Y un largo etcétera. Por si alguien tenía aún la vaga creencia de que ésto es algún tipo de democracia, ya puede despejar por completo su incógnita. En este sistema unos pocos mandan (perfectamente de acuerdo entre ellos a pesar de sus discrepacias escenificadas) y el resto solo podemos ir cada cuatro años a refrendar que ellos son los amos y nosotros los que obedecemos. ¿Podemos decidir sobre algo que nos afecta? Ni en sueños. A veces incluso ni opinar (está prohibido convocar referéndums).

¿Que son representantes del pueblo? Podemos reir sin parar: aunque las encuestas sean abrumadoras en un sentido, ellos harán lo que convenga a sus intereses o al mejor postor que les haya sobornado. ¿Que casi todo el mundo está en contra de una cosa que ellos quieren hacer? Muy sencillo: con no dedicarle un minuto en el telediario a tal cuestión, asunto arreglado. En su lugar nos lo llenan con declaraciones ridículas y cansinas de ellos mismos repitiendo cual disco rallado consignas vacuas, demagógicas y electoralistas y haciendo el teatrillo correspondiente para que parezca que el partido único son dos o son tres.

Según nos dice La Razón (el periódico más militarista de todos, y por tanto favorable a la guerra de Libia), casi el 50% de los españoles encuestados están en contra de la agresión. Y ello con prácticamente todos los partidos políticos a favor de la misma, y con un bombardeo masivo y unánime de todos los medios de comunicación desinformando a saco para justificar la guerra. ¿Cual sería el porcentaje si los medios fueran objetivos, estuvieran compensadas las diferentes opiniones o simplemente se abstuvieran de decir nada?

Recordar que en la anterior guerra (Iraq), con el PSOE y sus amigos CCOO-UGT en contra de la misma, el porcentaje de ciudadanía contraria a la intervención armada llegó a superar el 96% en las encuestas. Por supuesto tal cosa no evitó que España se involucrara hasta las cejas. De lo cual cabe deducir dos lecciones: Por un lado la anteriormente citada de que cualquier parecido de esto con la democracia es pura coincidencia. Por el otro que los gobiernos del PSOE son absolutamente funestos para la izquierda. Haciendo unas políticas tan derechistas o más que el PP consiguen desmovilizar a buena parte de las personas con mentalidad y espíritu progresista.

Nota de Tortuga.



El 58,2% cree que Zapatero olvida su discurso pacifista

Zapatero ha cambiado su discurso sobre la participación de España en los conflictos bélicos internacionales y esta semana ha anunciado la entrada de efectivos españoles en una operación militar en Libia, que tampoco tiene un respaldo mayoritario entre la sociedad española.

P. Poveda

Madrid-

Al menos así se desprende de una encuesta de NC Report para LA RAZÓN en la que apenas cuatro de cada diez miembros de la muestra seleccionada opinan que el presidente del Gobierno mantiene a día de hoy la misma postura que hace siete años con respecto a la intervención de tropas españolas en ataques contra líderes extranjeros (el 36,7 por ciento), mientras que el 52,8 por ciento sí que cree que el jefe del Ejecutivo ha cambiado de parecer tras su llegada a La Moncloa.

¿Apoyan los españoles la intervención de su ejército contra Muamar Gadafi? Prácticamente la mitad de los encuestados (el 47,9 por ciento) es contrario a la entrada de España en el conflicto libio y, además, cree que atacar a una nación árabe tendrá consecuencias para el país, con un 51,8 por ciento de respuestas afimativas.

La ofensiva internacional contra el régimen libio por parte de los estados miembros de la ONU no se ha llevado a cabo a tiempo. Prácticamente dos de cada tres españoles (el 65,5 por ciento) opina que la organización internacional ha actuado «muy tarde» en Libia, y la mitad de ellos (el 49,5 por ciento) asegura que deberían haberse agotado todas las vías diplomáticas antes de llegar al uso de la fuerza.

Con la guerra ya iniciada, el 47 por ciento de los encuestados piensa que la ofensiva en Libia no es comparable a la de Irak frente a un 42,3 por ciento que sí ve similitudes entre ambos conflictos. Los españoles son optimistas sobre el resultado de estos ataques; casi seis de cada diez se muestran convencidos de que las revoluciones árabes desembocarán en democracias.


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No todos los artistas están vendidos: El No a la Guerra sigue teniendo voces representantivas

La firme unidad antibelicista de la mayoría de los artistas e intelectuales del estado español a la hora de defender el No a la guerra contra la intervención militar en Irak se ha llenado de matices cuando ha llegado el momento de que se pronuncien acerca de la participación del ejército español en la guerra en Libia. La mayoría, agradecidos ellos/as, se han puesto del lado del gobierno de Zapatero «el guerrero», y es que el negocio de las subvenciones públicas es bastante goloso como para posicionarse en contra de lo que dicta el PSOE.

Sin embargo, sigue habiendo un grupo de artistas e intelectuales para quienes, al igual que para la inmensa mayoría de la izquierda consciente de este estado, el No a la guerra no admite matices. Al menos, así lo hemos podido leer hoy en un reportaje en el diario Público, diario este, dicho sea de paso, ferviente defensor de la guerra de Zapatero, como no podría ser de otra manera. El supuesto izquierdismo de Público queda en evidencia cada vez que hace falta posicionarse del lado de «las razones de estado», esto es, al dictado del PSOE.

Según Público, la escritora Rosa Regàs sería una de esas personas del ámbito de la cultura que se posiciona claramente en cotra de la guerra de Zapatero: «Estoy totalmente en contra, es irracional. ¿Por qué no nos explican cómo han intentado que mejorara la situación sin recurrir a la guerra?». Para Regàs, la acción militar contra el régimen de Gadafi viene marcada por los intereses estratégicos y por la existencia de reservas de hidrocarburos en la zona. «Sólo buscan tener más ventajas con el petróleo y asegurar que todos los países del norte de África van a apoyar las políticas de Israel», opina la escritora.

El actor Willie Toledo, por su parte, y cómo tampoco podía ser de otra manera, habida cuenta de la integridad moral de la que hace gala Toledo en toda circunstancia, insiste en la misma idea: «Es una nueva agresión imperialista para apoderarse de los recursos naturales de un país, en este caso el petróleo. Nos están vendiendo una guerra humanitaria, pero es sólo una cuestión de recursos». Para Toledo, la intervención en el norte de África tiene «cero diferencias» con las guerras de Irak o Afganistán e incluso percibe una «táctica mucho más feroz» en este caso. El artista acusa, además, a la comunidad internacional de haber convertido a Gadafi, de la noche a la mañana, en el «enemigo número uno».

El actor Juan Margallom es otro de los que, según Público, también se une al grupo de los que enarbolan la bandera del No a la guerra. «Me muestro en contra en el sentido de que no hay un mismo rasero para medir a todos los dictadores. Hay petróleo y eso indudablemente influye». Margallo insiste con otro argumento: «Es paradigmático que la misma gente que le ha vendido armas o ha recibido a Gadafi, ahora lo ataque».

Ismael Serrano subraya, por su parte, y siempre según el diario de Roures, su «tristeza» por el «fracaso de las vías diplomáticas y políticas» en la resolución del conflicto en Libia. «No sé hasta qué punto [los aliados] han agotado esas vías», apunta Serrano con un punto de desconfianza. Para el cantante madrileño, la premura en la acción de la ONU revela cierta «hipocresía» en la comunidad internacional. «El hecho de que en Libia haya grandes reservas de petróleo desacredita esa pretendida acción humanitaria por la que dicen intervenir. ¿Por qué han actuado en Libia y no en otros países donde también hay conflictos?».
Afortundamente, aún queda un halo de esperanza para seguir confiando en la dignidad de quienes hacen del mundo de la cultura su profesión, pese a la actitud cobarde y traicionera, agradecida y comprada, de quienes hace no tanto recogían sus premios al grito de NO A LA GUERRA, y ahora solo les falta apuntarse en las listas de Ministerio de Defensa para ir, previo cobro (obviamente), a actuar en las bases militares, o las fragatas, donde haya destinados soldados del ejército español que están participando en esta nueva guerra imperialista. Algo, dicho sea de paso, que seguramente no tardaremos en ver.

Por otro lado, en el mismo diario, una encuesta refleja el sentimiento de parte de la población de izquierdas en el estado español: el 71% de los votantes se posiciona claramente del lado del NO A LA GUERRA. Similares cifras se han podido ver otros medios de comunicación como EL País, donde cerca de un 60% de los votantes se posicionan igualmente en contra de la operación. Estas encuestas no dejan de ser significativas, si tenemos en cuenta que Público y El País están siendo los dos medios que, curiosamente, con más empeño están defendiendo la guerra de Zapatero «el guerrero», tratando incluso de esconder en todo momento la propia palabra «guerra» en sus diversas informaciones al respecto. El pueblo, parece, vuelve a estar mayoritariamente en contra de la guerra. Al menos así lo están de manera oficial en Reino Unido, donde dos de cada tres británicos dicen estar en contra del ataque imperialista contra Libia. En el estado español, seguro, y a tenor de lo que denotan las encuestas en diversos medios, el % no debe ser muy diferente.

Kaos. No a la guerra.


El ‘No a la guerra’ vuelve a las calles

El Mundo

Partidos políticos, como Izquierda Unida, y diversas asociaciones han convocado una manifestación el sábado en Madrid para decir «No a la guerra» en Libia y rechazar la intervención militar extranjera en ese país.
Esta manifestación, que transcurrirá desde la Plaza de Cibeles a la Puerta del Sol, ha sido anunciada en rueda de prensa por los representantes de algunos de los colectivos convocantes, que esperan sea secundada por todos aquellos que estén en contra de imponer la paz con bombardeos.

Tal y como ha explicado Julio Rodríguez Bueno, representante de IU en esta convocatoria, también otros lugares acogerán protestas de este tipo, como Gijón o Granada mañana o el mismo sábado la base aeronaval de Rota (Cádiz).

‘Ni dictaduras ni imperialismo’

«Ni dictaduras ni imperialismo» es el lema de este ‘No a la guerra’ al que los convocantes desean se sume el mayor número de españoles, aunque están convencidos de que no se logrará el respaldo que tuvieron las protestas contra la guerra de Irak.

Rodríguez ha dejado claro que las organizaciones convocantes están»completamente en desacuerdo» con la política de Gadafi, a quien califican de «criminal de guerra», pero consideran que la respuesta a la política del líder libio debe proceder de los países árabes.

Son ellos quienes deben resolver el conflicto, ha dicho el representante de IU, quien ha subrayado que los convocantes apuestan por los procesos democráticos que se están desarrollando en países comoTúnez o Egipto frente a la política de represión de algunas dictaduras.

Esta misma noche ha habido seis muertos en Siria, ha recordado Rodríguez antes de criticar el «error» de los países occidentales por haber apoyado hasta hace poco a algunas de esas dictaduras, como la de Gadafi, mientras que ahora están «bombardeando» el país.
La libertad no puede «imponerse a cañonazos», ha añadido el representante de IU, quien ha señalado que hasta que no paren los bombardeos occidentales y Gadafi deje el poder, los convocantes seguirán organizando protestas como la del próximo sábado.

Zapatero, ‘al otro lado de la pancarta’

También se ha referido a la intervención de ayer en el Congreso del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para pedir el respaldo del Parlamento a la participación militar española en Libia y ha lamentado que el jefe del Ejecutivo está ahora «al otro lado de la pancarta».

«Quién le ha visto y quién le ve. Zapatero encabezaba las manifestaciones contra la guerra de Irak y ahora utiliza el presupuesto nacional y los barcos para bombardear», ha apostillado Rodríguez.
Además de IU, han convocado la manifestación del sábado el PCE marxista-leninista, Izquierda Anticapitalista, Juventud Comunista de España, Vía Democrática, Plataforma de Ciudadanos por la República, Socialismo Libertario, ACSUR-Las Segovias, Asociación Marroquí de Derechos Humanos, Paz Ahora, Casa Libia y Centro de Defensa y Estudios de Derechos Humanos, entre otros.


CRITICAN A LOS ARTISTAS DE LA CEJA POR SU POSTURA A FAVOR DE LA INTERVENCIÓN

Los actores: del rotundo “No a la Guerra de Irak” al “mal menor” en Libia

Claudia Munaiz

El confidencial

Mientras que numerosas personas del mundo del espectáculo y algunos representantes sindicales justifican la intervención militar en Libia, un sector de la sociedad española les critica por “hipócritas”. Los primeros insisten en que nada tiene que ver la guerra de Irak con el conflicto libio. Los segundos afirman que “no se puede ser tan sectario”.

La Red no ha tardado en hacerse eco del tal sinsentido. Un cartel bélico muestra a Zapatero vestido de Rambo, metralleta en mano y sonrisa torcida. El mensaje en letras rojas dice “Sí a la guerra”. En un lateral, custodiado por una explosión, Pedro Almódovar sonríe e imita el gesto de la ceja, símbolo de los actores españoles para mostrar su apoyo al presidente del gobierno. El pie de foto dice “por si les quedaba algo de dignidad”.

Para Antonio López Gaona, 32 años, arquitecto y fundador del grupo de Facebook “A los del No a la Guerra, No a la ceja”, se trata de un colectivo (el de los actores) subvencionado por el gobierno español que actúa de manera hipócrita. “Ya quisieron engañar a los españoles en el 2003 yendo en contra de la intervención en Irak, con la pancarta del pacifismo, una mera careta con la que trataron y de hecho consiguieron agredir hasta físicamente a los dirigentes que entonces estaban en el gobierno lanzando piedras y huevos a las sedes del partido popular en muchos puntos de España”.

“Sectarios hasta el vómito”

Según las encuestas, casi un 80% de los españoles rechazó en 2003 la postura del gobierno de José María Aznar de apoyar a Washington en la guerra de Irak y las manifestaciones con el lema “No a la guerra” fueron masivas. Hay que recordar que, en aquella ocasión, España se limitó a respaldar las decisiones de Estados Unidos y Gran Bretaña con aquella foto de las Azores que tantos quebraderos de cabeza acabaría por traerle a Aznar.

Ajeno a este grupo, Alfredo Crespo, doctorado en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), afirma que “los actores de la ceja han dado su enésima muestra de sectarismo. Ni una palabra de reproche a Zapatero aunque tampoco de apoyo. Postura un tanto ventajista la suya, en la que ha podido influir que las encuestas de intención de voto son muy desfavorables para el Gobierno y un posible apoyo de su parte, no las mejoraría”. El experto agradece que esta vez parezcan abstenerse de dar “lecciones de relaciones internacionales, de geoestrategia y de geopolítica”.

En opinión de López Gaona, “tratan ahora de tomarnos por imbéciles desmemoriados pero realmente, si no hubieran sido sectarios hasta el vómito en aquella ocasión, ahora se les podría dar una mínima credibilidad a sus comparecencias, pero las imágenes están aún muy frescas en la retina de los españoles, las frases que pronunciaron, las manifestaciones que realizaron, los insultos, los gritos a la mitad de la sociedad que no pensaban como ellos. Es una ‘hipogresía’ más que una progresía”.

El actor y escritor Carlos Bardem no opina igual y cree que hay una clara diferencia entre ambas crisis. “Cuando el No a la Guerra de Irak se dio una gran unidad de criterio porque se daba por igual en toda la sociedad española, mayoritariamente en contra de aquella mentira, de aquella barbaridad montada por unos sinvergüenzas para invadir y expoliar un país”. Además, insiste en que antes que “actores” son ciudadanos y como tales tienen derecho a opinar y a manifestarse. Según cifras no oficiales, en el conflicto iraquí murieron cerca de 1 millón 140 mil personas.

Toda guerra es injusta

La opinión mayoritaria es que no hay ninguna guerra que haya acabado bien. Pero luchar contra un dictador al que no le tiembla la mano a la hora de masacrar a su propio pueblo parece ser una obligación de los países occidentales. Así lo cree Manuel Mateo Pérez, escritor y editor: “La defensa de los valores democráticos, tras las revueltas en Túnez, Egipto y en buena parte de los países árabes gobernados por sátrapas como Gadafi, es un asunto al que España no podía permanecer ajena”.

Bardem coincide con él: “Una vez el pueblo libio se levanta contra su dictador me parece bien impedir mediante una zona de exclusión aérea que este lo machaque a bombazos. Equilibrar las fuerzas para que sea el pueblo libio y solamente él, quien se libere. En ningún caso me parecería aceptable una invasión y ocupación por parte de tropas extranjeras”.

A diferencia del conflicto en Irak, esta intervención en Libia cuenta con el aval de Naciones Unidas (ONU) y de la Liga Árabe y existen tres aspectos fundamentales que marcan distancias entre ambas crisis y una sola coincidencia. En Libia ha habido levantamiento popular; una resolución previa de la ONU y un peligro más que evidente de que Gadafi masacre a miles de personas. ¿La coincidencia? En ambos casos, son zonas con abundante petróleo. Entonces, ¿hay un exceso de cinismo a la hora de involucrarse en una guerra por parte del gobierno socialista?

Para Carlos Bardem, sí, y recuerda todas las fotografías de Gadafi con absolutamente todos los dirigentes occidentales. El pasado sábado en Madrid, el coordinador general de Izquierda Unida (IU), Cayo Lara, se mostró contrario a la intervención y consideró paradójico que Zapatero “llegara cabalgando a La Moncloa de mano del ‘No a la guerra’ de Irak y que vaya a salir de La Moncloa con un sí a la guerra en Libia”.

Por su parte, Mateo Pérez piensa que no es un acto de hipocresía y cinismo reconocer las variables económicas en este conflicto ya que “España ha entrado en guerra, pero su participación es anecdótica. Lo que no es anecdótico es la necesidad de estabilizar aquel país donde España adquiere casi un veinte por ciento de sus necesidades petrolíferas. Nos jugamos algo más que el aumento en unos céntimos en el precio del litro de gasolina. A medio plazo el corte de suministro libio pondría en serios apuros a España debido a su dependencia energética”.

Según Alfredo Crespo, la comunidad internacional ha actuado motivada por la forma en que el dictador africano ha reprimido a la oposición, aunque, matiza, “no se puede hablar de que Europa haya estado unida, pues países como Alemania han practicado un peligroso apaciguamiento. Sarkozy y Cameron, por el contrario, han salido en defensa de los derechos humanos del pueblo libio”.



Solo uno de cada tres británicos está a favor de la misión en Libia –

Londres – Reuters / EP

El 43 por ciento de los encuestados critica la misión, mientras que un 22 por ciento se mantiene indeciso. Poco menos de la mitad, estima que se trata de un riesgo innecesario para Reino Unido, uno de los países que más se ha involucrado en la operación contra las fuerzas del mandatario libio, Muamar Gadafi.

La Cámara de los Comunes aprobó este lunes, por 557 votos frente a 13, la operación en la que participan aviones de guerra y embarcaciones militares británicas.

Los británicos guardan un mal recuerdo del conflicto de Irak, donde murieron 179 soldados de Reino Unido. La popularidad del ex primer ministro Tony Blair se vio resentida tras alinearse con el ex presidente estadounidense George W. Bush para iniciar la invasión, en marzo de 2003.

«Esto es diferente a Irak. Esto no es adentrarse en un país, derribar su Gobierno y después apropiarse y ser responsable de todo lo que pasa después», ha subrayado el primer ministro, David Cameron. «Se trata de proteger a la población y dar al pueblo libio una oportunidad para dar forma a su propio destino», subrayó.

Para la elaboración del sondeo, se entrevistó a 2028 adultos a través de Internet entre los días 18 y 20 de marzo, cuando los aliados comenzaron a establecer la zona de exclusión aérea sobre suelo libio.


Tortuga: El ataque a Libia en seis actos y un epílogo