spots políticos, carecen de todo sentido práctico. Cuando nos atrevemos a hablar de la lucha noviolenta y se escucha por primera vez, el término puede crear una gran confusión, se preguntará ¿puede una lucha no ser violenta?. Podré sólo regresar al pasado en tiempos de Jesucristo y decir: “Nadie que enciende una luz la cubre con una vasija, ni la pone debajo de la cama, sino que la pone en un candelero para los que entran vean la luz”. Los medios masivos de comunicación siguen promoviendo la pasividad colectiva ya que nuestros “líderes gobernantes” pueden influenciar y controlar lo que es transmitido a un gigantesco número de gente, es así como la tecnología actual puede estar o no a nuestro favor y disposición, facilitando la movilización y el cultivo de apoyo de terceras partes.

Para que los mexicanos y mexicanas oprimidos ya sea por la pobreza, su economía o marginación participen, se necesita una liberación cognoscitiva, esto significa lograr una disminución del fatalismo la cual va a la par de la percepción de que las condiciones son injustas pero con la posibilidad de cambio por el accionar colectivo. Esta premisa es indispensable para motivar la acción colectiva en la lucha no violenta. Entendemos que es necesario una análisis crítico sobre los acontecimientos sociales en nuestro país como muchos periodistas a diario informan en sin fin de medios, pero todas las criticas también conllevan a la obligación de ofrecer alternativas para motivar el deber ser de todos y todas.

¿Qué es entonces acción noviolenta?, una acción que no involucra métodos violentos- Es decir no implica usar métodos violentos en contra de otro ser humano- y además es firme y activa, tiene el fin de perseguir colectivamente objetivos políticos o sociales; en otras palabras es ejercer presión política, social, económica, emocional o moral sobre quienes detentan el poder y opera fuera de los canales institucionales. Hay ciertos mitos de la acción noviolenta sobre cómo funciona y cuándo es usada, esto es debido mayormente a la glorificación de la historia de la violencia y su abundante material histórico; y en apariencia la lucha no violenta ha sido menos documentada. Pero recalcando, la lucha noviolenta, no es sometimiento, no es evitar el conflicto y no es resistencia pasiva; la lucha no violenta es un amplio rechazo a la inacción, sumisión y pasividad; a los que muchos damos el nombre de apatía.

La acción noviolenta contempla acciones específicas que implican riesgo e invocan presión o coerción noviolentas, más claro y preciso, la desobediencia civil que es una abierta y deliberada violación de la ley en pro de un fin colectivo social o político, es un tipo fundamental de acción no violenta; la acción noviolenta no tiene técnicas de acción, ni políticas reguladas, la práctica de la lucha no violenta ocurre fuera de los límites de la política institucional, así la acción noviolenta no es una forma de negociar o comprometerse, la acción no violenta tiene en esencia promover cambios políticos, socavando el poder del adversario, más importante aún, aquellos que implementan la acción no violenta están conscientes del posible uso de la violencia de los gobiernos, en especial aquellos con una nula o incipiente democracia, la respuesta con el uso de la violencia por parte de tales gobiernos no infiere que una acción noviolenta no tenga éxito sino todo lo contrario, esta reacción sólo demuestra que la acción no iolenta representa una clara amenaza para ellos.

Una de las cosas que más me ha llamado la atención en mi estudio de la lucha noviolenta es que no es un método de “la clase media” o un enfoque burgués de una contienda política; puede ser y ha sido implementado por grupos de todos los estratos sociales a lo largo de la historia, por razones obvias la acción no violenta ha sido más utilizada por los menos poderosos, es decir, aquéllos sin acceso regular a detentadores del poder.

El camino de la noviolencia es una de las respuestas contundentes a situaciones de opresión e injusticia, para esto estimados lectores debemos comprender, que antes de emprender una acción para transformar una situación injusta u opresiva; hay que reconocer que esta situación es totalmente inaceptable, así como inaceptable es que nuestra nación bendita por sus tierras, mares, ríos y lagos tenga un pueblo en la miseria como lo revela los más de 52 millones de pobres en el país, mientras un gobierno nuestro expande sus arcas de dinero incluso más allá de nuestras fronteras; entonces nos confronta con la disyuntiva de la imperante necesidad de sobreponernos lo más pronto posible al miedo, la hegemonía ideológica, la apatía, el fatalismo y el desgarrador conformismo. Esto conlleva a una exploración y conversión de nuestra identidad, solidaridad y concientización; en donde hemos visto que muchos compatriotas han optado por salir de la situación y emigrar a otro país en la búsqueda de nuevos horizontes económicos debido a situaciones de injusticia, exclusión política, explotación económica o incluso temor por la violencia alarmante que recorre las arterias de la nación.

La acción violenta implica el uso de la fuerza física, o la amenaza de usarla contra seres humanos, en la consecución de objetivos políticos, utilizando técnicas como el encarcelamiento, secuestro, asalto, violación, tortura, incendio, bombardeo, y ataques armados por tierra, mar y aire etc. En total contraste la acción noviolenta descalifica y no emplea el uso de la fuerza violenta en contra de cualquier ser humano.

Otras de las importantes posturas de la acción noviolenta, es que requiere paciencia; no es necesariamente lenta para ser capaz de producir cambios políticos, las insurgencias armadas que han servido como modelo para revolucionarios tomaron décadas para alcanzar el éxito y la participación de la sociedad en las luchas no violentas no requiere que los activistas sostengan alguna suerte de creencias ideológicas, religiosas o metafísicas; raramente los que se involucran en los movimientos no violentos son pacifistas, ellos sostienen una variedad de creencias distintas aunque una de ellas pueda ser el pacifismo. Así lo expresa George Lakey, “la mayor parte de pacifistas no practican la lucha noviolenta, y la mayor parte de quienes la practican no son pacifistas”.

Hay muchos argumentos que sostienen la desaprobación de la lucha noviolenta al mencionar por ejemplo las campañas de las acciones noviolentas adoptadas por los judíos en la Alemania Nazi, pero con seguridad puedo afirmar que una resistencia violenta por parte de los judíos no necesariamente pudo ser exitosa, hubiera consumido mucho más vidas humanas. Y usar ejemplos extremos como este para descalificar la lucha noviolenta carecen de validez, sobre todo en el momento que entendemos los límites pero sobre todo el potencial de una fuerza más poderosa como lo es la lucha noviolenta.

Sin duda existe un gran dolor e indignación en nuestra humanidad mancillada por demás por la violencia avasalladora en el país, pensando en aquellas madres o padres que han perdido a sus hijos en esta “guerra” declarada al narcotráfico, ya que la impotencia es posible que se comparta por la compasión humana, pero el dolor no es medible para nadie, es uno solo para todos. Lo que queda claro es que la violencia como resultado de la deficiente política económica actual producto de una política económica fallida de hace más de dos décadas, ha rebasado todas los límites posibles de aceptación. Aceptar que el cambio es indispensable, es parte de nuestra libertad como derecho irrevocable de una nación independiente.

Esta semana México o su mayor parte será transportada una vez más por el recuerdo de un hombre que vino a transformar la vida de millones de personas predicando con el ejemplo dejando un legado de paz y amor, ojalá ese reencuentro nos haga entender que Jesucristo es motivo de esperanza pero es también motivo de lucha por las causas justas, aquellas que nos mantienen conectados unos a otros, permitir que el regrese hacia nosotros o viva en nosotros para aquellos que a pesar de no tener una religión y una Iglesia pero creen en él, sea un verdadero despertar hacia la igualdad, el respeto y la ayuda que todos y todas necesitamos de nuestros semejantes.

Gracias a mi padre que después de recorrer todo el mundo, sus puertos y sus mares, nos dejó el legado más grande de su vida: El amor, como el viaje más relevante de su existencia; Jesús nunca definió el amor, simplemente lo demostró; mi padre tampoco lo pudo definir pero nos lo demostró durante toda su vida.

En la tercera y última parte podré concretar más sobre las estrategias y fuentes de estudio de la lucha noviolenta. Por lo pronto me despido con una frase que podría servir para entender más, los tiempos violentos originados por la injusticia social que atraviesa nuestro país, que refiere al egoísmo y la hipocresía de aquellos que proclaman constantemente el amor de Dios en vano. “Quién no ama a su hermano a quien ve, como puede amar a Dios a quien no ve” (1Jn 4,20).

http://www.kaosenlared.net/noticia/mexico-lucha-no-violenta-parte-ii-fuerza-mas-poderosa-mitos-realidades


México: La lucha Noviolenta